Opinión


La respuesta militar al Presidente

La respuesta militar al Presidente  | La Crónica de Hoy

Cientos de comentarios en redes sociales cada vez más ocultas y de perfiles modificados por la persecución y sanciones de que han sido objeto soldados y marinos críticos a la Cuarta Transformación, se desataron esta semana para responder con dureza y enojo al presidente Andrés Manuel López Obrador la pregunta que lanzó en su conferencia mañanera sobre por qué los soldados tienen una plaza al salir de las escuelas y los normalistas no.

Cuando parecían funcionar los constantes esfuerzos de los mandos militares por conciliar los ánimos acalorados al interior de las filas, por la serie de ofensas y actos indignantes que se han cometido contra las Fuerzas Armadas, un nuevo episodio de molestia se ha desatado entre los más altos niveles del Ejército y la Marina. El Presidente volvió a levantar protestas de mandos, oficiales, clases y marinería al comparar a estudiantes de las escuelas militares del país con estudiantes de escuelas normalistas, para contar en ambos casos con una plaza laboral automática.

El enojo, porque el Presidente no sabe u omite que sólo existe una fuerza armada constitucional para la cual se deben preparar oficiales per se, sino porque la comparación justo con normalistas, que ha sido motivo de rencillas, agresiones, violencia, detenciones y acusaciones durante los últimos años contra soldados por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, refleja una lastimosa ausencia de sensibilidad presidencial.

Así, sin más, el comentario en la conferencia le salió: ”Si un joven quiere ingresar al Colegio Militar, a la Escuela Naval, pasa su examen, ingresa en el caso del Colegio Militar, termina de subteniente con su plaza porque en el Colegio lo preparan para que lleve a cabo la carrera de las armas, para que sea un militar, ¿por qué no va a ser así en el caso de la educación?, aseveró López Obrador.

La comparación fue más que una provocación y fuente de molestia para los soldados de carrera del país, también una muy desafortunada muestra de desconocimiento del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas sobre los procesos de ingreso, preparación y particularmente el estricto escalafón de ascensos, a decir de la cantidad de críticas en redes sociales, comentarios abiertos y hasta cartas que fueron dirigidas a la opinión pública por parte de soldados y marinos.

 “Sabrá el Presidente de México que la Constitución que él prometió defender y sobre la que juró, otorga la facultad de defensa de la Patria a un solo ejército nacional y no hay otro espacio alternativo para los soldados de México, a diferencia de la oferta que  pueden tener los maestros normalistas? ¿Sabrá el Presidente de la República que las filas armadas en lugar de tener cada año más demanda de plazas cada vez tienen menos inscripciones, lo que reduce el gasto de plazas al gobierno federal?

La variedad de comentarios contra las palabras de López Obrador en ese sentido se tornaron más violentas en las redes sociales cuando se mencionó al secretario Luis Cresencio Sandoval como un mal asesor del Presidente o un Secretario que ha preferido guardar silencio a pesar de las posibles pifias presidenciales, al no intentar explicar al mandatario la muy marcada diferencia entre la educación en los diferentes planteles del sistema militar y las de las normales rurales del país.

“Señor Secretario, es urgente que le aclare al comandante supremo de las fuerzas armadas que la comparación es falsa y absurda. Primero porque los requisitos de ingreso son distintos para unas condiciones de trabajo también muy diferentes; que le detalle cuáles son los procedimientos de ascenso en la carrera militar, la serie de controles en la preparación permanente de soldados, la vigilancia en las hojas de servicio, adiestramiento, disciplina, responsabilidad y honor”, señala un Capitán cuyo nombre esta columna ha preferido omitir.

Otro comentario, mucho más subido de tono contra las palabras de López Obrador, le pide al Presidente “igual que lo hace en cada momento, que ofrezca una disculpa a las Fuerzas Armadas por su provocadora comparación” y añade: “…sin incluir que las Fuerzas Armadas no basan sus ascensos en toma de casetas, plantones, cierres de avenidas, cambios de residencias, faltas de estabilidad familiar, daño a la población, engaño, flojera, irresponsabilidad y todo eso que caracteriza a maestros de la Coordinadora Nacional de la Educación, que cuando mucho trabajan 200 días al año, mientras que un soldado lo hace 365 días”.

Ello, Señor presidente, sin contar con que los maestros dan todo por la infancia, por la educación, pero no la vida, como lo hacen los soldados.

“Que me expliquen, ¿por qué tiene que ser distinto? Ingresa un joven a la normal, se prepara, termina, ¿por qué no va a ser maestro? A ver, los expertos que me digan la diferencia y esto debería aplicar también para los médicos, que saliendo terminan su práctica profesional, ya sea para terminar el nivel de licenciatura en medicina y su plaza”, cuestionó.

Porque a diferencia de otras profesiones que pueden contar con otras ofertas, como escuelas privadas, hospitales privados, instituciones y fundaciones sociales, altruistas, privadas, etcétera,., sólo existen unas Fuerzas Armadas en la Constitución, sólo una dividida en tierra, aire y mar que le garantiza la lealtad a los mexicanos y a su gobierno y cuando se han dividido o desertado para aceptar ofertas de otros, hemos visto la violencia y el caos en su máxima expresión.

Por eso.

 

 

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