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Nos toman por imbéciles: Los españoles ante las elecciones del domingo

Crispación. España acude este domingo a las urnas por cuarta vez en cuatro años, con una creciente sensación de enojo entre los votantes por la impotencia de los políticos a la hora de formar gobierno, que sólo parece beneficiar a la extrema derecha, que amenaza con convertirse en el tercer partido nacional

Nos toman por imbéciles: Los españoles ante las elecciones del domingo | La Crónica de Hoy

De izquierda a derecha, en el único debate celebrado: el líder del PP, Pablo Casado; el presidente en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez; el líder de Vox, Santiago Abascal; el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias; y el líder de Ciudadanos, Alber

Cero y van cuatro. Como si hubiesen quedado atrapados en la maldición del Día de la Marmota, los españoles acuden por cuarta vez a elecciones este domingo, con los mismos candidatos y sus mismas posturas irreconciliables que la última vez, ocurrida hace apenas siete meses, lo que augura el peor de los escenarios posibles: la persistencia del bloqueo y la misma situación de ingobernabilidad que podría conducir a celebrar unas quintas elecciones el año que viene.

La sensación entre los españoles de que los políticos les están tomando el pelo es directamente proporcional al fracaso de éstos a la hora de formar gobierno y la consecuencia no podría ser más nefasta: un abstencionismo por hartazgo, o peor aún, un crecimiento inaudito de la extrema derecha por el voto de castigo.

La frutería andorrana. La ley electoral española impide desde el martes la publicación de encuestas, pero no en la vecina Andorra, donde la edición local de un periódico catalán logró burlar la ley con un ingenioso sistema de frutas que representa a cada partido. El “mercado” de frutas andorrano de ayer miércoles arrojó el siguiente resultado: La granada roja (PSOE, socialista) está a entre 115 y 120 euros (cada euro es un escaño); el agua azul (PP, conservador): 80-85; el brócoli (Vox, extrema derecha): 50-55; la berenjena morada (Unidas Podemos, izquierda): 34-38; y la naranja (Ciudadanos, derecha): 13-17.

Comparado con los resultados obtenidos en las elecciones de abril, los partidos que perderían escaños serían: el PSOE, de Pedro Sánchez, que en el mejor escenario pasaría de 123 a 120; Unidas Podemos, de Pablo Iglesias, que pasaría de 42 a 38 escaños; y sobre todo Ciudadanos, de Albert Rivera, que se hundiría al pasar de 57 escaños a 17. En el otro extremo, los ganadores serían el PP, de Pablo Casado, que pasaría de 66 a 85 escaños; y sobre todo Vox, de Santiago Abascal, que pasaría de 24 a 55 escaños.

Franco y la crisis catalana. Paradójicamente, la reciente exhumación del dictador Franco, cuyos restos ya no reposan en el gigantesco mausoleo que se erigió en el Valle de los Caídos, podría no acabar beneficiando tanto al responsable de este gesto con las víctimas del franquismo, el socialista Sánchez, y sí al franquista Abascal, que ha sabido vender bien esta “profanación de la tumba de un señor que no puede defenderse”.

Pero si hay un factor que está disparando el apoyo de Vox, como anuncian las encuestas, es el proceso independentista catalán, considerado por el líder ultraderechista como un fracaso del PP y del PSOE por no haberlo frenado en seco. En el otro extremo, la sentencia de cárcel a líderes separatistas ha puesto en pie de guerra a muchos catalanes que se querrán vengar en las urnas.

En cualquier caso, tal como anuncia el “mercado andorrano”, ni el PP ni sus posibles socios —Ciudadanos y Vox— suman los 176 escaños que necesitan para lograr la mayoría absoluta, ni parece que pueda lograrlo el PSOE, ya que tendría que sumar el apoyo de los independentistas catalanes y de Unidas Podemos, que insiste en entrar en el futuro gobierno de España, algo a lo que se niega Pedro Sánchez. Precisamente, esta negativa a ceder de Iglesias y de Sánchez fue lo que llevó al fracaso de las últimas negociaciones y a la convocatoria de elecciones este domingo, ante la estupefacción de los españoles.

Nos toman por imbéciles. Más que a los votantes españoles, el fin del bipartidismo y de las mayorías absolutas fáciles del PSOE o del PP ha sentado muy mal a la clase política, que ha demostrado una inmadurez escandalosa para negociar con otros partidos la gobernabilidad del país durante cuatro años.

“Nos toman por imbéciles”, declaró una indignada joven cuando fue entrevista por un canal de televisión hace unos días y la reacción inmediata en las redes fue que sí que, efectivamente, los políticos creen que pueden permitirse el capricho de convocarlos una y otra vez a las urnas, sólo porque nadie quiere ceder.

Por tanto, si los políticos españoles quieren evitar de nuevo un bochornoso espectáculo de impotencia, ante los españoles y ante el mundo, tendrán que ceder y mucho.

Si se mantiene lo que anuncian las encuestas, Pedro Sánchez tendrá una nueva (y probablemente última) oportunidad para negociar un gobierno, ya que su partido sería el más votado.

El líder socialista insiste en gobernar solo, para lo cual aceptaría el apoyo externo de cualquier partido, con una sola excepción: la extrema derecha. Sánchez en cualquier caso ha sido claro: Si el PP o Ciudadanos quieren un gobierno que no dependa del voto de los independentistas catalanes entonces tendrán que aliarse al PSOE o abstenerse para que este partido pueda gobernar.

Habrá que esperar a ver si hay sentido de Estado en la derecha “moderada” española, y permite un gobierno en solitario del PSOE; si lo hay en Unidas Podemos, para que el gobierno de Madrid no dependa de los independentistas, o si fracasa de nuevo todo y España se desliza hacia una peligrosa inestabilidad crónica.

 

fransink@outlook.com

 

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