Opinión


“Las sardinas”

“Las sardinas” | La Crónica de Hoy

"Somos más de cien mil”, gritó desde el pódium el organizador Mattia Santori. El sábado 14 de diciembre ocurrió un hecho inédito en la historia contemporánea de Italia: ríos de personas confluyeron en la plaza San Juan de Letrán, de Roma, en defensa de la Constitución, la democracia y en contra del fascismo y el racismo. Sobre todo, mostraron su desacuerdo con el líder populista de ultraderecha Matteo Salvini, del partido La Liga. Lo que pidió Mattia Santori fue “excluir el discurso del odio.”

La polarización, la ira, el racismo, el nacionalismo es lo que ha catapultado al populismo de derecha y ultraderecha en Italia, en especial le han dado fuerza al Movimiento Cinco Estrellas (MCS) fundado por el comediante Beppe Grillo y a La Liga fundada por Umberto Bossi.

Ese contubernio hizo que, hasta hace poco, ambas formaciones gobernaran Italia en coalición. Hoy son formaciones políticas encabezadas por Luigi di Maggio y Matteo Salvini, respectivamente. Sus manifestaciones multitudinarias habían tomado las calles y plazas de las ciudades italianas. También se habían apropiado de la agenda pública.

Salvini comenzó a descollar como figura de la ultraderecha no sólo italiana, sino también europea. El 19 de mayo de 2019, once líderes de los principales partidos derechistas y ultraderechistas del Viejo Continente proclamaron, en Milán, a Matteo Salvini como su nuevo líder: en esa ocasión su mensaje estuvo cargado de fobias contra los musulmanes, contra la Unión Europea y en favor del nacionalismo.

Así las cosas, Salvini rompió con el MCS y buscó convertirse en el Primer Ministro de Italia. No obstante, Luigi di Maggio logró aliarse con el Partido Democrático capitaneado por Nicola Zingaretti: se juntaron y formaron gobierno, cerrándole el paso, por el momento, al extremista Salvini. Giuseppe Conte permaneció como Primer Ministro y Sergio Mattarella como presidente de la República.

La atención estaba puesta en “los juegos de poder” que se barajaban en la esfera política. De repente, vino este sacudón: en el subsuelo bullía un magma que salió a la superficie estrepitosamente: “El mensaje—dijo Mattia Santori el 14 de diciembre en la plaza San Juan de Letrán—llega de las 110 plazas que hemos podido llenar en estos meses y que dice claramente que hay otro país respecto del que ha descrito Salvini. Y hoy, con esta manifestación, ha alcanzado una mayor dimensión.” El canto que entonan esas masas antipopulistas es “Bella Ciao”, vale decir, el himno de los combatientes antifascistas (partigiani) durante la Segunda Guerra Mundial. Varios de los cartelones y pancartas que se vieron en la enorme manifestación de Roma decían: “Noi siamo i partigiani del 2020” (Somos los partisanos del 2020).

Este movimiento—gracias a la creatividad y el empuje de cuatro jóvenes: Andrea, Julia, Mattia y Roberto— comenzó como una respuesta a la postulación de Lucia Bengonzoni, por parte de La Liga, a la Presidencia de la región de Emilia-Romagna.

Salvini presidió el acto inaugural en un recinto conocido como Il Paladozza en el que caben 5 mil 570 personas. Los jóvenes encabezados por Mattia Santori convocaron a superar ese número: reunir más de 6 mil personas “bien apretaditas como sardinas enlatadas” en la plaza mayor de Bolonia.

Para su sorpresa llegaron más de 12 mil. (Las elecciones regionales en Italia se llevarán a cabo el 26 de enero de 2020). Y así, el movimiento “las sardinas” se está expandiendo por toda Italia. Hasta hoy, su éxito más sonado ha sido el del sábado pasado; pero es un levantamiento pacífico en pleno ascenso. Lo que piden los organizadores es no insultar a nadie, ni llevar algún distintivo partidista. Los emblemas que más se ven son, obviamente, las sardinas diseñadas de forma sorprendentemente imaginativa.

La verdad, el “movimiento de las sardinas” en Italia es una bocanada de aire fresco en medio de un ambiente enturbiado por el discurso polarizante y conflictivo del neopopulismo. Ese neopopulismo tanto de derecha como de izquierda que parecía incontenible aprovechando el hartazgo de la gente, el descrédito de los partidos, la pobreza y marginación, el rechazo a los inmigrantes, el no saber cómo reaccionar ante la innovación tecnológica y el ataque sistemático contra las instituciones y las leyes de la democracia liberal.

Muchas personas me habían preguntado ¿y qué se puede hacer para frenar este avance del neopopulismo? Lo que respondía, con cierto aire utópico, era: la gente tiene que reaccionar; la sociedad tiene que despertar; no puede quedar aletargada, presa del engaño por siempre.

Incluso, en mi colaboración del 7 de noviembre titulada “A 30 años de la caída del Muro de Berlín”, indiqué que después de tres décadas, aquellos ideales por los que lucharon los jóvenes contra el yugo comunista parecían haber sido abandonados o al menos superados por el neopopulismo y que no se veía solución al frente. No había alternativa visible.

Corrijo: el “movimiento de las sardinas en Italia” es una prueba fehaciente de que la sociedad civil está viva y que está reivindicando los valores propios de la democracia constitucional. Debemos agregar que ese movimiento ya traspasó las fronteras de Italia. Ojalá llegue a México.

 

 

Twitter: @jfsantillan

Email: jfsantillan@tec.mx

 

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -