Opinión


¿Es posible cambiar la educación?

¿Es posible cambiar la educación? | La Crónica de Hoy

El problema de fondo que toda reforma educativa debe enfrentar son las determinaciones que provienen del entorno social. ¿Qué tanto obstaculizan al cambio educativo la pobreza, la violencia, la ignorancia y las enfermedades?

Juan Carlos Tedesco propuso la expresión “condiciones de educabilidad” para estimar el potencial educativo real tomando en cuenta las variables sociales y económicas (Educación y justicia social en América Latina, 2012). En realidad, todo proyecto educativo enfrenta límites muy severos.

Aunque las condiciones sociales nos mueven hacia el escepticismo, la acción pedagógica está –casi siempre—impregnada de voluntarismo y optimismo. En realidad, es fácil incurrir en ingenuidad y suponer que se pueden obtener buenos resultados educativos sin intervenir en las bases estructurales por las que se generan la pobreza y la exclusión.

Por lo mismo, el cambio educativo debe concebirse de manera sistémica. “Para lograr éxito educativo de nivel macrosocial y no solamente individual —dice Tedesco— es necesario acompañar las estrategias educativas con políticas de justicia social en el ámbito de la distribución de la riqueza”.

Además de esta dimensión estructural, es necesario poner de relieve las variables culturales y los cambios en los mecanismos de socialización. Para hablar más concretamente: según UNICEF, en América Latina millones de niños y niñas se ven amenazados por los malos tratos que reciben de sus familias, de instituciones como la escuela y de la sociedad en general.

(Para mayor ilustración: la misma UNICEF informaba a principios de esta década que en México 62% de niñas y niños ha sufrido maltrato en algún momento de su vida; 10.1% de los estudiantes ha padecido algún tipo de agresión física en la escuela; 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6%, de violencia emocional).

¿Cómo llevar con éxito la política educativa que se propone formar para la paz y la no violencia bajo estas condiciones? Para formar ciudadanos pacíficos y respetuosos de las normas es necesario antes reducir drásticamente el maltrato que reciben los pequeños dentro de sus familias y acabar con el bullying en las escuelas.

Otro elemento del contexto: la tarea socializadora de la escuela no puede darse en competencia con los nuevos medios de socialización, como la televisión y los dispositivos digitales (entre los que destacan la computadora y los teléfonos inteligentes). Por el contrario, la escuela puede utilizar (con mesura) esos medios cubriendo el déficit de sentido con que ellos operan.

En suma: para superar el escepticismo sobre el papel de la educación y las posibilidades de transformarla, es preciso ubicar la discusión y la acción dentro de un proyecto amplio de transformación social. Este proyecto deberá apelar, de nuevo, al voluntarismo pedagógico ingenuo, pero irá acompañado de un plan para cambiar las condiciones de educabilidad. Será por lo mismo un voluntarismo sistémico.  

 

Gilberto Guevara Niebla

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