Cultura


Miguel León-Portilla dejó tres libros inéditos; uno es sobre sus memorias

Entrevista. Juan Carlos Torres, asistente de investigación del historiador, anuncia que otro volumen es sobre teatro náhuatl y el primer tomo de tres de una antología sobre literatura en 50 lenguas originarias

Miguel León-Portilla dejó tres libros  inéditos; uno es sobre sus memorias | La Crónica de Hoy

Un libro sobre teatro náhuatl, la escritura de sus memorias y una antología en tres tomos sobre literatura en 50 lenguas originarias, son algunas publicaciones pendientes que dejó Miguel León-Portilla (Ciudad de México, 1926-2019). Estos trabajos los realizó el filósofo junto con sus alumnos del Seminario de Cultura Náhuatl, impartido en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Juan Carlos Torres, asistente de investigación de León-Portilla, exalumno del Seminario de Cultura Náhuatl y estudiante del programa de Estudios Mesoamericanos de la UNAM, platica a Crónica sobre las obras que desde 2010 trabajó con su maestro.

“Un proyecto que nos llevó dos años fue el libro El teatro náhuatl que publica El Colegio Nacional. Se retoman piezas de teatro y fragmentos de obras, todo dependiendo del espacio; algunas de esas piezas ya habían sido traducidas por investigadores como Fernando Horcasitas y hay otras en las que participé, son traducciones que hice del náhuatl al español”, comenta.

Otros trabajos que Juan Carlos Torres vio y que están a la espera de salir, son las memorias de su maestro y una antología.

“En la antología teníamos la intención de hacer una obra en tres tomos, una antología de literatura en más de 50 lenguas originarias del territorio nacional. Estuvimos trabajando un año en el primer tomo, tenemos el texto terminado, pero sucedió su enfermedad y quedó suspendido el trabajo. Espero haya el apoyo suficiente para sacar los otros dos tomos”, externa.

Juan Carlos Torres se acercó a León-Portilla en 2010 cuando ingresó al Seminario de Cultura Náhuatl, hoy dirigido por el investigador Patrick Johansson; después de asistir a las sesiones, continuó estudiando, a pesar de no estar inscrito hasta que inició como asistente de investigación del nahuatlato.  

“Como asistente de investigación hacía trabajo sobre lo que él estaba investigando. Vi publicarse y revisé trabajos con él, por ejemplo, La visión de los vencidos que se tradujo en náhuatl, estuve  en la parte final de la revisión del texto en náhuatl, incluso, hice algunas traducciones como el vocabulario y la traducción de la cuarta de forros de José Emilio Pacheco”, recuerda.  

El estudioso del náhuatl también revisó Los humanistas de Mesoamérica, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), y Nezahualcóyotl. Arquitecto, filósofo y poeta, del Fomento Editorial del Estado de México.

Sobre la dinámica del Seminario, añade que por semestre se trabaja un tema particular, investigación que muchas veces concluyó en un libro.

“Por ejemplo, se trabajó Historia de las indias de la Nueva España, de Diego Durán; el Códice Fejervary-Mayer, que después el doctor publicó unos comentarios en un número especial de la revista Arqueología Mexicana. Se hizo en siete volúmenes un estudio crítico de Monarquía indiana, de Juan de Torquemada”, platica.

El Seminario de Cultura Náhuatl nació en el 1957, lo fundó Miguel León-Portilla y Ángel María Garibay, dos años después, en 1959, se creó la revista de Estudios de Cultura Náhuatl que hasta la fecha se publica.

LEGADO EN TIJUANA. Una institución que creó Miguel León-Portilla hace 45 años fue el Instituto de Investigaciones Históricas en Tijuana, Baja California, en donde por iniciativa de Margarita de Orellana, editora de Artes de México, se analiza la posibilidad de un homenaje al investigador emérito de la UNAM.

“Estábamos hablando justo con David Piñera (también fundador) y la directora del Instituto sobre León-Portilla y nos llegó la noticia de su fallecimiento. Pero de alguna manera, él está aquí entre nosotros. Creó en Baja California este centro de estudios y le donó toda una biblioteca, archivos y mapas para que el instituto tuviera un arranque”, narra De Orellana.

Artes de México trabajó una de las últimas publicaciones del filósofo: Erótica náhuatl.

“Trabajamos unos ocho o 10 meses con él, fue un privilegio, fue adorable y generoso pero también muy exigente. A pesar de que no veía muy bien nos corregía hasta las comas, sabía perfectamente cuando no le gustaba algo, tenía mucha paciencia con nuestros errores. Era un ser humano fuera de serie siempre veía en qué ayudaba, era muy constructivo”.

Erótica náhuatl inició cuando el equipo de Artes de México, entre ellos León-Portilla como miembro del comité editorial, platicó que tradujo en los años 50 un texto sobre un personaje llamado Tohuenyo, un dios azteca que llegó a Tula totalmente desnudo a vender chiles en la plaza.

“Pensamos que de ahí vienen todos los albures que tienen que ver con el chile y el pene. Esta historia es parte de la caída de Tula y lo que hizo León-Portilla fue extraer ese fragmento y darle una vida diferente. El erotismo forma parte de la narrativa y Miguel explicó cada uno de los poemas, nos dice de dónde es, por qué está y a qué corresponde”, señala De Orellana.

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