Opinión


La violencia y su costo social y económico

La violencia y su costo social y económico | La Crónica de Hoy

Dice un dicho que, para obtener resultados diferentes, se necesita hacer diferentes las cosas… esta frase la traigo a colación por la situación que priva en gran parte de nuestro país en donde desde hace años, la inseguridad ha ido en aumento y los resultados siempre han sido los mismos.

Para que todo cambie, se requiere implementar medidas diferentes, políticas cuya columna vertebral sea la participación ciudadana para que contribuyan a reconstruir el tejido social de colonias, pueblos y barrios.

Incluso muchas veces no se requiere de más policías o de una militarización de la fuerza pública ni mucho menos de un gran armamento letal si se explora una política distinta y para muestra, un botón.

Este sábado, en la Alcaldía de Venustiano Carranza dio inicio un programa llamado “Retorno Seguro” en donde se dotará a los vecinos con cámaras de videovigilancia y un circuito cerrado de televisión que la alcaldía coloca en lugares estratégicos y así puedan monitorear las 24 horas del día desde su celular sus propias calles, andadores y retornos con el fin de inhibir el delito.

De esta forma, los espacios públicos que antes eran vigilados por los delincuentes, ahora serán vigilados por el sistema de monitoreo de la alcaldía en coordinación con los propios vecinos y lo mejor, es que a escasos minutos de haber iniciado este programa, tres delincuentes que, literalmente, estaban vaciando una casa ubicada en la colonia Jardín Balbuena, fueron descubiertos y detenidos en flagrancia por la policía auxiliar adscrita a esta alcaldía por intentar robar una casa en la que sus dueños no se encontraban. A los delincuentes se les decomisó, además del botín, una metralleta calibre 9 milímetros.

Esta acción quizá sólo represente un caso aislado a nivel alcaldía, pero es un ejemplo de organización vecinal y participación ciudadana que además corrobora que, si se siguen haciendo las mismas cosas, siempre se van a obtener los mismos resultados y lamentablemente en México, los resultados aún no han sido los esperados por la ciudadanía, por lo que debemos ir más allá y pasar de tener buenas intenciones a implementar buenas acciones.

Nadie tiene derecho a condicionar nuestras decisiones diarias, nadie ajeno a nosotros debe decidir a qué hora debemos llegar ni a donde podemos ir para que no nos pase nada, y qué mejor que la propia ciudadanía para cambiar esa realidad.

Para ello, se requieren herramientas emanadas de una buena coordinación de los tres poderes de la Unión para que ciudadanos y gobernantes puedan implementar desde cualquier trinchera en favor de la tan anhelada transformación social que logre la reducción de los índices delictivos y con ello, mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos.

Organismos internacionales estiman que en América Latina y el Caribe 11,000 personas mueren cada mes a causa de la violencia y México no está exento de ella y aunque el homicidio es la principal causa de muerte y violencia, estudios demuestran que no toda la violencia es homicida, es decir, el delito común está afectando e impactando la calidad de vida de las personas a tal grado que familias enteras han cambiado su lugar de residencia para habitar en otros sitios ajenos a su cultura y tradiciones.

Esta violencia es producida principalmente por el robo a mano armada, asalto a cuentahabiente, extorsión, narcomenudeo y secuestro, por lo que sigo insistiendo en que el papel del Poder Legislativo es ampliar el catálogo de delitos graves para que por lo menos entren los de mayor comisión, pues son los que mayor violencia generan día a día entre la sociedad.

Existen quienes se oponen tajantemente a esta reforma constitucional y, por lo regular, son aquellos que no han platicado con las víctimas del delito o a quienes no les ha tocado nunca, y qué bien que no les toque, aunque hasta entonces, podrán dimensionar el pavor que sufren los usuarios del metro, del transporte público o los que salen el banco luego de haber retirado alguna cantidad de dinero.

El delito común también es violencia y no sólo tiene un gran costo social sino también un costo económico muy importante, toda vez que representa para el BID poco más del tres por ciento del Producto Interno Bruto y esto, aún no ha sido contemplado.

* Alcalde de Venustiano Carranza

Twitter: @julioc_moreno

 

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