Opinión


La bancarrota republicana

La bancarrota republicana | La Crónica de Hoy

Entre otras muchas cosas importantes que ocurrieron la semana que concluyó, la audiencia de Michael Cohen ante el Comité de Vigilancia de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos, no podría ser considerada la más importante, si no fuera porque revela, con doloroso detalle, qué tan carcomida está la Presidencia de aquel país, así como la manera supina, abyecta, irresponsable, en que la minoría del Partido Republicano en esa cámara trata desesperadamente de defender a Donald Trump.

Y lo peor de esa defensa es que la montaron sobre el argumento de que Cohen mintió antes al Congreso, de modo que no tendría sentido creer lo que dijo ahora en la sesión pública ante el Comité de Vigilancia. El hecho es que Cohen no sólo presentó dichos, sino también algunos de los cheques que, firmados por Trump mismo, fueron usados para acallar a algunas de las mujeres con las que el promiscuo presidente de EU tuvo relaciones.

A pesar de ello, la minoría republicana en la Cámara baja del Congreso hizo su mejor esfuerzo por proteger a Trump. Tanto, que el propio Cohen, en algún momento de su testimonio les hizo vez que él, por error, había acudido antes al Congreso a mentir para proteger a Trump, pero que ahora eran ellos, los republicanos, quienes mentían para proteger al presidente.

Trump, por cierto, estaba en Vietnam, demasiado distraído imaginándose como el gran pacificador durante su encuentro con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, de modo que no pudo atacar y amenazar a Cohen. La cumbre en Vietnam, por cierto, acabó muy mal. La tarea de puyar a Cohen vía redes sociales, quedó en manos de Eric y Donald junior, quienes –con mucha menor habilidad y carisma que su padre– repitieron el argumento de los republicanos en el Congreso: “Cohen mintió antes, ¿por qué deberíamos creerle ahora?”.

Incapaces de despertar el entusiasmo que provoca su padre, lo que ocurrió es que las redes sociales empezaron a cuestionar la clase de millonario que es Trump para, por ejemplo, pagar el silencio de sus examantes en mensualidades. También cuestionaron por qué alguien que presume ser tan rico, necesita de un personaje como Cohen a su servicio. En EU se asume que personas verdaderamente ricas como Bill Gates, Warren Buffett o Jeff Bezos, no necesitan contar con los servicios de un fixer, es decir, una mezcla extraña entre abogado, guarura, mandadero y chalán, pues parece algo más propio del jefe de una banda criminal.

Ello explica por qué, cuando fue cuestionado por una legisladora sobre el número de veces que debió amenazar a nombre de Trump, la respuesta de Cohen fue “alrededor de 500”, que incluyen amenazas de acciones penales y de otro tipo. En otras palabras, en su condición de fixer, Cohen amenazó —a nombre de Trump— al menos a una persona por semana durante los últimos diez años.

Más allá del inevitable morbo que en la audiencia provocó, el testimonio de Cohen demostró que la carrera de Trump estuvo marcada más por el alardeo y la violencia física y verbal que, por alguna habilidad especial, como negociador, por ejemplo. Ello explica su pobre desempeño como presidente. No en balde, incluso si no hubiera un desafuero como el que estuvo a punto de ocurrir contra Richard Nixon, las probabilidades de que Trump pueda reelegirse en 2020 son cada vez menores. Esto es así, tanto por el mal desempeño político, que se evidenció en todo su sórdido esplendor en la audiencia de Cohen, como por los efectos de malas decisiones económicas, como las guerras de aranceles que ha iniciado o amenaza con iniciar.

 


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