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La corrupción en México se debe combatir con estrategias claras, y no con discursos moralistas

La corrupción no se limita solo a la clase política sino a la sociedad, combatirla es obligación de todos

La corrupción en México se debe combatir con estrategias claras, y no con discursos moralistas | La Crónica de Hoy

Foto: Especial

La corrupción en México es un fenómeno que aumenta y que debe enfrentarse desde su raíz, con atención a sus causas desde las comunidades, en las calles, en el sector privado, en dependencias del gobierno (en especial aquellos sectores considerados focos rojos), y para ello se debe combatir con estrategias bien articulada que involucren a todos los sectores de la sociedad y gobierno en general. Este delito no se combate con discursos ni con campañas de concientización moral ni de buena voluntad y si el gobierno federal mantiene su mismo modelo anti sobornos sustentado en retórica, difícilmente verá resultados positivos en los dos años y medio que le quedan, dijo en entrevista con Crónica Fernando Nieto Morales,  doctor en Sociología e investigador del Colegio de México (Colmex).

--¿Cómo debemos percibir a la Corrupción?

La corrupción es un fenómeno social muy complejo que no involucra directamente a instancias del gobierno o a políticos o al sector privado, sino a la sociedad en general. Es un fenómeno que se desborda más allá del Estado y que tiene sus raíces en las interacciones sociales, en las normas sociales (que han caído en vicios) y al que recurre la gente por alguna necesidad que le haga más fácil su cotidianidad.

--De acuerdo con el reporte 2020 del Inegi, la corrupción en México se ubica con el 26,8% en el sexto lugar nacional, detrás de otros fenómenos que preocupan a los ciudadanos como la inseguridad, desempleo, alza en los precios de productos de primera necesidad, salud y pobreza. ¿Considera que en lo que va del 2021 la corrupción está a la baja o sigue en ascenso?

Los reporte actuales que tenemos son del Inegi, que es el principal medio que permite evaluar la corrupción en México y en sus registros más recientes corresponden a los años 2019 y 2020, la tendencia del fenómeno señala que el nivel de corrupción en el país está empantanada, y se puede evaluar de dos maneras según los reportes; una, la que revela la opinión de la gente, que según las mediciones, el 89% estima que si hay corrupción, que aunque no ha aumentado, tampoco se han visto registros de que ésta disminuya. La otra forma de medir la corrupción es la de las acciones de frecuencia, en las que según el monitoreo ciudadano, las personas reconocen  las veces en las que han pagado algún soborno, ya sea que si participó en éste o no.

--¿La corrupción bajo estas mediciones cómo ha mostrado su comportamiento en los últimos años?

Desde 2013 al 2019 la corrupción aumentó, pero en el último año mostró un estancamiento, sin que esto signifique que hay datos positivos.

--Ante la promesa del actual gobierno federal de acabar con la corrupción, ¿Cree que existan los mecanismos adecuados que favorezcan el combate de este delito?

Hay reportes internacionales que apuntan hacia mejoras sobre lo que se está haciendo, pero eso no significa que se estén llevando adecuadamente. Lo que hace falta es aplicar una estrategia bien articulada que no sólo involucre al gobierno federal, sino también a los gobiernos  estatales, municipales y locales, ya que desde la raíz en las comunidades es de donde se comenzar a combatir este fenómeno que sigue al alza.

--¿Cree que la estrategia actual de la Federación contra este delito es frágil?

Definitivamente. El gobierno federal (para exhibir su combate de este fenómeno) se ha decantado por meter a la cárcel a aquellos políticos que han incurrido en el delito, como (el caso de Emilio) Lozoya (exdirector de Pemex involucrado en el caso Odebrecht), en insistir en que se sigue combatiendo el fenómeno y en apostar con un mensaje moralizador y en la buena conciencia de la gente para que evite incurrir en sobornos. La solución para enfrentar la corrupción no es únicamente ético, o resolverlo con condenas en la cárcel, este delito debe enfrentarse desde su origen con acciones claras y bien definidas.

--¿Cómo enfrentar el fenómeno?

El mejor antídoto para combatir la corrupción radica en aplicar políticas públicas de prevención, ya que por decreto (como pretende el gobierno federal) no se puede acabar con este delito, y es que la corrupción no es exclusiva del gobierno, de las empresas, de los ciudadanos. Necesitamos entender el comportamiento de la gente y por qué recurre a los sobornos como medida de solución para cubrir alguna necesidad. Necesitamos llegar a la raíz que causa este problema a través de una pedagogía pública, lo que abriría el camino  para saber qué hacer y seguir avanzando, lo mismo que acurre con la inseguridad.

--Como investigador de este fenómeno en México ¿dónde considera que se da más este delito, en dependencias del gobierno o en el sector privado?

Aunque no es pertinente hacer la comparación, lo que sí es una realidad es que enfrentamos un problema de grandes proporciones frecuentemente alto que involucra a la sociedad en general. Sin embargo, en ocasiones llegamos a ser víctimas, pero otras también llegamos a ser victimarios y decir que todas las dependencias del gobierno son corruptas, esto no es cierto. Lo que sí es real es que hay focos rojos que se deben atender, como los contactos que se dan en la calle con (personal) de seguridad pública, en los Ministerio Públicos, en los registros de la propiedad, con presidentes municipales. Lo mismo ocurre en el sector privado, donde incluso empresarios han admitido que han incurrido en el pago de sobornos, ya sea para abrir negocios o resolver algunas acciones administrativas. 

--¿Por qué los mexicanos recurrimos a la “mordida” para acelerar algún servicio o alcanzar un beneficio?

Una de las acciones sería por necesidad, ya que la gente cree que de otra forma no puede alcanzar algunos beneficios por algún servicio público. Es decir, hay familias, por ejemplo, que para obtener el beneficio de tener agua potable, recurren al soborno para obtener ese servicio que de otra manera no lograrían. Otra causa sería por avaricia, es decir, cuando alguna persona o entidad quiere un contrato de algo y trata de conseguirlo sin importar el costo, llegan a pagar sobornos hasta conseguir ese objetivo. 

--En los más de dos años y medio que le quedan a la administración del presidente López Obrador ¿cree que si no hay cambios en su actual modelo anti sobornos habrá mejoras o seguirá como hasta ahora?

Si no hay cambios en las políticas para combatir este delito, difícilmente se verán cambios favorables en tan poco tiempo. Ojalá y se cambie el rumbo de la estrategia, ya que para enfrentar este delito desde su raíz se debe pensar a largo plazo y no en un periodo tan corto (un sexenio para erradicarlo) donde no se han visto cambios y para ello se deben atender las causas, que es lo que no se ha hecho, ya que la corrupción no se combate con discursos ni con campañas, se debe enfrentar desde su origen, atender sus causas desde las mismas comunidades, en la calle, en la sociedad, en los sectores privados, desde los municipios, desde los gobiernos estatales y desde los distintos sectores del gobierno.

--Por la cultura que tenemos en México donde queremos todo rápido y fácil, aunque esto implique un costo monetario ¿considera que la corrupción pueda erradicarse en México?

Es una situación compleja que se podría alcanzar si se cumplieran con las reglas establecidas, con la participación de la sociedad y donde este delito se combatiera con normas claras y bien definidas. En dos años que le quedan al actual gobierno difícilmente se verá mejoría en el combate a este fenómeno, y en cuanto al tiempo para que se vean resultados positivos, esto es a largo plazo y no para un sexenio.

ANTECEDENTE.

De acuerdo con el Inegi, la percepción de corrupción entre la ciudadanía desde que llegó el gobierno de la 4T en el 2018, cuando se ubicaba en el 26%, no ha tenido cambios favorables en el combate a este delito, toda vez que en el 2019,la percepción de corrupción registró un29%, mientras que en 2020 se reportó un 31%.
Asimismo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía también reportó en sus análisis sobre la corrupción en México, que en el 2019 el costo promedio por persona que pagó por algún soborno fue de 3,822 pesos, mientras que al año a nivel nacional el pago estimado fue de 12,770 millones de pesos, cuando en 2017, antes de la llegada del actual gobierno la estimación de pago anual por corrupción fue de 7,780 millones de pesos, lo que de acuerdo con el índice de corrupción, representó un aumento del 64% en el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

A partir de este 6 de octubre se lleva acabo el Diplomado en análisis y control de la corrupción a nivel subnacional.

Mayor información en el link. https://diplomado-corrupcion.colmex.mx

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