Opinión


Evo vino, comió y se fue

Evo vino, comió y se fue | La Crónica de Hoy

El gobierno de México tomó un enorme riesgo al ir a rescatar a Evo Morales hasta Bolivia y traerlo a nuestro país para darle casa, comida y sustento. El periplo mismo lo dice todo. Hubo momentos en el viaje de regreso en los que nadie, ni siquiera los altos mandos de la Fuerza Aérea, sabían bien a bien qué estaba pasando, cuál sería la siguiente escala.

Ya en México el boliviano abusó de la hospitalidad brindada. Se sirvió con la cuchara grande. Utilizó a México para seguir haciendo grilla boliviana. Ignoro si incurrió en una falta reglamentaria para los refugiados, pero lo cierto es que le valió que su activismo tuviera un costo político para el gobierno anfitrión que lo salvó de la muerte. Es ingrato.

El otro día, coincidiendo con la visita del Fiscal General de EU a nuestro país, Evo resolvió seguir viajando y dicen que se fue a Cuba. No se sabe por cuánto tiempo ni si piensa regresar. Mientras tanto, el gobierno mexicano volvió a pagar la factura política de la versión que todavía circula de que Trump exigió la salida del boliviano a cambio de retrasar la clasificación de las bandas mexicanas del crimen organizado como organizaciones terroristas, lo que abriría de par en par las puertas a una intervención directa de fuerzas especiales gringas. ¿Hubo tal negociación?

Hasta el momento no se sabe nada porque el gobierno mexicano sólo ha dicho generalidades y enterarnos de que el Mr. Barr es devoto de la Guadalupana. Lo cierto es que de nuevo cuenta estuvimos entre la espada y la pared con respecto a posiciones del gobierno de Trump. Muchos pensaban que en cualquier momento la Casa Blanca le ordenaría a la DEA ubicar a Evo como narco para amagar con venir por él.

El gobierno mexicano sintió que algo así podía ocurrir y por eso le abrió al boliviano las puertas de una residencia que existe en las instalaciones del Campo Militar Número 1. La OEA ha dicho y reiterado que Evo cometió fraude en la más reciente elección para presidente, durante la cual, como priista de viejo cuño, se le cayó el sistema. De modo que tratarlo como un mártir de la democracia es un poco exagerado.

¿Qué hará Evo? Tal vez se quede en Cuba un rato, o trate de regresar al Cono Sur, para estar cerca de su tierra. O tal vez piense volver a México donde le aguarda una vida de holgura y comodidad. Unas horas antes de que se fuera, el diputado Fernández Noroña tuvo otro de sus grandes ideas: hacer una coperacha entre los diputados de Morena, que son legión, para darle a Evo una mesada de 158 mil pesos. O sea que ganaría, sin hacer nada, 50 mil pesos más que el presidente López Obrador que es el político mejor pagado del país. Una burla. No está de más decir que Evo no gasta en nada ni paga impuestos, por lo que no sería tan raro que saludara a los líderes cubanos, se tomara la foto con Raúl y se regresara a la Ciudad de México, donde se come muy bien, se bebe mejor y se duerme bien protegido.

Lo que quiere en realidad Morales es regresar a Bolivia para seguir en el poder hasta que el cuerpo aguante, porque así es esto del virus del poder, una vez adentro no hay penicilina democrática que lo cure. Hay que seguir en la punta de la pirámide todo el tiempo que sea posible. Hasta nunca, Evo.

 

 

jasaicamacho@yahoo.com

Twitter: @soycamachojuan

 

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