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La China, pese al oscuro pasado fujimorista acaricia la presidencia

Favorita. La ventaja de Keiko Fujimori en las encuestas de intención del voto responde a que “no hay candidatos con propuestas de gobierno creíbles y segundo, porque los adversarios de la primogénita de Alberto Fujimori han sido peores que ella”, señaló el profesor de Harvard Peter Levitsky a la cadena BBC

Alberto Fujimori y su esposa Susana Higuchi
Alberto Fujimori y su esposa Susana Higuchi Alberto Fujimori y su esposa Susana Higuchi (La Crónica de Hoy)

Keiko Fujimori, La China, como le dicen los peruanos, aparece como favorita en las encuestas para ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 10 de abril. Sin embargo, la primogénita del encarcelado ex mandatario Alberto Fujimori carga en su joven historial político la oscura etapa corrupta y represiva del fujimorismo, a la que se suma que ella no ha logrado explicar a millones de peruanos el origen del dinero con el que financió sus estudios en costosas universidades extranjeras, tampoco ha revelado por qué no tiene un empleo formal, por qué calla sobre el caso de sus tíos prófugos de la justicia y refugiados en Japón acusados de fraude, y por qué aceptó ser primera dama del país en sustitución de su madre, Susana Higuchi, maltratada y torturada por denunciar la corrupción que reinó durante la administración de su padre.

Keiko, abanderada por el partido Fuerza Popular que antes se conoció como Fuerza 2011, es una coalición que agrupa a militantes de los seis distintos partidos de los que Alberto Fujimori fue líder (Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino, Perú 2000, Sí Cumple y Alianza por el Futuro), y confía en recuperar la jefatura del estado para la causa fujimorista.

A pesar de que los sondeos la ponen al frente sobre los otros nueve presidenciables, el fantasma del gobierno autoritario de su progenitor –entre 1990 y 2000— podría ser un obstáculo determinante en las urnas, aunado interrogantes sin respuesta que le han formulado opositores y periodistas sobre su corta carrera política, sobre su inexperiencia laboral y del camino que llevaría su administración al tener gente muy cercana a su padre.

Aunque la hija mayor de Fujimori ha tratado de no tocar temas espinosos sobre el gobierno oscuro de su progenitor, cuando ha salido la oportunidad no ha dudado en defender que durante los 10 años de gobierno de su padre eliminó el terrorismo de Sendero Luminoso y la hiperinflación que azotaba a la nación.

Los conflictos entre la pareja presidencial comenzaron luego de que el 5 de abril de 1992, Fujimori, quien quería la manipulación total de las instituciones, dio un autogolpe con el que cerró el Congreso, asumió el control institucional del Estado para reelegirse dos veces más.

A este episodio se sumaron las golpizas y torturas que sufrió Susana Higuchi, por denunciar en 1993 los actos corruptos y desvíos por más de 9 millones de dólares de las fundaciones Openkay y Aken, creadas por Fujimori para recibir donaciones de empresas japonesas para personas pobres y que manejaban los tres hermanos del ex presidente, Juana, Rosa y Pedro, y su cuñado Víctor Aritomi Shinto. Los cuatro siguen prófugos, asilados en Japón y reclamados por la justicia peruana.

La propia Susana denunció a medios peruanos, entre ellos la radiodifusora Radio Programas de Perú, que fue torturada por la inteligencia del país por orden de su esposo, quien trató de silenciarla e incluso lo acusó de intento de homicidio al tratar de envenenarla.

Pasado este episodio, La China, en contra de su voluntad, como ella declaró en entrevistas, ingresó a la política a los 19 años cuando asumió el papel de Primera Dama de Perú, algo sin precedentes, ya que aunque ni el mandatario ni Keiko expresaron las causas de esta decisión, era conocido que las acciones represivas de Fujimori habían alcanzado a su propia familia.

Mientras el gobierno fujimorista transcurría con polémicas, en septiembre de 2000, ya casi al final de su oscura gestión, salieron a la luz los famosos “vladivideos”, grabaciones hechas por el ex mano derecha de Fujimori, Vladimiro Montesinos, donde exhibió el pago de sobornos a partidos políticos para apoyar al gobierno, así como la corrupción en la que participaron los hermanos de Fujimori, algo que también marcó la carrera política de Keiko, quien al ser interrogada sobre el caso ignora las preguntas o guarda silencio. Fujimori tuvo que exiliarse y refugiarse en Japón, desde donde envió su dimisión vía fax al ver que se acercaba un escándalo de grandes proporciones.

Mientras Fujimori vivía en Japón, Keiko y su hermano Kenji buscaron hacer carrera política en Perú al amparo der los amigos de su padre que mantenían vigentes actividades de seis partidos políticos afines al fujmorismo. En noviembre de 2005 Fujimori viajó a Chile, donde fue detenido y extraditado en 2007 a Perú, donde en abril de 2009 fue condenado a 25 años de cárcel por las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), además de enfrentar cargos por corrupción.

Ya con su padre en prisión, en 2006 Keiko, al frente del partido Fuerza Popular, fue elegida en abril como congresista, y desde su curul abogó por la amnistía para su padre enfermo, lo que le ha sido criticado hasta ahora.

Incluso, medios peruanos aseguran que el dinero para esos gastos salió del erario del gobierno, del que no se hicieron transferencias bancarias, sino que la propia Keiko dijo que su padre le entregaba dinero en efectivo en cada visita que hizo desde EU (unos 40 viajes) a Perú.

Sobre un empleo formal, ajeno a su actividad como Congresista, Keiko sólo se ha limitado a contestar que colabora en fundaciones de ayuda a los necesitados del país y que ese es su trabajo.

Keiko se ha acercado a la clase popular, mientras que los otros candidatos, Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio, considerado de la élite limeña, no se acerca al sector popular, mientras que Verónika Mendoza, del Frente Amplio, ha sido criticada por su simpatía con el chavismo y el gobierno de Venezuela.

Durante su campaña, la hija mayor de Fujimori fue acusada de regalar dinero durante un acto proselitista el pasado 14 de febrero, por lo que enfrentó seis solicitudes de exclusión, sin embargo, la Junta Nacional Electoral resolvió que “no había pruebas sobre la acusación” y libró el escollo.

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