Opinión


La Constitución Moral y los valores cívicos

La Constitución Moral y los valores cívicos | La Crónica de Hoy

El gran evento

Desde la pasada campaña presidencial, pero sobre todo durante el largo periodo de transición entre la jornada electoral y la toma de posesión, Andrés Manuel López Obrador manifestó su interés de establecer en el país una Constitución Moral para dotar a la gente de una guía de valores que mejore la conducta de la población.

La expresión Constitución Moral encerraba en sí mismo una controversia que con el paso del tiempo resultó insuperable y paulatinamente fue dejada de lado. Por definición, la Constitución no es opcional sino obligatoria y se consideró indebido que el gobierno buscara imponer a la población una determinada visión ética de la vida. Tuvieron que explicar que no tendría nivel de estatuto jurídico vinculante, ni nada por el estilo.

El presidente electo quería hacer un evento político de escala casi planetaria.  Quería invitar al Papa y reunir a todos los líderes religiosos que aceptaran sumarse a los debates para la redacción de una Constitución Moral. La ciudadanía de manera individual o a través de sus organizaciones también estaría invitada a participar en los foros o enviar por correo su propuesta.  Pronto quedó en evidencia que era un despropósito.

De su entorno cercano, López Obrador eligió a Verónica Velasco, inteligente conductora y productora de televisión; a Enrique Galván Ochoa, experimentado periodista de larga carrera y juicio crítico; a Jesús Ramírez Cuevas, escritor, periodista y guionista de vanguardia, y a José A. Ortiz Pinchetti, político de larga trayectoria, para coordinar el proyecto. ¿Por qué a ellos y no a otros?  Ramírez es hoy el vocero del primer mandatario y Ortiz Pinchetti, el titular de la Fepade. Verónica Velasco es alta directiva de Argos Comunicación, de Epigmenio Ibarra, su esposo, y Enrique Galván Ochoa continúa siendo columnista financiero del periódico La Jornada.

LA CARTILLA ALFABETIZADORA

Durante el proceso del lanzamiento  de la Constitución Moral quedó claro que el modelo a seguir sería la Cartilla Moral, escrita por Alfonso Reyes en 1944, como respuesta a una petición directa del entonces secretario de Educación Pública Jaime Torres Bodet, durante el sexenio del general Manuel Ávila Camacho. Tres personajes, Alfonso Reyes, Jaime Torres Bodet y Manuel Ávila Camacho, sin vinculación alguna con los grupos de izquierda, pero quienes aportaron importantes avances al sistema educativo nacional, quienes pensaron en la Cartilla Moral como un anexo de la Cartilla de Alfabetización que fue implementada como parte de la Campaña Nacional contra el Analfabetismo (1944-1946) 

El analfabetismo era entonces el enemigo a vencer en materia educativa. Reflejaba con nitidez las profundas desigualdades imperantes en el país.  El gobierno emanado de la Revolución tenía una deuda con la población mayoritaria y durante la estancia de Torres Bodet en la SEP hizo un magno esfuerzo para alfabetizar a la gente.

La Cartilla Moral se planteó como propuesta de primera lectura para los millones de mexicanos recientemente alfabetizados y sería un complemento para la educación popular. No hay que olvidar que en 1944 el mundo estaba inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Una etapa por demás oscura que afectaba también a nuestro país y  que requería la luz de la ética y de los valores.

El 15 de septiembre de ese año, Jaime Torres Bodet solicitó a Alfonso Reyes  un texto didáctico que “expusiera un mínimo de preceptos morales que ayuden a cambiar las formas de vida básica de nuestras clases bajas”. El funcionario le adelantó al ensayista que se pensaba  en un tiraje inicial de 10 millones de ejemplares, pues sería el complemento de la Campaña Nacional contra el Analfabetismo. Reyes aceptó, y en tres días  tenía listo el documento que todavía tardaría mucho tiempo en publicarse de manera formal ya que el resultado no fue del total agrado de Torres Bodet, que prefirió archivarla y no incluirla como era el plan inicial en la cartilla de alfabetización.

Circula una versión de que fue Rosario Castellanos, ya en 1956, quien acudió a la Capilla Alfonsina para recuperar el texto, pedir autorización al Gobierno para editarlo  y repartirlo entre las escuelas rurales.

 

RESPETO A LA CIVILIDAD

En una entrevista concedida recientemente a nuestra compañera reportera de La Crónica de Hoy Reyna Paz, el historiador Javier Garcíadiego sostuvo que no se trata de una obra anacrónica sino un libro de consejos sobre el respeto y la civilidad. Un texto bien escrito, ético y muy griego que propone el respeto al orden, a la sociedad, a los demás, a la naturaleza. Según Garciadiego,la influencia que está detrás de la cartilla es nada menos que Aristóteles, el pensador clásico por excelencia, y que fue el creador de la lógica y de la ética. 

En la entrevista, Garciadiego reveló que la Cartilla estuvo a punto de ser publicada durante el sexenio de Ernesto Zedillo pero el proyecto no se concretó porque el SNTE lo vetó por considerar que era un texto contra el estado laico, anacrónico y fuera de contexto. El texto tuvo que esperar hasta el 2019 para que el nuevo gobierno lo relanzara y comenzara su distribución.

Recientemente, la Subsecretaría de Gobernación de Prevención y participación ciudadana convocó a maestros, escritores, representantes indígenas y religiosos, entre otros a un “conversatorio sobre la constitución moral”, el encuentro a decir de algunos asistentes fue plural y conceptualmente valioso y se coincidió que ésta debe una declaración o un código de carácter exhortativo y que incluya tareas de sensibilización, comprensión y formación, sin ser utilizado ideológicamente o  para incrementar militancia. Por lo tanto no puede ser llamada constitución ya que ésta es sólo una: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, producto de nuestro sistema democrático y que agrupa los derechos y obligaciones de todos los mexicanos.

 

LOS EVANGÉLICOS

Finalmente un texto de Alfonso Reyes quedó ahora en manos de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, que están repartiendo miles de ejemplares en sus siete mil templos afiliados. La cercanía del presidente con estos grupos es del dominio público. El pastor Arturo Favela dijo en entrevista que están ayudando a la distribución porque López Obrador es su amigo y además es un buen cristiano. Sostuvo que su participación no va en contra del concepto de Estado laico. Que los cristianos evangélicos ayudemos a López Obrador no atenta contra el Estado laico sino que es una expresión de la pluralidad del país. Eso dijo.

La Constitución Moral fue un buen intento educativo en los años 40, en esta época de modernidad y velocidad de la información, es indispensable revivir los valores cívicos, conservar y fortalecer el Estado de Derecho, combatir la delincuencia y retomar la justicia como un elemento eficaz de la paz social; es urgente robustecer las instituciones que nos han hecho crecer como País y empeñarnos con unidad de objetivos en disminuir la inequitativa distribución de la riqueza; sin demagogia, con acciones eficaces que permitan sumar los esfuerzos de toda la sociedad, tomando como base de unión, la mejora y reforzamiento de la educación, anteponiendo a cualquier interés el amor por este gran país, sin dejar de  reconocer el valor de los principios y respeto a la dignidad humana que heredamos y por la que aún ahora luchan  grandes mexicanos.

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