Opinión


“Feliz, feliz”

“Feliz, feliz” | La Crónica de Hoy

Aunque es un concepto subjetivo es una de las aspiraciones inherentes al ser humano. Es tan relevante que la propia Declaración de Independencia de los Estados Unidos la menciona como “búsqueda de la felicidad” como uno un principio moral de aquel documento fundacional.

En la actualidad existen índices que la miden y que con diversas variables establecen cuán feliz es una sociedad. No es sencillo medirla pero son acercamientos que dan indicios de cómo vamos. Esta medida pasa necesariamente por los resultados de los gobiernos y de su actuar, de su administración pública.

Por eso se toman en cuenta aspectos como la salud, la educación, el buen gobierno, condiciones de vida, etc. Por lo que no basta con decirlo, hay que demostrarlo.

Y si de botones se trata, las últimas manifestaciones realizadas por diversos grupos de mujeres, madres de familias, estudiantes, profesionistas, artistas y un largo etcétera de los últimos días solo deja ver el profundo dolor de estas miles de mujeres (el método que utilizaron para hacerse oír no es tema de esta colaboración), que son abusadas, asesinadas, violentadas y acosadas de manera cotidiana, solo dejar ver que no, el “pueblo” no está feliz.

Se confunden porque felicidad no es sinónimo de popularidad, felicidad no significa que se muchas comunidades le miren como el redentor, que cada visita o gira de trabajo se arremoline a su lado con rostros, si de guste por verle pero también de esperanza. Y estos rostros se irán difuminando con el tiempo y cayendo en cuenta que gobernar no es “de sentido común”, se requiere una dosis de honestidad constante para saber cuándo se está yendo por el camino correcto y cuando no.

Lo triste (de eso si sabemos mucho) es que estas declaraciones pueden ser la antesala del informe que se avecina, un informe plagado de cifras alegres, de cifras felices.

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