
Los documentos sobre la Conquista de México hechos por religiosos españoles a través de testimonios indígenas, crearon una revolución historiográfica en Europa: se aceptó que existen fuentes no occidentales y no alfabéticas, se aceptó el uso de la oralidad para escribir el pasado. Ésa fue la tesis del historiador Serge Gruzinski (Francia, 1949), durante la conferencia La máquina del tiempo que impartió la noche del lunes en el Instituto Nacional de Estudios Históricos sobre las Revoluciones de México (INEHRM).
El autor de El destino truncado del imperio azteca opinó también sobre la petición del presidente Andrés Manuel López Obrador para que España pida perdón a los mexicanos por los abusos cometidos durante la Conquista.
“Cuando su presidente exigió disculpas por parte del gobierno español pensé: pero eso es más complicado, porque la persona que se ocupaba de los asuntos de las Indias era la emperatriz de Portugal, entonces tal vez sería solicitarles a los portugueses el perdón. Carlos V no tenía mucho interés con América, lo que le interesaba era conquistar parte de Francia, su obsesión era la herencia”, dijo.
En palabras de Serge Gruzinski, la Conquista no sólo fue una empresa militar ni dominación económica, política, religiosa, fue una conquista de las memorias a través de una técnica española: la historia tal y como se practicaba en el siglo XVI.
“Trato de entender cómo se obligó a las memorias locales, indígenas y luego criollas, a someterse a la forma europea de hacer historia. ¿Por qué me interesé por esta cuestión? Para mí lo que se hizo en México en el siglo XVI es importante para América y el resto del mundo”, señaló.
Gruzinski comentó que en Francia utiliza la Conquista de México para explicarles a sus alumnos procedentes de África qué significa conquista, colonización y cristianización.
“Repensar las memorias nos ayuda a nivel pedagógico. No estamos juzgando si estuvo bien o mal la conquista, estamos utilizando ese pasado para abrir una memoria europea e integrar otros mundos y multiplicar las formas de memorias”, destacó.
En opinión del también archivista, la historia moderna tiene un problema: es una historia eurocéntrica. Por ello, durante su ponencia, mencionó el trabajo de Toribio de Benavente —Motolinia— y Bartolomé de las Casas quienes construyeron un pasado a partir de las memorias indígenas.
“Motolinia escribió historia con fuentes no occidentales porque en Europa se escribía historia a partir de documentos escritos”, detalló.
Pero Motilinia usó la comunicación oral, lo cual en el contexto europeo no es posible porque no tiene ninguna autenticidad.
“Aquí en México no sólo se utiliza ese recurso sino que se considera la manera normal de escribir la historia. Esto que pasó en México es una revolución historiográfica: aceptar que existen fuentes no occidentales y que no son alfabéticas, aceptar utilizar la oralidad para escribir el pasado”, puntualizó.
Gruzinski destacó un tema sobre la construcción de la historia de la Conquista: la narración española a partir de la nada.
“Los religiosos que llegaron a América no pasaron por universidades, hoy para escribir un libro de historia hay que estudiar historia, ellos llegaron para evangelizar no para hacer libros. Eso es interesante, llegaron sin ninguna formación histórica y de frente a una página vacía”, señaló.
El historiador francés comentó que Motolinia no tuvo bibliotecas a su disposición, no había artículos sobre los aztecas, no hay bibliografía, ni diccionarios.
“Eso también es fascinante, es decir, cómo escribir la historia a partir de casi nada del lado europeo. No se pueden apoyar en alguien, no hay una tradición medieval, no hay crónicas que pueden reutilizar y criticar. Es como alguien que se echa al agua sin saber nadar. Eso es algo completamente distinto de lo que se practicaba en Europa, de lo que se llama la historia moderna”, aseveró.
Además, Gruzinski destacó que por primera vez en la historia del mundo se estudió la transición de una sociedad no occidental a una sociedad colonizada.
“Eso implicó primeros intentos de escribir la historia de los indios porque para los colonizadores fue fundamental pasar de un mundo idolátrico a uno cristiano. Para ustedes los mexicanos son obvias las idolatrías pero si intentamos ubicar eso en el contexto europeo son preguntas difíciles porque supone, para los colonizadores y después para los historiadores, conocer los dos mundos”, dijo.
La primera vez que historiadores europeos se plantearon esas preguntas no se debió a razones intelectuales. “El problema de la transición es un problema relacionado con la legitimación de la colonización y de eso depende el discurso de pacificación”, declaró.
Durante su conferencia Serge Gruzinski habló de Bartolomé de las Casas a quien calificó como uno de los mayores historiadores del siglo XVI.
“Es seguramente el historiador más avanzado de todos los historiadores que hasta hoy existen. Para estudiar la destrucción de los indios y las culturas indígena ¿qué hizo de las Casas? Dijo: hay que pasar por África. En la historia de las Indias hay 15 capítulos sobre la llegada de los portugueses a África y sobre el proceso que transformación de los negros africanos en esclavos”, comentó.
Hablar de la historia de los indígenas de América sin hablar de África es una aberración, sentenció el autor francés.
“Hoy en Brasil la historia de África es obligatoria en todas las universidades. Hay que entender lo que pasó en el siglo XV: la conquista de Canarias, la entrada de portugueses en África… es lo que yo le llamo hacer historia global. Hay que hacer el esfuerzo de seguir este ejemplo del siglo XVI”, dijo.
Gruzinski reiteró que su interés es la historia global para formar a jóvenes, en Europa, con intención no sólo de hacer una historia nacional sino de considerar los procesos de transición.
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