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“Familias con apoyo directo, podrían empobrecerse por recorte presupuestal a escuelas y hospitales”: Enrique Provencio

“El saldo neto de esta operación está por verse; puede mejorarse el ingreso directo a un hogar, pero si al mismo tiempo se afecta el presupuesto a los bienes públicos a los que asiste, el saldo final no lo sabemos…”, dice a Crónica el economista de la UNAM.

“Familias con apoyo directo, podrían empobrecerse por recorte presupuestal a escuelas y hospitales”: Enrique Provencio | La Crónica de Hoy

El economista Enrique Provencio en entrevista con Crónica.

La paradoja AMLO: es factible que la entrega de recursos en mano, apoyos directos, se multiplique y que, simultáneamente, las familias beneficiarias empobrezcan ante la estrangulación presupuestal de los bienes públicos que usan, como escuelas u hospitales, señala el economista Enrique Provencio en una plática con Crónica, realizada en las instalaciones del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (UNAM).

Provencio, no obstante, señala que no es posible estar seguro de esto, ni para los analistas económicos ni para el propio gobierno, pues datos duros (los provenientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares) se tendrán hasta 2021. La mitad del sexenio estará ya cumplida cuando se pueda revisar si dio o no resultado la política de proliferación de becas y transferencia directa de dinero a las familias.

Crónica presentará en varias entrega esta plática, primero sobre el gasto social y después sobre el futuro económico del país y el paquete presupuestal, con recortes notables a diferentes funciones de gobierno, que se analizarán próximamente en el Congreso de la Unión.

Por ahora, la paradoja AMLO:

¿Qué es lo primero que podría decirnos sobre el tema del gasto social, recortes presupuestales y los programas de apoyo directo de la presente administración?

—Lo que ha mejorado es el conjunto de programas de atención social, que son los programas prioritarios, pero cuando uno ve todas las funciones de desarrollo social, incluyendo educación y salud, lo que se ve es que van a quedar en 2020 muy por debajo del nivel que tenían en 2015. Lo que vemos es un traspaso de presupuesto de unas áreas de desarrollo social a otras, pero esta vez con una desventaja: que se han sustraído fondos de bienes públicos para canalizarlos a transferencias y asignaciones directas a las familias.

¿Esto va resultar positivo para las familias?

—El saldo neto de esta operación está por verse. Quiero subrayar esa paradoja: puede mejorarse el ingreso directo a un hogar canalizándole transferencias, pero si al mismo tiempo se afecta el presupuesto a los bienes públicos a los que asiste, como escuelas u hospitales, el saldo final está por verse… es decir, podría aumentar mil o dos mil pesos el ingreso corriente de la familia, pero al mismo tiempo tener un servicio educativo o de salud afectado por insuficiencia presupuestal. El saldo neto está por verse, no lo sabemos. No me atrevo a decir que vaya a ser negativo. Tendríamos que hacer evaluaciones precisas. Es una situación paradójica que necesita más análisis.

¿Es factible que la expansión de los apoyos directos llegue a tantas familias que genere una sensación de bonanza económica?

—Para comenzar, muchas de esas familias ya estaban recibiendo transferencias, muchas ya estaban en Prospera o Adultos Mayores; pero el ingreso principal de las familias en México depende de las remuneraciones al trabajo, lo han mostrado las encuestas de ingreso-gasto. El 70 por ciento del ingreso de los hogares depende de las remuneraciones salariales. En los de menores ingresos es mayor el peso de las transferencias, eso es cierto, de tal manera que en el 50 por ciento de menores ingresos y lo que se sabe bien es que en ese grupo las transferencias pueden significar un alivio para la situación económica. Sobre si va a alcanzar para hacer más dinámico el consumo y, por tanto, una salvaguarda para reactivar la economía, lo que se estima es que puede que no sea suficiente para reactivar el consumo. Eso puede matizarse diciendo que si las familias pobres están mejorando su capacidad adquisitiva, entonces es suficiente y esto sería correcto porque estaríamos viendo una redistribución del ingreso.

—¿Cuándo podrá hacerse una evaluación sobre estos temas y la paradoja AMLO?

—Me temo que vamos a tener que esperar hasta julio de 2021, cuando se conozcan los datos de la Encuesta de Ingreso Gasto de los Hogares. Mientras tanto no hay instrumentos estadísticos para saber qué está ocurriendo realmente.

¿Tiene una hipótesis que haya adoptado como propia?

—A partir de las inferencias de encuestas anteriores, sí es posible que aumenten proporcionalmente los ingresos de los hogares más pobres del país; sin embargo, en condiciones de bajo crecimiento, las transferencias no son suficientes, porque su aumento puede compensarse con menos ingresos salariales. El saldo neto va a depender de cómo evolucione el empleo.

—Suena a que el propio Gobierno no puede saber cómo está funcionando su plan antes de la mitad del sexenio.

—Es muy probable que para cuando sepamos bien, ya haya transcurrido la mitad del sexenio.

 

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