Opinión


La importancia de la participación ciudadana en el Proceso Electoral de 2018

La importancia de la participación ciudadana en el Proceso Electoral de 2018 | La Crónica de Hoy

Alfonso León Pérez*

Uno de los aportes a la endeble democracia mexicana radica en la certidumbre y trasparencia de los procesos electorales a nivel federal; llegar a este nivel no ha sido fácil, las luchas de ciudadanos por conseguir el respeto a derechos políticos y que éstos se tradujeran en hechos y no sólo discursos llevó varios años, incluso se generaron movimientos sociales para lograrlo; el resultado de lo anterior consistió en la creación de instituciones especiales: el Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ambos con sus respectivos marcos jurídicos, que con el paso de las elecciones se fueron consolidando. Así, México estaba a la vanguardia en materia electoral e incluso se convirtió en modelo a seguir o referente internacional. 

La expectativa generada por el IFE se vino abajo como consecuencia, en parte, de los cambios que se le hicieron a su estructura legal, al ampliarse sus competencias y por el ingreso de nuevos actores políticos en la contienda electoral; además, se generó desconfianza hacia los resultados por la presunción de fraude electoral, una inadecuada vigilancia y proceder al momento de anunciar a los partidos ganadores en las contiendas y el tipo de sanciones a los partidos políticos, a los que se acusaba de acarreo y compra de votos, entre otros; por supuesto esto obedecía a los intereses de los partidos políticos perdedores. 

Tras un par de décadas el IFE perdió legitimidad y se abrió paso, por acuerdo político, al Instituto Nacional Electoral (INE) con una ampliación de facultades que le permite, entre otras cosas, organizar las elecciones estatales en coordinación con los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE). En las elecciones federales del 2018, la importancia del INE radicó, además de organizar las elecciones, en dar a conocer los resultados de los 18 mil 299 cargos que estuvieron en competencia.

México vivió en 2018 un año electoral como ningún otro; en realidad todas las elecciones son distintas, la importancia reside en los candidatos y las tendencias de los ciudadanos que votan. En este caso, el escenario estaba puesto y los ciudadanos acudieron a las urnas a votar y, tal como lo indicaban las encuestas, el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido Morena ganarían importantes espacios en ambas cámaras y, por supuesto, la Presidencia de la República. 

Es pertinente señalar que cuando los resultados de una votación son tan claros y se publican en las primeras horas que permite la ley, pareciera que ya no es importante reflexionar sobre algunas particularidades que rodearon o tuvieron que ver con la jornada electoral. Por tales motivos es interesante observar, analizar y estudiar algunos datos que ha presentado este instituto en espacios académicos, como ocurrió en el mes de febrero en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

Los trabajos mostrados por el INE tienen como objetivo conocer el perfil y medir la participación de los electores en el proceso electoral 2017-2018, de acuerdo a su grupo de edad y su sexo, así como conocer la proporción de votos nulos voluntarios e involuntarios y sus características. Para lo anterior, el instituto realizó un estudio muestral con un 95% de nivel de confianza y un margen de error de +/- 2.5%. El tamaño de la muestra fue de 26 mil 950 listados nominales. De acuerdo a los datos oficiales, la Tasa de Participación Ciudadana fue de 63.4%, mientras que en el estudio muestral fue de 63.1%, es decir, que el margen de diferencia fue de apenas 0.3%. 

El porcentaje de participación ciudadana nacional por sexo fue de 47% hombres y 48.2% mujeres, mientras que el mayor porcentaje de electores se situó en el rango de los 65 a los 69 años de edad. Respecto a la proporción de votos nulos, el instituto revisó 5 mil 140 paquetes electorales a nivel nacional y consideró los tipos de formas en que los electores anularon voluntariamente sus votos y los errores cometidos por los electores que anularon sus votos de manera involuntaria. 

La forma más común de anular los votos de manera voluntaria es marcar toda o la mayor parte de la boleta (17.6% de 38.8%), y de manera involuntaria por marcar dos o más casillas en partidos políticos que no están coaligados (33.0% de 59.4%); los votos nulos no definidos fueron por marcar una leyenda o texto en espacios de candidatos no registrados (1.6% de 1.8%). 

Es en las zonas urbanas donde se registró el mayor porcentaje de votos nulos, con 39.3%; y a nivel estatal Chiapas fue el estado con mayor porcentaje de votos nulos; mientras que la entidad con menos votos nulos registrados fue Coahuila. Para las elecciones de 2018, los votos anulados de manera involuntaria incrementaron de 56.9% a 59.4% y los votos anulados voluntariamente disminuyeron de 40.5% a 38.8%, mientras que los votos nulos no definidos pasaron de 2.6% a 1.8%. 

Los datos anteriores nos indican que seis de cada diez votos nulos son cancelados por voluntad del electorado y no es posible distinguir objetivamente el impacto de las elecciones concurrentes en la anulación del voto, ya que sólo en el caso de dos entidades federativas no se celebraron elecciones locales. 

El incremento en la lista nominal presupone, para el INE, el reto de impulsar la participación ciudadana e implementar acciones que fomenten la participación de los grupos de edad entre 19 y 34 años, ya que representan un importante porcentaje de concentración de la población, del sector masculino y de las áreas urbanas. Por ello el INE debe establecer, previo a las elecciones, mecanismos que permitan dar a conocer al electorado la forma correcta de marcar las boletas electorales con el fin de disminuir la cantidad de votos nulos, situación que, aunque se presenta en mayor proporción en la zona urbana, es la zona rural en la que existe un mayor porcentaje de votos anulados de manera involuntaria. 

*Profesor-investigador del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana

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