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Los viajeros científicos dieron peso y densidad a América: Luis Fernando Lara

CICLO: El Colegio Nacional realizará las conferencias Viajeros científicos, con las cuales se recordará a Humboldt y Aimé Bonpland y sus recorridos por América. Los resultados de sus exploraciones sobre la fauna, flora y minerales legaron un enorme conocimiento.

Los viajeros científicos dieron peso y densidad a América: Luis Fernando Lara | La Crónica de Hoy

Humboldt y Bonpland en la selva amazónica, de Eduard Edner.

El ciclo de conferencias Viajeros científicos será un encuentro con Alexander von Humboldt y Aimé Jacques Bonpland y sus exploraciones en América, con las cuales registraron la gran diversidad de fauna, flora y minerales para legar un enorme conocimiento científico.

Antonio Lazcano Araujo, Premio Crónica, señala que las mesas, a realizarse el 17 de septiembre y el 8 noviembre en El Colegio Nacional, son para hablar de estos viajeros científicos de los siglos XVII y XIX que recorrieron América con gran curiosidad e hicieron observaciones de plantas, animales y la orografía, que registraron en sus notas y dibujos espléndidos. Sobre esto, Luis Fernando Lara, quien coordina el ciclo junto con Lazcano Araujo, explica que en esos siglos estos científicos tenían una efervescencia por explorar el continente y son quienes realmente lo descubrieron. “Porque esto que se llama descubrimiento con la llegada de Cristóbal Colón, fue para él encontrarse con un nuevo continente, pero quienes realmente le dieron densidad y peso al continente fueron los viajeros científicos”.

Durante los siglos XVIII y XIX, fueron muchas las exploraciones que se hicieron por el mundo y se enmarcaron en la Ilustración, un periodo que impulsa las ciencias y las artes. Ejemplos de éstas fueron la emprendida por Jorge Juan con Antonio de Ulloa, una expedición franco-española por tierras peruanas, para conocer la forma de la Tierra y su grado de esfericidad; otra fue de Celestino Mutis, quien estudió la flora americana, principalmente del Reino de Nueva Granada (hoy Colombia).

Antonio Lazcano cuenta que el ciclo de conferencias surgió hace año y medio con el acercamiento de la embajada de Francia en México con la UNAM para establecer una colaboración con el Museo de Historia Natural de París, institución que tiene la colección de plantas recolectada por Aimé Jacques Bonpland. “Se hicieron una serie de propuestas y una de éstas fue recordar el viaje del naturalista que acompañó a Humboldt en su viaje por América”.

De esta manera, con el doctor Luis Fernando Lara, añade, coordinamos en El Colegio Nacional un par de mesas redondas para recuperar a Humboldt y Bonpland, porque su legado es muchísimo. “Fueron viajeros científicos que subían a veleros y atravesaban los océanos. Recorrieron América con un cuidado extraordinario y estudiaron la fauna, flora y minerales, pero además hicieron amigos”.

En este punto, Antonio Lazcano señala que estos dos naturalistas no solamente llegaron y se encontraron con un mundo desconocido y fascinante, en términos científicos, “sino que eran observadores muy agudos y ellos hablan de la desigualdad y de la organización social que encuentran. Por ejemplo, Humboldt dijo en 1804 que nunca había visto una sociedad tan rica —la de México— y al mismo tiempo tan dispar.

Durante su estancia en el país, añade el doctor Lazcano, ­Humboldt se encuentra con una serie de intelectuales, de escritores, médicos y naturalistas extraordinariamente sofisticados. “A veces se nos olvida que la Ilustración también estuvo en México y hubo gente, como el botánico José María Mociño, que estudiaban la flora y fauna. Todos ellos estaban identificados con el modelo de hacer ciencia en Europa”.

Luis Fernando Lara también cita que, entre los conocidos, estuvo Andrés del Río, un español que residió en el país, maestro de Química y Mineralogía y descubridor del vanadio. Posiblemente fue compañero de Humboldt en la Escuela de Minas en Alemania.

LAS TRAVESÍAS. Los viajes en los siglos XVIII y XIX eran en condiciones difíciles. Por ejemplo, la gente sabe poco de Bonpland y resulta que no solamente conoció y amó mucho las Américas, sino que se quedó a vivir en el continente. Estuvo preso, exploró la Amazonía, a veces enfermaba y, sin embargo, seguía escribiendo sus cuadernos con notas que acompañaba con dibujos espléndidos, cuenta Antonio Lazcano.

Otra historia de estos viajeros, añade, es que una de las grandes frustraciones de Charles Darwin, quien se emocionó con la idea de visitar otros países porque leyó a Humboldt, es que no pudo conocer al naturalista alemán, porque cuando ambos visitaron Las Canarias, los pusieron en cuarentena.

El fondo de todo esto, agrega el biólogo, es que estos científicos están recorriendo porque tienen curiosidad intelectual, aunque también estaba el interés económico para tener nuevos mercados, materias primas, las rutas de navegación.

Antonio Lazcano señala que la primera mesa se realizará el 17 de septiembre a las 18:00 horas y estarán la doctora Edna Suárez, de la Facultad de Ciencias, quien va a poner los viajes de exploración en el contexto socioeconómico y científico; también participará Cedric Cerruti, de la Universidad de La Rochelle, quien ha estudiado la figura de Bonpland; además de Jaime Labastida, autor de una biografía espléndida sobre Humboldt.

Luis Fernando Lara dice que en la segunda mesa del 8 de noviembre, participarán la doctora Irina Podgorny, antropóloga de la Universidad Nacional de la Plata, en Argentina, y quien estudia la figura de Bonpland; Carlos Montúfar, rector de la Universidad de San Francisco de Quito, quien hablará del viaje de Humboldt y Bonpland; y José Sarukhán, quien ofrecerá una visión de la botánica en América.

Sobre el viaje que Humboldt y Bonpland realizaron por el continente, dice que es algo que intenta imaginar por su grandeza: “Llegan a Venezuela y deciden investigar las fuentes del Río Orinoco, toman muestras de plantas y especies, las empacan y cuando tenían un puerto cerca, las enviaban a Europa, todas con apuntes e ilustraciones que realizaban ambos”.

Después de ese viaje, agrega, van a Colombia y Ecuador para hacer una serie de medidas geodésicas, que para esa época eran muy novedosas. Subir al volcán el Chimborazo sin los avances técnicos de hoy, fue impresionante. Luego van al Perú y se interesan por la plata. Del puerto de El Callao se embarcan rumbo a Acapulco y luego se dirigen a Taxco, por el interés en las minas. Pasan por Real del Monte, en Pachuca, y después llegan a la Ciudad de los Palacios, como Humboldt llamó a la Ciudad de México.

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