Cultura


“La fundación de la Nueva España es copia de la fundación de México-Tenochtitlan”

Diana Magaloni ofrece tercera conferencia de la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma de la Universidad de Harvard . Códice Florentino tiene 2 mil 886 pinturas indígenas, que deben considerarse como el tercer texto del documento

“La fundación de la Nueva España es copia de la fundación de México-Tenochtitlan” | La Crónica de Hoy

En el Códice Florentino se encuentran 2 mil 886 pinturas de maestros indígenas, las cuales deben considerarse como el tercer texto de este documento histórico, pues, a partir de simbolismos y colores, se enriquece la lectura de los libros, dijo Diana Magaloni, directora del Programa de Arte de América antigua en el Museo de Arte del condado de Los Ángeles en la ponencia El Códice Florentino y la creación del nuevo mundo, tercera conferencia de la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma lecture series de la Universidad de Harvard.

“A pesar de que parezcan imágenes europeas, tienen todo el conocimiento de cómo se crean narrativas visuales y retoman los mitos de creación antiguos. La fundación de la Nueva España es copia de la fundación de México-Tenochtitlan; esa negociación conceptual de ser un país mestizo, donde los indígenas tienen un lugar preponderante culturalmente, es la que está en este libro y dejamos de ver”, señaló Diana Magaloni durante la conferencia en el Museo Nacional de Antropología.

La historia general de las cosas de Nueva España, explicó, es la primera creación mestiza, bicultural, ya que el padre Bernardino de Sahagún tradujo el texto original náhuatl, hecho por autores indígenas que conocían su tradición mesoamericana y que, en el colegio Santa Cruz Tlatelolco, comenzaron a adentrarse en las siete artes liberales europeas, en teología, la cultura y la visión europea. “Los nahuas escriben junto con Sahagún la historia”.

Las pinturas del Códice Florentino representan escenas que, de otra forma, podrían parecer demasiado peligrosas ante los ojos españoles. De esta manera, a través de elementos simbólicos y el color, las pinturas aportan a la lectura de este testimonio como elementos conceptuales. “Los colores no sólo sirven para invocar las presencias, sino para convenirlas”.

 “La luz solar, masculina y caliente, así como la oscuridad, femenina y acuática del inframundo, son los dos materiales que constituyen la creación. Los pintores están usando estas tonalidades para pintar de determinada manera todo el mundo natural que existe y que sus presencias se queden en este libro”.

Asimismo, este códice contiene la obra de 20 pintores y cuatro maestros, que trabajaron de forma colectiva a lo largo de los 12 libros que lo conforman. No obstante a la homogeneidad en los trazos, los rasgos diferencian a cada uno de ellos. “Están entrenados de tal forma que pueden actuar como un solo cuerpo y, a pesar de estar en el siglo XVI, pintando un libro europeo, sigue siendo un método de trabajo indígena”.

Este documento histórico comenzó a realizarse en 1575, cuando Bernardino de Sahagún consiguió dinero para comprar el papel europeo y llevarlo al colegio de Santa Cruz Tlatelolco; sin embargo, debido a la peste, en 1576 las rutas de comercio se pararon y carecieron de muchos colores, por lo que tuvieron que escoger qué pintar y que no.

“El libro 12, el de La Conquista de México, tiene muy pocas obras pintadas, el resto es en blanco y negro. De ahí no sé si así lo quisieron visualizar para hacer este libro la creación de un nuevo momento donde las pinturas a color representan el pasado o si está señalando que se acabaron los colores, es complicado, pero es un factor que tenemos que considerar”.

El Códice Florentino es la única historia completa escrita en una lengua indígena. Contiene la narración de una conquista experimentada; una recordada a través de los cantos compuestos; y una  interpretada por la traducción que realizó Sahagún al español. “Es un texto multifacético para describir el origen de México, tenemos varias voces y todas esas importan.  No podemos dejar ninguna voz, tenemos que combinarlas para poder entender de qué se tratan, de alguna manera, nuestras raíces”

Lo mismo pasa con las imágenes, explicó, ya que constituyen el conocimiento y sostienen la tradición oral. “Las pinturas son el resultado de una visión y un documento testimonial en la que los indígenas dicen: Yo también soy autoridad para narrar. Además de que tienen tantos detalles que pareciera que el pintor hubiese estado ahí”.

“Las imágenes resumen el texto entero”, por ejemplo, en el primer encuentro que sucedió en medio de las aguas, cinco emisarios de Moctezuma bajaron a la costa en sus canoas para conocer a Cortés. En una imagen, los pintores definen ambos grupos y comienzan a haber momentos simbólicos, “la imagen se vuelve icónica, podemos hacer en nuestra imaginación toda la narración, aunque sea una sola figura”.

En la pintura, Cortés se encuentra sentado en su silla como representante del rey y los indígenas le ofrecen la vestimenta de cuatro dioses prehispánicos. “Vestir a los dioses, significa crearlos para que su fuerza pueda ser manejada. Vestir a Cortés no es tan inocente, es una de las formas de averiguar quién es y cómo lo pueden manejar”.

El texto señala: “Vistieron a Cortés con los adornos de los dioses y el capitán, dijo: ‘¿Son éstos todos sus regalos de bienvenida, piensan que acaso así de debe saludar?”, y enseguida ordenó que los tomaran prisioneros, que les pusieran fierros en los tobillos y en el cuello.

La imagen muestra a Cortés parado con dos plumas; tiene todos los adornos de los dioses en una posición frontal. “Cortés está representando a algún Dios mesoamericano; mientras que el comisario representante de Moctezuma tiene la mano sobre el rostro, gesto icónico del cristo pensante, al que van a sacrificar, lo que hace que él adquiera la identidad del nuevo dios, el nuevo sol de Mesoamérica.  En una imagen se están cruzando en ixiptlan (representación) el dios mesoamericano y el nuevo dios; están enseñando el poder de ambos seres y la transición de tiempos”.

 

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