Opinión


Historia profunda del PRI (III)

Historia profunda del PRI (III) | La Crónica de Hoy

LIC. ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS

PRESIDENTE DEL CEN DEL PRI

 

+Los políticos siempre prometen

construir un puente aunque no haya río

Nikita Jruschov

En síntesis, puedo decirles que el título del artículo “El PRI: hora cumplida”, de José Reyes Doria, del que hoy les entrego la parte final, es la semblanza de un ser vivo amenazado de muerte a la cual se opone con el cuerpo y el alma, aduciendo que esa ley de la naturaleza no lo consideró a él… Me gustaría, cuando lo terminen de leer, me enviaran sus conclusiones, así es que prosigamos…  

“Para 2012, el PRI se recuperó, pero no cambió ni un ápice su concepción autoritaria, centralista y patrimonialista del poder. El sexenio de Enrique Peña Nieto mató la última reserva de ‘prestigio’ que le quedaba al PRI, la idea de que, si bien eran corruptos, sabían gobernar y poner orden. Pero el gobierno de Peña Nieto ni puso orden ni gobernó con eficacia y sí puso en marcha la más despiadada política de corrupción, saqueo e impunidad que se recuerde en México.

“El desfondamiento del PRI en el sexenio de Peña Nieto se expresó en el hecho de que, para definir a su candidato presidencial en 2018, tuvieron que aceptar que la marca PRI, el nombre PRI, era ya impresentable, intolerable para la sociedad. Debieron recurrir a un verdadero acto de autoinmolación al designar como candidato presidencial a un no-priista. El epitafio del PRI fue ése: la mayor virtud de su abanderado presidencial en 2018 consistía en no ser priista.

“¿Ya murió el PRI? Todo indica que sí, la próxima elección de su líder nacional no interesa a nadie, ni a los pocos priistas que públicamente aceptan su militancia. Es verdad que el PRI aún gobierna en 12 estados de la República, pero el movimiento general de la política apunta a la formación de una hegemonía política en torno a Morena y Andrés Manuel López Obrador, que hoy detentan el poder nacional de forma abrumadora. Por ello, los priistas de arriba y de abajo, fieles a sus genes de apego absoluto al poder, están migrando a pasos agigantados al nuevo partido dominante.

“Buena parte de la militancia y los cuadros de MORENA son priistas de cepa. Ahora, hasta los priistas de hueso tricolor se están subiendo al barco de la aplanadora morenista. Aquí, por cierto, cabe preguntarse si, en lo que sería un fenómeno realmente alucinante, los priistas seguirán pegados al poder a través de MORENA. La idea viene de un hecho alarmante, entre muchísimos más: Amador Rodríguez Lozano, priista que condensa los peores vicios del PRI, como el mapachismo, el patrimonialismo, el autoritarismo y el desprecio por la Ley, es ahora colaborador clave del gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla y Amador se estrenan, precisamente, con el deleznable golpe antidemocrático de ampliar el mandato de Bonilla.

“Es decir: ¿muere el PRI, pero los priistas se van a MORENA? Otra pregunta es válida: ¿Veremos el triunfo cultural de lo peor del PRI enquistado en MORENA o el nuevo partidazo, bajo el liderazgo de AMLO, rescatará de los tránsfugas tricolores lo mejor del priismo histórico?

“Finalmente, en política nunca hay que dar totalmente por muerto a nadie. El PRI parece muerto, pero no lo han enterrado aún. La historia a veces es muy caprichosa y mientras tenga un hilito de vida el tricolor, los que se queden en el partido buscarán regresar, saben mejor que nadie el camino. Está por verse…”

Pero si se va pero regresa, el PRI lo hará con todo el patrimonio acumulado durante sus 80 años de poderío inmenso, incluida, ¡¿pero cómo que no..?!”, su proverbial corrupción, porque sin ella no es nada.

 

 

Leopoldo Mendívil

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