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Le pedía a Dios que me llevara y salvara a mi hija: El testimonio del padre de una niña con cáncer

En cuestión de días, el estado de salud de la pequeñita empeoró y necesitaba una transfusión sanguínea, pero no la había en el hospital de Tuxtla Gutiérrez... “Un buen día, hace ya más de dos años, San Cristóbal de las Casas, prácticamente nos escupió de su tierra y nos votó a la Ciudad de México.”

Niño con cáncer recibe tratamiento de quimioterapia
Niño con cáncer recibe tratamiento de quimioterapia Niño con cáncer recibe tratamiento de quimioterapia (La Crónica de Hoy)

Cuando un niño se enferma de cáncer, toda la familia se enferma, cuando no encuentras cómo fortalecer tu relación, hasta las parejas terminan separándose, aún después de la recuperación. Con el diagnóstico comienza una crisis existencial, emocional, además de la crisis económica y financiera en la que te vez inmerso y de la que sientes que no puedes salir, pero manos generosas, familiares y amigos leales no te sueltan y te ayudan a seguir adelante.

“Un buen día, hace ya más de dos años, San Cristóbal de las Casas, prácticamente nos escupió de su tierra y nos votó a la Ciudad de México”, de eso hace ya poco más de dos años, “y ahora no sabemos cuál va a ser nuestro destino. Después de todo este tiempo viviendo prácticamente a la deriva, estoy tratando de reconstruir mi vida, mi economía y ver por el bienestar de mi familia, una vez que mi pequeña ha tocado la campana”.

Es el testimonio de don Israel Rivas, papá de la pequeña Danna, quien hoy tiene seis años, pero hace casi tres años, le fue diagnosticada leucemia linfoblástica aguda.

En entrevista con Crónica, Israel cuenta que viene de una familia de médicos comenzando por su padre, Adrián Roberto Rivas Alcalá, un destacado médico inmunólogo del Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste –quien fue asesinado y realizaba investigaciones con la ivermectina en la enfermedad de oncocercosis-, también su hermana, sus tíos y su cuñado se dedicaron a esa profesión, ríe y confiesa “pues, algo de conocimiento se me tenía que pegar”.

Ante los primeros síntomas de Danna: pérdida de peso, puntitos negros en las piernas, como moretones, don Israel supo que debía pensar mal y actuar rápido, “yo tenía idea de que pudiera ser leucemia, o peor anemia aplásica”, una biometría hemática que revisó la pediatra, confirmó sus sospechas, algo no estaba bien con la niña.

En cuestión de días, el estado de salud de la pequeñita empeoró y necesitaba una transfusión sanguínea, pero no la había en el hospital de Tuxtla Gutiérrez, ello obligó a don Israel y su esposa Claudia, a salir de urgencia prácticamente con lo que traían puesto rumbo al Hospital Infantil de México “Federico Gómez”.

NI EN EL CIELO, NI EN EL INFIERNO

“Jamás me doy por vencido. Siempre pensé que si tuviera bajar al infierno porque mi Danna se salve lo haría con mucho gusto sin pensarlo un segundo”, confiesa el amoroso padre, quien un día salió de San Cristóbal de las Casas, con su hija en brazos, en busca de una cura.

Se abre de capa y revela: “yo mismo le dije a Dios: ´aquí está mi vida, llévatela, llévame a mi y que Danna se quede, dale una oportunidad a ella, yo ya viví´”, se lo pedí de todo corazón, siempre he sido un hombre muy creyente y pues aquí seguimos”.

En el Hospital Infantil, lo que ayudó a un rápido diagnóstico de Danna fue que no recibió la transfusión de sangre y se pudo hacer el aspirado de médula ósea para determinar qué tenía, “cuando me dijeron que era leucemia el mundo se me vino encima. No es fácil, asimilarlo, es una noticia devastadora”.

A partir de entonces comenzó el viacrucis desde una transfusión que le ocasionó shock anafiláctico por alergia a las plaquetas y se comenzó a convulsionar, Claudia, mamá de Danna, se quería morir de la impresión, o cuando la iban a dar de alta y comenzó a sangrar de sus encías y un poco de la nariz, la iban a dar de alta pero la doctora vio que algo andaba mal porque Danna empezó a sangrar y requería una transfusión urgente creo que no habían visto la biometría hemática que yo llevaba”.

JUGANDO COMO EN LA VIDA ES BELLA

Antel los constantes estudios, piquetes a los que Danna debía enfrentarse, su papá inventó que estaban en un juego, como en la película de “La vida es bella”, y que cada que su hija se dejara hacer los estudios, o toma de medicamentos, suero, inyecciones, toma de temperatura y ella iba a ganar puntos, que se fueron convirtiendo en premios que su papá entregaba cada que Danna juntaba cinco rayitas y que con cada estudio preguntaba la menor “¿cómo voy’”.

Como parte del tratamiento, comenzaron las quimioterapias “que son unos verdaderos bombazos y ahí es donde los niños tienen el más bajo índice de sobrevida, porque hay niños que logran la remisión a los 2, 4, 6 meses, otros al año, otros nunca y entonces les tienen que hacer trasplante de médula o inmunoterapia”.

Mientras su hija era atendida en el hospital, su papá iniciaba junto con otros madres y padres de niños con cáncer una de las más largas y difíciles demandas que no ha sido del todo cubierta: la falta de medicamentos.

Sin temor a nada, por una justa lucha social, formó parte de quienes tomaron la terminal aérea capitalina por primera vez en demanda del abastecimiento de medicamentos oncológicos para todos los pacientes pediátricos.

Don Israel reconoce que fue de los padres que bloquearon por primera vez el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la desesperación los obligó a adoptar ese tipo de medidas.

Y aunque hoy la situación de Dana es otra, porque ha logrado superar la leucemia y ha tocado la campana, luego de que logró una remisión del 99.8 por ciento de la célula tumoral, también debió enfrentarse a uno de los tratamientos más agresivos, a decir de los propios doctores, para poder combatir ese 0.2 por ciento de células tumorales que se quedaron en su cuerpecito, para lo cual enfrentó una dura batalla con quimioterapias que acabaron por dejarla sin cabello, el tratamiento duró 120 semanas, pero logró combatir la leucemia

Juntos Israel y Claudia buscan renacer de entre sus propias cenizas como el Ave Fénix, dejaron su casa en Chiapas, sus cosas se echaron a perder, envejecieron, se empolvaron, iniciaron una nueva vida sin nada en la Ciudad de México, Danna logró la remisión en la leucemia.

El jefe esta familia tuvo que improvisar ante la falta de empleo, porque su jefe lo despidió al no creer que un tratamiento de cáncer fuera tan tardado. Comenzó a vender productos chiapanecos que su familia le mandaba desde allá. Juntos lograron vencer el miedo a la COVID, y el terror de contraer la enfermedad y peor aún, contagiar a Danna, les ha llegado el momento de volver a ver para ellos mismos.

"Después de esto no me importa donde estemos, es lo de menos, sólo quiero que estemos bien y juntos donde encontremos el sustento, porque eso es algo muy importante. Claudia me ha dicho que he hecho mucho por los demás, pero que ahora debo hacer lo más importante ver por mi, por nosotros, por la familia, conscientes de todo el esfuerzo que hemos hecho por Danna, pero la verdad es que estamos en una crisis económica terrible”.

La lucha va a seguir, la ayuda debe continuar, es una promesa que le hice a Dios sé que por algo me puso en este camino y en el seguiré hasta que Dios quiera, pero te confieso algo, es muy complejo ayudar, los mexicanos tenemos una particularidad”, comparte, en relación a que hay quienes dentro de esta emergencia que se vive por la falta de medicamentos buscan el beneficio exclusivamente personal, en ese sentido, admite que no duele cuando te ataca el gobierno, o las organizaciones civiles, “pero me duele profundamente el fuego amigo”.

Hace algunos meses me dijo mi hermano que yo mismo no había reflexionado: “que mi esposa y yo nos habíamos dedicado tanto tiempo en tratar de salvarle la vida a Dana, que nos habíamos olvidado de nosotros mismos, me dijo: ’se olvidaron del cariño que se tenían, se olvidaron de cuidarse uno al otro, y hasta de cuidarse ustedes mismos’”, y qué razón tuvo, llegó el momento de volver a ver por la familia, mientras que la marcha a la que se está convocando para el próximo 24 de julio "es para que la sociedad civil, se apropie de este tema y sigan luchando todos juntos por un abasto justo y oportuno de todos los medicamentos que requieren estos pacientes oncológicos pediátricos", asevera.

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