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Acusación de prostitución de menores contra el trumpista Gaetz exhibe farsa de QAnon

PEDERASTIA. Desde el mandato de Trump, el departamento de Justicia investiga al legislador republicano por un posible caso de prostitución de menores. Y, por años, los seguidores del movimiento conspiranoico han dicho perseguir un hipotético círculo pedófilo de las élites liberales, pero su reacción ante el escándalo no ha sido precisamente coherente.

Acusación de prostitución de menores contra el trumpista Gaetz exhibe farsa de QAnon | La Crónica de Hoy

Matt Gaetz se toma una selfie junto al expresidente Donald Trump, en una imagen de archivo (Roll Call).

Quizás los lectores recordarán que, durante la campaña electoral de 2016, mientras la popularidad de Donald Trump no dejaba de aumentar y su victoria en las primarias republicanas era ya solo cuestión de tiempo, empezó a correr en las redes sociales un rumor, una historia, un disparate, que aseguraba que en una pizzería de Washington D.C. la familia Clinton –Hillary Clinton iba a ser la rival de Trump en las elecciones— operaba una red de tráfico de menores y prostitución infantil junto a otras tantas figuras del progresismo liberal estadunidense, como George Soros, uno de los objetivos favoritos del activismo ultraconservador. Se hablaba incluso de sacrificios y canibalismo y quién sabe cuántas absurdeces más.

La teoría conspirativa se conoció como pizzagate, y fue la fundación de una militancia digital trumpista basada en la creencia en mentiras y en una retórica del bien contra el mal donde el bien era el Estados Unidos blanco, ultrarreligioso y conservador y el mal eran los demócratas, liberales en general y las minorías (esto último, claro, implícito). Nadie en los grandes medios nos tomamos en serio aquella historia disparatada, pero la realidad es que en pocos meses, el movimiento había derivado en algo que ha permeado la sociedad estadunidense hasta nuestros días: QAnon.

En el origen de Q, y luego de QAnon, el movimiento de sus seguidores, se encuentra la suposición de que Q era un trabajador del gobierno de Trump dispuesto a revelar desde dentro las barbaridades pedófilas del círculo elitista demócrata. Por ello, con el ascenso de popularidad del movimiento conspiranoico, se hicieron comunes manifestaciones en las que, más que en favor de Trump o del fanatismo religioso, se clamaba la protección de los niños. “Save the Children” (Salvemos a los niños) –nada que ver con la ONG— se convirtió en sinónimo y excusa de QAnon, y el lema ha convivido desde entonces con otros eslóganes del movimiento como “When we go one, we go all” (Cuando uno va, vamos todos).

Cuando algún reportero cuestionaba a un seguidor del movimiento en las manifestaciones, la gran excusa siempre era esta: No, nosotros estamos aquí para defender que se proteja a los niños y niñas (contra la supuesta red oculta de explotación y prostitución infantil de los liberales ricos y poderosos).

PROSTITUCIÓN DE MENORES Y DROGAS

Todo esto ha quedado ahora en cuestión a raíz del escándalo en torno a Matt Gaetz, legislador republicano por Florida, de 38 años, acusado de prostitución de menores. El caso estalló de verdad cuando, el 31 de marzo, The New York Times desveló que el departamento de Justicia había abierto una carpeta de investigación contra Gaetz, quien además es un entusiasta seguidor de Trump, por “explotación sexual de una persona menor de edad”. El republicano corrió a decir que era todo mentira y que todo formaba parte de una trama de extorsión en su contra. Sin embargo, las evidencias contra Gaetz han ido cayendo con cuentagotas durante las últimas dos semanas.

La investigación del departamento de Justicia se centra en indagar sobre viajes que Gaetz habría hecho a varios puntos de EU, e incluso a las Bahamas, para encontrarse con mujeres, a las que habría pagado por sexo. Al parecer, no directamente con dinero en efectivo, pero sí financiando sus boletos de avión para encontrarse con él, habitaciones de hotel u otro tipo de compras. Esto, en el caso de que las mujeres sean menores de edad, es un delito que la ley federal de EU castiga con el cargo de tráfico sexual de menores.

Los reportes dan toda clase de supuestos detalles, como que el legislador trumpista no solo pagó por esos viajes, sino que habría comprado éxtasis, una droga estimulante ilegal, para consumirla con las mujeres durante sus encuentros sexuales. Tras aparecer las primeras revelaciones, compañeros de Gaetz en el hemiciclo detallaron cómo el hombre parecía hablar constantemente sobre sus aventuras, e incluso llegó a mostrar a sus compañeros nudes (desnudos) de mujeres con las que supuestamente se habría acostado ¡incluso durante sesiones plenarias de la Cámara de Representantes!

TRANSFERENCIAS POR “GASTOS EDUCATIVOS”

En el centro de la investigación se encuentran varias transferencias de dinero que Gaetz habría hecho a través de la aplicación Venmo a un amigo suyo, Joel Greenberg, por hasta 900 dólares en total con conceptos como “Gastos educativos”. Transferencias que, en realidad habrían servido para pagar a las mujeres. Estos detalles se conocen porque, ante la gravedad de las acusaciones, Greenberg, que ya enfrenta los cargos de tráfico sexual, ha decidido declararse culpable y colaborar con las autoridades para destapar la implicación de Gaetz en el caso.

Una de las tres mujeres que habrían participado en esos encuentros sería una michacha que Gaetz y Greenberg conocieron a través de una aplicación de citas que se hacía llamar “Vintage 99”. El 99 haría referencia a su año de nacimiento, 1999, y en aquel entonces, 2018, la mujer podría haber sido menor de edad.

Gaetz ha negado haberse acostado con menores de edad, pero el portal The Daily Beast aseguró que, fuera o no menor en el momento del encuentro, el FBI investiga si el republicano ya habría tenido encuentros anteriores con ella, cuando seguro que habría sido menor. Es cierto que las aplicaciones de citas requieren que seas mayor de 18 años para registrarse, pero no es difícil esquivar la restricción, pues puede bastar con un perfil falso de Facebook que acredite una edad mayor a la real y que se use para hacer el registro en la aplicación.

Por el momento, Trump se ha desmarcado del ligero apoyo que en su momento mostró a Gaetz y los republicanos en general guardan silencio, lo que no aparenta dar ninguna señal de que traten de salvarle el trasero al legislador, por lo que es posible que su carrera termine de forma fulminante, como le ocurrió en 2011 al demócrata Anthony Weiner, cuando se destapó que mandaba dickpics (fotografías de su pene) a ligues extramatrimoniales.

LA RESPUESTA DE QANON

De regreso a QAnon, el caso de Gaetz encaja a la perfección con su supuesto propósito de luchar contra la prostitución de menores. Sin embargo, las redes sociales donde los seguidores del movimiento conspiranoico aun habitan han dado muy pocos señales de querer emprender ese rumbo. Al contrario: La fiscal Allie Mezei, experta en el movimiento conspiranoico, compartió en Twitter capturas de un grupo de Whatsapp donde seguidores del movimiento consideraban que la acusación contra Gaetz son “fake news” y un movimiento “para nada sorprendente viniendo del Estado profundo (deep state). Aguanta, Matt”. “Son malévolos bastardos que lo odian solo porque pelea y los señala. Están tratando de incriminarle falsamente”, agregaba otra persona. “Este chico tiene agallas. ¡Vamos, Matt!”, sentenciaba otro integrante de la charla.

Vice News agrega que en un importante grupo de Telegram de QAnon comentaron cosas como que “Gaetz está trabajando con el FBI para desenmascarar una estafa de extorsión”, o que “los medios del estado profundo” están usando al legislador como “distracción” de los nuevos cargos contra Ghislaine Maxwell, la socia de Jeff Epstein en su trama de prostitución infantil y tráfico de menores. Los seguidores de Q consideran que el caso Epstein es una prueba del supuesto círculo de pedofilia de las élites progresistas.

La realidad es que la investigación contra Gaetz empezó durante los últimos meses del gobierno de Donald Trump, bajo la batuta del fiscal general William Barr, aliado del expresidente. Mientras el legislador vociferaba en el Congreso que la elección fue un robo, los fiscales del departamento de Justica ya estaban indagando sus posibles delitos sexuales. Sin embargo, la realidad es que para QAnon nunca importaron los niños, lo único que ha importado e importa es defender a toda costa a Trump y a sus acólitos y, en todo caso, salvarse a sí mismos y su guerra cultural.

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