Opinión


La situación de la COVID en el sector salud

La situación de la COVID en el sector salud | La Crónica de Hoy

Uno de los datos más preocupantes de la pandemia por SARS-CoV-2 en México es lo que ha ocurrido en el sector salud. En la conferencia de prensa del 3 de septiembre se presentaron los siguientes datos. Para ese día se habían realizado 282 mil 825 pruebas para SARS-CoV-2 en personal de la salud. De estas, fueron negativas 167 mil 797, positivas 104 mil 590 y 10 mil 438 permanencias sospechosas. Ese mismo día se informó que el número total de casos de COVID-19 registrados en el país era de 616 mil 894. Esto sugeriría que alrededor del 17 % de los casos de COVID-19 en nuestro país han ocurrido en personal de la salud y esto sería grave, ya que el personal de la salud en México no debe ser mayor al 1% de la población. Del total de casos registrados en el personal de la salud, 3,973 permanecen activos y desafortunadamente 1,410 han fallecido.

La mayoría de los casos de COVID-19 en personal de la salud han ocurrido en la ciudad de México y en el Estado de México, lo cual es esperable porque, por un lado, estas son las entidades que más pacientes han atendido y, por otro lado, también las que tienen la mayor proporción de la enfermedad en la población abierta. El 60 % son mujeres y por tipo de ocupación, el 42 % de los contagios han ocurrido en enfermeras, 27 % en médicos, 28 % en otros trabajadores de la salud, 2% en personal de laboratorio y 1 % en odontólogos. Los porcentajes cambian al analizar las defunciones. El 70% ha ocurrido en hombres. Los más afectados han sido los médicos, con el 49 %, otros trabajadores de la salud el 29%, enfermería con el 18 %, odontología con el 2 % y personal de laboratorio con el 1 %.

Lo primero que muestran estos datos es el valor e importancia de hacer pruebas para detectar al SARS-CoV-2. Mientras que en la población abierta ha existido resistencia para hacer pruebas en forma extensiva, en el personal de salud se hacen ante la mínima sospecha e inclusive en personas asintomáticas. El que se hagan pruebas en forma extensiva en el sector salud nos deja ver la verdadera letalidad de la enfermedad. De 104 mil 590 casos positivos, desafortunadamente 1,410 han perdido la vida. Es decir, el 1.3 %. Esto muestra que la enfermedad es bastante menos mortífera que el 11 a 12 % en el que ha oscilado la mortalidad en México. Si detectamos a todos los casos, incluyendo los asintomáticos y los que cursan con cuadros leves, entonces de cada mil, mueren trece. Por supuesto que cada muerte es una tragedia, pero en términos epidemiológicos esto sugiere que tener COVID-19 puede ser menos peligroso que otras situaciones a las que no les tenemos tanto miedo.

Como menciono arriba, 104 mil 590 positivos es el 17 % del total de 616 mil 894 casos en el país, lo cual parecería mucho, pero no es comparable, porque afuera del sector salud solo se hace la prueba en pacientes con cuadros clínicos francos y no en los que tengan síntomas mínimos, y menos los asintomáticos. Sin embargo, contrario a lo que afirman las autoridades, a mi juicio estos datos si sugieren que la población del sector salud está en más riesgo y se contagia más.

Me explico: los resultados positivos en 104 mil 590 de 282 mil 825 pruebas significa el 37 %. Si hiciéramos pruebas en la población adulta abierta, similar a lo que se ha hecho en el sector salud, es difícil pensar que el 37 % ya esté contagiado, por lo siguiente: Si partimos de un supuesto de que la mitad de la población del país son adultos, más o menos 65 millones de personas, entonces tendríamos ya 24 millones de contagios. Francamente no lo creo, porque aun en el estimado optimista de que la mortalidad global fuera del 2 %, tendríamos 480,000 muertos. Sin embargo, el exceso de mortalidad reportado hasta el 1 de agosto fue de 122,500 casos, de los cuales alrededor de 60 mil fueron claramente de COVID, por lo que falta la explicación de otros 62 mil. Por lo tanto, me parece que los datos muestran que el personal de salud si está en mayor riesgo y se contagia con más frecuencia que la población general.

En una publicación en línea de amnistía internacional que causó impacto la semana pasada, se mostró que México es el país del mundo en donde más personal de la salud ha fallecido por COVID, ya que de las 7 mil muertes por COVID reportadas en el mundo en personal de la salud, 1410 ocurrieron en México, para un porcentaje del 20, lo cual es muy serio, porque no han ocurrido en México el 20 % de los casos a nivel mundial. El reporte muestra menor número de muertes en Estados Unidos (1,077) y en Brasil (634), que son países con muchos más casos de COVID que México, en parte por supuesto, porque hacen más pruebas y detectan a los menos graves.  Aunque una comparación de este tipo es difícil de hacer porque no todos los países reportan muertes en personal de la salud y no hay una metodología común y definiciones operacionales estandarizadas, para saber que todos están reportando lo mismo, me parece que si es un dato de preocupar y las autoridades, en lugar de querer convencer que no hay mayor riesgo en el personal de la salud, deberían reflexionar alrededor de estos datos y tomarlos como una evidencia de que no se ha invertido lo suficiente en proteger al personal de la salud y redoblar los esfuerzos al respecto.

Es una tragedia que cualquier trabajador de la salud se contagie y fallezca a consecuencia de su entrega por la atención a los enfermos. Así como en la Ciudad de Washington existen los muros con los nombres de los soldados caídos en las diversas guerras, me parece que sería apenas un intento de justicia que en México empezáramos a pensar en eventualmente levantar un muro que lleve los nombres de todos los héroes del sector salud caídos en esta batalla.

Dr. Gerardo Gamba

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán e

Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM.

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