
Durante el sermón de su misa matutina en la capilla de su residencia la Casa Santa Marta, el papa Francisco advirtió ayer que la gente puede perdonar muchas cosas a los sacerdotes, pero no deja pasar dos debilidades en ellos: que sean apegados al dinero y que maltraten a los feligreses.
Francisco advirtió que “el pueblo de Dios tiene una gran intuición” tanto para aceptar como para condenar.
“Perdona tantos pecados a los sacerdotes; pero hay dos que no puede perdonar: el apego al dinero, cuando ve al sacerdote apegado al dinero, no perdona eso, o el maltrato a la gente, cuando el sacerdote maltrata a los fieles: esto el pueblo de Dios no puede digerirlo”, dijo.
“Las otras cosas, los otros pecados (...) sí, no están bien, pero pobre hombre, está solo, es esto (...) y trata de justificar. Pero la condena no es tan fuerte y definitiva: (Pero no comprende) el estado de señor que tiene el dinero y lleva a un sacerdote a ser patrón de una empresa o príncipe”, apuntó.
Comentando el pasaje bíblico en el cual Jesús echa a los mercaderes del templo, sostuvo que esa actitud muestra dónde está “la semilla del anticristo”, la “semilla del enemigo”: en el apego al dinero, que provoca en quien lo padece “un corazón idólatra”
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