Opinión


La CONSAR invita al debate

La CONSAR invita al debate | La Crónica de Hoy

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) que es el órgano desconcentrado de la SHCP que supervisa a las AFORES, es una de las autoridades relevantes en el nuevo sistema pensionario y convocó al debate para el diagnóstico y propuestas de mejora del mismo.

Para tal efecto, la CONSAR ha difundido dos documentos llamados Apuntes sobre el estado que guardan los ahorros de la Generación AFORE (GA), que son los trabajadores que empezaron a cotizar después de julio de 1997 al IMSS y que con el sistema de cuentas individuales empezarán a jubilarse en su mayoría a partir del 2040.

Estos diagnósticos tienen como propósito fomentar el debate para la revisión del esquema pensionario que es insuficiente en la medida que la tasa de reemplazo —porcentaje que representa la pensión del último salario— será baja y sólo el 24 por ciento de los cotizantes cumplirán con los requisitos para obtener una pensión del seguro de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez.

El supuesto del estudio, equivocado, es que la pensión procede a los 65 años con 1,250 semanas de cotización, el equivalente a 25 años aproximadamente. Hay que matizar que la pensión puede obtenerse a los 60 años, en el caso de que el trabajador sea dado de baja y cumpla con las semanas de cotización señaladas. Además, hay que aclarar que esto es aplicable sólo para acceder al beneficio de la pensión garantizada.

En Francia, la edad es superior a la señalada 62 o 64 años si procede la reforma y no es comparable en la medida de que allá es un sistema de beneficios definidos con 46 regímenes especiales y, como sucede con el régimen de la Ley de 1973, castiga a las mujeres y a los trabajadores de bajos ingresos y beneficia a los sindicalizados del sector público, especialmente, a los relacionados con el transporte y otras empresas controladas por el Estado.

En el nuevo sistema de la Ley de 1997, también procede la pensión cuando haya recursos suficientes en la cuenta individual para financiar una pensión que represente el 30% de la mínima garantizada sin que se cumpla con ningún requisito de edad o semanas de cotización. En todos los casos, los servicios de gastos médicos se otorgan con 750 semanas de cotización, que éste es un aspecto fundamental que soslayan los apuntes. Hay fuertes elementos solidarios, que no destacan.

Hay que señalar que los cotizantes que no cumplen el requisito de cotizar 1,250 semanas para obtener una pensión garantizada a los 60 o 65 años de edad tiene derecho a recibir el ahorro acumulado en su cuenta individual más la atención médica.

Esta mención es importante en razón de que en el esquema de la ley de 1973 quien no cumple con los requisitos, no recibe nada por los años que aportó al seguro social, salvo lo acumulado en su cuenta individual, como sucede con la GA. En ese sentido, es más justo el esquema de la Ley de 1997. Esto se infiere de los apuntes de la CONSAR, pero se evita hacer referencia directa.

Los defectos del sistema pensionario aplicable a la GA, según los de la CONSAR, es el mercado de trabajo por dos razones primordiales: baja permanencia en el empleo formal, especialmente, para las mujeres y los trabajadores más pobres y falta de incentivos a la cotización, es decir, a laborar en la economía informal.

Lamentablemente, estas condiciones son las que han prevalecido por lo menos en los últimos cincuenta años a pesar de los esfuerzos por formalizar la economía por lo que afectan a cualquier sistema pensionario, ya sea de beneficios definidos (ley de 1973) o cotizaciones definidas (ley de 1997).

El estudio demuestra que las condiciones normativas para la GA son más justas para las mujeres y los trabajadores de bajos ingresos los cuales son los principales beneficiarios de la pensión garantizada, que eleva sustancialmente la tasa de reemplazo, y es uno de los subsidios públicos al sistema y que el costo fiscal de las contribuciones gubernamentales, la parte de la aportación tripartita y la cuota social, es bajo y financiable.

Lo sucesos de Francia mueven a la reflexión. En México hay una generación que requiere que se ajuste el sistema de pensiones de las cuentas individuales, pero no se encuentra al borde de un conflicto social con salidas financieras poco viables. Es correcto que la CONSAR convoque a un debate. Hay tiempo para procesar los intereses y confrontar propuestas y modelos. Hay fuerza política suficiente: ¿el gobierno de la 4T se atreverá al cambio de fondo o dejará pasar 25 años como lo hicieron los franceses? (continuará)

 

Carlos Matute González

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