Opinión


La cura para la corrupción

La cura para la corrupción | La Crónica de Hoy

México está enfermo de corrupción, se sabe. Cada obra, cada proceso, cada acción se fue contaminando a lo largo de administraciones que únicamente se ocuparon de enriquecerse a toda costa. Era tal su cinismo que hasta se componían frases como “político pobre, pobre político” o “el que no tranza no avanza”.

Hoy, estamos ante la oportunidad histórica de transformar nuestro país y construir una ciudad de oportunidades para todas y todos.

Se ha avanzado por muchos caminos en esa ruta, pero me centraré en uno que recientemente fue tema de discusión y análisis en el Congreso de la Ciudad de México: el abasto de medicamentos en hospitales públicos.

Veamos algunos datos duros que pueden ayudarnos a dimensionar el problema: en 2018, el Gobierno destinó mil 885 millones de pesos en medicinas y materiales de curación. Esos casi 100 mil millones de pesos quedaron en un muy reducido grupo de proveedores. Por ejemplo, en el caso del ISSSTE y el IMSS, tres proveedores concentraron 63 por ciento de los 55 mil millones de pesos erogados.

Otro ejemplo, en cuanto a medicamentos e insumos para la atención de VIH/Sida, no se han formalizado las actividades de control para la entrega de medicamentos en las farmacias; son insuficientes las acciones y mecanismos de supervisión de las secretarías de Salud de las entidades federativas respecto a la entrega de medicamentos y se carece de esquemas de control y supervisión eficientes para la integración de los expedientes clínicos de pacientes con tratamiento antirretroviral, y para la emisión de recetas médicas.

Sí, un caos.

Esto detectó la Auditoría Superior de la Federación, en su Marco de referencia sobre la fiscalización superior, en el que revisa la cuenta pública de 2017 y que fue presentado en octubre pasado.

La compra, control y correcta distribución de medicamentos e insumos ha sido un tema constante a lo largo de muchas décadas. Ahora, afortunadamente, llamó la atención de la sociedad entera, lo que, de entrada, es un avance muy significativo porque está provocando acciones para resolver el tema y garantizar su continuidad sin los viejos vicios que le aquejan.

Y en lo que corresponde a la actual administración, se tiene garantizado un abasto de 81 por ciento en la Ciudad de México, de acuerdo con el subsecretario de Salud, Juan Manuel Esteban, cuando al inicio de la administración de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo se tenía un desabasto de 70 por ciento.

Sí, persiste el problema, pero se está atendiendo y su dimensión es mucho menor en un periodo muy corto.

Obvio, cuando hablamos de tratamientos a enfermedades como el cáncer, ese avance no significa nada, y ante tal contingencia se tomaron las medidas para resolver la situación antes de 24 horas, síntoma que debe cuidar la autoridad para evitar un problema mayor.

A futuro, ya se tiene garantizado el abasto para este año y el siguiente, incluso con excedente en el Seguro Social. La propia directora médica del Hospital Infantil, Mónica Villa, reconoció que el metotrexato no había llegado a distintos hospitales por diferentes razones, desde la falta de materia prima hasta retrasos en la entrega de documentos administrativos ante la Cofepris.

Este tema también nos ayudó a avanzar muchísimo en cuanto a la agenda política nacional, ¿sabes por qué?

Porque por primera vez “aunque sea en forma indirecta”, todos los grupos políticos reconocieron el derecho a recibir atención médica y medicamentos del que gozamos todas y todos. Es decir, ya existía ese derecho, pero durante las administraciones priistas, panistas y perredistas pasadas no se cumplía y, por ende, no se reconocía plenamente. Era letra muerta, pues.

Y no sólo no se cumplía. Muchos de quienes hoy levantan la voz para exigir soluciones ante este grave problema, emanaron de grupos políticos que aprobaron reformas constitucionales que provocaron una amplia insuficiencia de atención en las instituciones públicas de salud.

Son ellos los responsables de las políticas tecnócratas de 1985 que redujeron el gasto social, y también de las reformas a la Ley del IMSS de 1995, que significaron la gran privatización de la seguridad social, en línea con la política neoliberal, por citar algunas.

Ahora, poniendo el problema del desabasto de medicamentos en un contexto general, pasamos a una discusión que tiene que ver con su perfeccionamiento, rompiendo con viejos esquemas neoliberales y corruptos que solamente benefician a unos pocos y acentúan las brechas sociales.

Ésa es la cura para la corrupción en el abasto de medicamentos.

 

Coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, en la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México

Twitter: @CamachoCirce

Facebook: CamachoCirce

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