Cultura


“Hay una violencia institucional contra Mujeres que va subiendo de volumen”

El problema es que la violencia contra las mujeres se genera por un sistema de inequidad total en el que para pertenecer se necesita ejercer violencia contra las mujeres, añade la escritora Carmen Boullosa

“Hay una violencia institucional contra  Mujeres que va subiendo de volumen” | La Crónica de Hoy

Una de las consignas para este 8 de marzo en México será: ningún violador como candidato para ningún puesto público, “aunque da vergüenza que haya necesidad de decirlo”, así como muchas otras y diversas demandas que se corearán por mujeres de todas las clases sociales, edades, ideologías, religiones, etcétera, expresó la dramaturga, narradora y poeta Carmen Boullosa. 

“Si fuera a marchar este año, yo me pondría jacaranda y verde porque pienso que es importante legislar el derecho de la mujer a decidir si quiere o no tener hijos, o para deshacer la médula de la violencia contra las mujeres, no sé qué es prioridad.  Sólo veo que se aprieta cada día más con mociones como tener un candidato violador y no dejar la salud pública gratuita para todo el mundo… todo aprieta la intensidad de la violencia contra las mujeres, aunque aparentemente no lo parezca”

En entrevista, explicó que el problema es que la violencia contra las mujeres se genera por un sistema de inequidad total en el que para pertenecer se necesita ejercer violencia contra las mujeres, “una violencia institucional que ha ido subiendo de volumen en una sociedad de por sí cada vez más desesperada y más violenta”.

Y si bien hemos avanzado mucho para transformar la otredad femenina de la que escribió Simone de Beauvoir en El segundo sexo, la autora de El libro de Eva reconoce que también existen “retrasos enormes”. “El hecho de que los movimientos feministas sean tan fuertes en México es un enorme avance, la discusión pública de temas que antes no se podían ni mencionar es algo importantísimo, así como el acceso a la educación superior, y ha sido un avance que se ha dado en pocas décadas a una velocidad digna”.

“No obstante, los retrasos también son enormes, tal como lo podemos ver en las cifras de feminicidios que tiene que ver con el sistema patriarcal, así como la diferencia salarial, las posibilidades de empleo, incluso de la cantidad de mujeres que se pueden graduar de la universidad”. 

EL GÉNERO EN LA LITERATURA. “Por una parte me gustaba trabajar con otras poetas, otras artistas y hacía proyectos entre nosotras porque en un mundo que obedece a un orden patriarcal las mujeres no tienen derecho tampoco a la amistad entre mujeres, sino que son, entre ellas, rivales, pero también me gusta participar en un mundo en el que no entres con el género puesto como la carta que los demás ven”, expresó la escritora reconocida con el Premio Xavier Villaurrutia en 1989.

En ese sentido, destacó que los hombres no juegan con la carta expuesta de que son hombres, sino que sólo han estado ellos, por lo que cuestionó “¿cómo conseguiríamos un momento ideal? Subrayando que las mujeres también existen y que son fantásticas escritoras y son más de la mitad de los escritores”.

“La balanza deseable sería que participemos sin una carta de género, porque además hay un montón de géneros. Son construcciones culturales y son asunciones propias, entonces ¿cómo se consigue esto? Hasta que los hombres entren en razón y eso sí está bien difícil, se necesita estar loco para ser varón porque la construcción de la masculinidad es una construcción hecha a través de la violencia”. 

FEMINISMO MEXICANO. Carmen Boullosa destacó que el caso mexicano es “muy particular” por diversos motivos, entre ellos porque tuvimos feministas e intelectuales muy tempranas, “ahí tenemos a Sor Juana Inés de la Cruz escribiendo en contra de esa estúpida misión de honor que decía que las mujeres son honorables y valen algo si conservan su virginidad e insiste en subrayar la tradición de presencia intelectual, creativa de las mujeres a lo largo de la historia universal”, sin embargo, “se atreven a decir que el feminismo es importado”.

“México es un caso rarísimo, uno muy especial, porque la figura de Sor Juana no fue la primera, a lo largo de todos los siglos ha habido figuras formidables de mujeres de primera línea y de hombres feministas, que también los hay, que han hecho lo posible porque todos seamos iguales sin que esto dependa de nuestro género, pero la necedad también abunda”. 

Actualmente, afirmó, en nuestro país existe la ventaja de que podemos hablar de feminismos, en plural, que explican una necesidad colectiva para crear un espacio más equitativo.  “Digamos que hay feministas con un cierto tipo de tendencia y siempre que tienen diferentes adiciones políticas y énfasis, eso habla de la salud del feminismo y de la necesidad de expansión”. 

“Incluso en los rincones más inverosímiles se ha colado algún tipo de feminismo y eso habla muy bien del momento mexicano, toca un nervio muy sensible. Parecería una cordura extendida que los asuntos públicos, que aparentemente tienen remedio desde balances de poder, reformulaciones legislativas, pero todo esto se desploma si no hay equidad de género”.

Pero sin importar el feminismo hacia el que una se acerque y “aunque la situación esté para estar furiosísimas, es importante no perder de vista que lo que queremos es conseguir la felicidad en nosotras también”. “Es importante recordarlo porque como estamos en una olla de presión a la que, en lugar de bajarle al fuego, le suben y esto puede lastimar nuestra posibilidad de alegría”.

“Siempre se piensa que la felicidad -aunque esté escrita en femenino- fue inventada para la felicidad de ellos y toda la mitad de la humanidad ha estado procurando la felicidad de ellos, que no siempre son hombres, por eso, no hay que perder de vista que estamos cuidando de nosotras mismas, que lo que queremos es nuestra satisfacción, un espacio de alegría, un espacio de desarrollo…”.

 

 

 

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