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España, ante las elecciones más disputadas de su historia

Incertidumbre: El gobernante Partido Socialista se perfila como ganador, pero muy lejos de una mayoría absoluta a la que no aspira ningún partido, en un escenario electoral más fracturado que nunca tras el anticipado retorno de la extrema derecha.

España, ante las elecciones más disputadas de su historia | La Crónica de Hoy

Foto: Europa Press

Este viernes arrancó en España la campaña electoral de cara a las elecciones generales de este próximo 28 de abril. Unas elecciones en las que la incertidumbre es la principal protagonista, puesto que todos los sondeos están de acuerdo en que, pese a que dan al Partido Socialista del presidente Pedro Sánchez como favorito, dejan claro que ningún partido tiene opción alguna de alcanzar los 176 escaños que dan la mayoría absoluta en el Parlamento y que, en consecuencia, permiten designar al presidente del gobierno libremente.

Los partidos se afanaron en remarcar sus posiciones, en un contexto en que la disparidad de votos de unos partidos a otros parecen marcar el escenario electoral. Albert Rivera, líder de la derecha liberal de Ciudadanos, por ejemplo, se esforzó a través de redes sociales en marcar sus diferencias respecto al conservador Partido Popular  con propuestas en materia de eutanasia y aborto. A su vez, Pablo Casado, líder de los populares, se lanzó al ataque contra Sánchez, a quien presenta como un “peligro” para España.

Casado considera que Sánchez es el líder favorito de los independentistas catalanes y que está dispuesto a entregarles la secesión de España, pese a que el líder socialista se ha esforzado las últimas semanas en dejar claro que, bajo su gobierno, nunca permitirá que se celebre en Cataluña un referéndum de independencia pactado.

LA CUESTIÓN CATALANA. De hecho, el conflicto político abierto en Cataluña es uno de los elementos centrales de esta campaña electoral, que coincide de lleno con el juicio a los líderes independentistas catalanes en el Tribunal Supremo, donde enfrentan, algunos de ellos, como el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras, peticiones de prisión que llegan a los 30 años por delitos como la rebelión.

Tanto Partido Popular como Ciudadanos y la ultraderecha de Vox están usando el conflicto catalán como arma arrojadiza contra Sánchez, en lugar de presentar propuestas políticas para solucionarlo. De hecho, Vox participa como acusación particular en el juicio, y pide penas de hasta 75 años de cárcel.

Sánchez se esfuerza en mostrar una postura dura con los independentistas, especialmente después de que los dos partidos secesionistas catalanes con representación en el Congreso, Esquerra Republicana y Junts x Catalunya, se negaran a aprobarle los presupuestos de 2019, lo que detonó la convocatoria de elecciones.

El único partido que insiste ahora mismo en encontrar una solución dialogada al problema es el izquierdista Podemos, que incluye en su programa electoral la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

EL REGRESO DE LA ULTRADERECHA. La presencia de Vox en el escenario electoral es la otra gran novedad  inquietante, en el panorama político español. La formación creada por Santiago Abascal en 2014 había vivido en el ostracismo, hasta que estalló el conflicto catalán en otoño de 2017; entonces, las encuestas empezaron a darles una intención de voto cercana al 2%, que ha subido hasta el 10% de la mano de la ayuda brindada por Steve Bannon, exasesor del presidente estadunidense, Donald Trump.

Vox goza de buena salud en los medios de comunicación españoles, donde ofrece entrevistas constantes, en parte gracias a su papel tras las elecciones andaluzas de diciembre. Con un 11 por ciento de votos, ayudó junto a Ciudadanos a que el popular Juan Manuel Marín arrebatara el gobierno al PSOE. Por ello, la izquierda se ha esforzado en poner de relieve la amenaza que supone para España la alianza de los tres partidos derechistas, conocida popularmente en sectores izquierdistas como “trifachito”, en referencia a los ‘fachas’, término despectivo para los seguidores de la dictadura fascista de Francisco Franco.

El término también hace referencia a la radicalización tanto de Partido Popular como de Ciudadanos. La llegada de Pablo Casado al frente del PP en verano de 2018, tras el hundimiento del gobierno de Mariano Rajoy, llegó al partido a escorarse a la derecha, arrastrado por las visiones extremistas de su joven líder, especialmente respecto a Cataluña. Ello ha llevado a su vez a un endurecimiento de las posturas de Rivera, en una clara carrera por el voto ultranacionalista español.

RESULTADOS. La última gran encuesta publicada el martes por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) proyecta que el PSOE gane con el 30 por ciento de los votos, lo que le brindaría entre 123 y 138 diputados, un importante ascenso respecto a los 85 actuales. En segundo lugar quedaría el PP, con entre 66 y 76 diputados, por los 137 actuales. La brutal caída de los conservadores la aprovecharían Ciudadanos, que subiría de 32 a entre 42 y 51 diputados, y Vox, que irrumpiría en el Parlamento con entre 29 y 37 escaños. Por otro lado, Podemos vería como buena parte de su electorado migra hacia los socialistas y caería de 71 diputados a entre 33 y 41. Finalmente, Esquerra Republicana obtendría entre 17 y 18 diputados y Junts x Catalunya entre 4 y 5, mientras que los nacionalistas vascos del PNV alcanzarían 6 escaños, por entre 3 y 5 de los independentistas vascos de EH-Bildu.

ESCENARIOS. Este resultado obligaría a los partidos a forjar alianzas, aunque para alivio de la izquierda española, si estos resultados son ciertos, la triple alianza de derechas tendría imposible gobernar, salvo con el apoyo de los nacionalistas e independentistas, escenario prácticamente imposible.

El PSOE, por su lado, estaría obligado a contar con Podemos para formar gobierno pero, en el escenario menos optimista, necesitaría también del apoyo de nacionalistas e independentistas, lo que generaría importantes reticencias en sectores del partido. Las posibilidades para que Sánchez repita en la Moncloa pasarían también por una alianza con Ciudadanos, que se ha intentado en el pasado, pero que Rivera ha descartado ahora de manera taxativa.

Y si ninguna de estas alianzas funcionara, España podría verse abocada a repetir las elecciones dentro de medio año, como ya sucedió tras el bloqueo generado por los comicios de diciembre de 2015.

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