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¿Están las primarias demócratas ya decididas?

La aplastante victoria de Sanders en Nevada podría tener un efecto líder que llevara al veterano senador a llevarse el pulso y, de esta manera, desarmar completamente las esperanzas del exvicepresidente Joe Biden.

¿Están las primarias demócratas ya decididas? | La Crónica de Hoy

Bernie Sanders

Bernie Sanders destruyó a todos sus rivales ayer en Nevada, el primer estado donde existe una gran base de votantes no blancos, sobre todo negros y latinos. No es una casualidad que Sanders lo hiciera especialmente bien, pues lleva más de medio año haciendo campaña precisamente entre los votantes latinos. Sin embargo, es todavía más llamativo su buen papel entre los negros; si bien Joe Biden, el supuesto favorito entre el colectivo, se llevó la mayoría de sus votos —e hizo un buen papel en general, quedando en segundo lugar—, el senador por Vermont le siguió muy de cerca.

Esto pone en cuestión el resultado en las primarias del sábado 29 en Carolina del Sur, donde existe una gran base de votantes afroamericanos. Durante meses, las encuestas han dado una sólida ventaja a Biden, pero en los últimos datos apuntan a que el margen se ha estrechado mucho. La aplastante victoria de Sanders podría tener un efecto líder que llevara al veterano senador a llevarse el pulso y, de esta manera, desarmar completamente las esperanzas del exvicepresidente, que se juega el todo por el todo en Carolina del Sur para reactivar sus debilitadas opciones.

Y lo que es más: La preferencia de los latinos por Sanders (alrededor del 50 por ciento en Nevada), le añade garantías para triunfar en el Supermartes del 3 de marzo, cuando California y Texas, estados que amasan a buena parte de todos los latinos de EU, serán los premios gordos de la noche. Para ponerlo en números, si Nevada ponía ayer en juego 36 delegados, California ofrece 415 delegados y Texas otros 228. Por supuesto, Carolina del Norte con 110 delegados, Virginia con 99 y Massachusetts con 91 también serán importantes.

Sin embargo, es pronto para lanzar campanas al vuelo (o para echarse las manos a la cabeza, según sea la preferencia política de cada quién). No porque Sanders no vaya a ser el candidato que juntará más delegados en la convención demócrata de julio, pues tiene toda la pinta de que así será, sino porque el problema es que no gana necesariamente quién junta más delegados electos.

Para lograr automáticamente la nominación, un candidato deberá alcanzar 1,991 del total de 3,979 delegados en una primera votación. Y aquí es donde viene la complicación. Tal y como se dibujan las cosas ahora, se presentan dos escenarios probables: El primero es que Sanders alcance esa cifra y se convierta automáticamente en el candidato que enfrentará a Trump el 3 de noviembre. Y el segundo es mucho más complicado, porque si Sanders —u otro candidato— no logra alcanzar la mayoría en la primera votación, entrarán en juego los superdelegados.

Los superdelegados los elige el partido, a diferencia de los designados por elección directa. Serán en total 771, por lo que si no hay una mayoría clara, pueden jugar un rol importante. De hecho, en 2016, los superdelegados favorecieron claramente a Hillary Clinton desde el inicio de las primarias, lo que generó controversia y llevó al partido a reducir su número para este año y, lo que es más importante, a impedirles participar en la primera votación.

Si nos encontramos en este escenario el 16 de julio, en una segunda votación la mayoría necesaria para ganar serán 2,376 delegados (pues los 771 superdelegados se suman al total), y entonces, además, los delegados electos podrán cambiar su voto. Esto puede arrojar un resultado completamente imprevisible, y un candidato más cercano al ­establishment, como Biden, Michael Bloomberg, o incluso Pete Buttigieg, podría arrebatar la nominación a Sanders, en buena parte gracias a los superdelegados.

 

marcelsanroma@gmail.com

 

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