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Nueva técnica en el ISSSTE evita operación a corazón abierto y salva vida de pacientes

Reportaje * El Hospital Regional Zaragoza, del ISSSTE, es pionero dentro de ese organismo en la práctica de un nuevo tratamiento de hemodinamia para el reemplazo de la válvula aórtica.

Un grupo de médicos y científicos mexicanos que han desarrollado un nuevo tratamiento para el cáncer.
Un grupo de médicos y científicos mexicanos que han desarrollado un nuevo tratamiento para el cáncer. Un grupo de médicos y científicos mexicanos que han desarrollado un nuevo tratamiento para el cáncer. (La Crónica de Hoy)

Estar entre cuatro personas que técnica y médicamente ya no deberían de existir es una sensación emotiva y poderosa. Hablar con estos adultos mayores y escuchar sus historias después de haber sido casi desahuciados, genera el optimismo que no siempre abunda en los hospitales. 

Adolfo, Lidia, Rogelio y Silvio corrieron con suerte de ser los primeros derechohabientes en beneficiarse del procedimiento de implante percutáneo de válvula aórtica que ha iniciado a practicarse en el ISSSTE, el cual les salvó la vida cuando ya no tenían ninguna opción más que esperar un súbito infarto y vivir consternados hasta que el fatídico día llegara.

“Tenía problemas con el corazón y me iban a abrir en una operación a corazón abierto, pero no quise”, relata Adolfo, de 83 años. “Cuando nos avisaron que había la opción de la válvula yo tenía año y medio mal del corazón. Entré al proceso para que me hicieran el procedimiento y hoy me siento perfectamente bien, no tengo molestias de ninguna clase”.

Lidia es acompañada por su hijo, Mario José, a la cita testimonial. “Yo ya no tenía otra alternativa por mi edad y ya no soportaba una cirugía a corazón abierto”, apunta.

“Mi madre estaba prácticamente desahuciada y en la familia estábamos consternados por saber que no se podía practicar la operación a corazón abierto porque se quedaba en la plancha”, recuerda Mario José. “Lo único era esperar el momento final y, prácticamente resignación, lo que generaba depresión y tristeza al pensar que llegase en cualquier momento, vivíamos muy mal”.

Relata que Lidia estaba conectada a un tanque de oxígeno y le faltaba el aire porque la válvula ya estaba totalmente cerrada. “Pero con esta válvula se nos abrió el mundo, ahora veo a mi madre como antes de que se le cerrara la válvula”, agrega el hijo de Lidia Ortiz Vega, quien agradeció a los doctores, “quienes para mí son ángeles que me ayudaron porque si no ya no la contaba”.

Uno de esos doctores es Rafael Yáñez Morales, médico especialista y jefe de Cardiología del Hospital Regional General Ignacio Zaragoza del ISSSTE, institución pionera en la práctica del tratamiento de hemodinamia para el reemplazo de la válvula aórtica en este sistema de salud.

El implante percutáneo de válvula aórtica, tejido encargado de regular el flujo sanguíneo del corazón hacia el resto del cuerpo. Su falla, llamada insuficiencia aórtica, es una valvulopatía cardíaca que impide su cierre hermético. El portal MedlinePlus —de los Institutos Nacionales de la Salud de EU y producida por la Biblioteca Nacional de Medicina de EU— refiere que esta disfunción genera una pequeña acumulación de sangre la cual se devuelve en cada palpitación.

“Esto hace que el corazón tenga que trabajar más duro para forzar la salida de suficiente sangre. La cámara inferior izquierda del corazón se ensancha y el corazón late con mucha fuerza. Con el tiempo, el corazón pierde la capacidad de irrigar suficiente sangre al cuerpo”. Esto provoca dolores en el pecho, desmayos, fatiga, dificultades para respirar y debilidad, entre otros.

“Ya no me siento como antes, sofocado, no podía subir escaleras ni viajar ni caminar normal y aún así tenía que hacer pausas para recuperarme”, refiere Rogelio, capitalino de 81 años, tiempo después de su operación. Añade que ahora ha ido recuperando su salud, se siente cada vez mejor para llevar a cabo actividades cotidianas. 

El padecimiento puede ser corregido mediante una cirugía a corazón abierto, no obstante para adultos mayores y otros pacientes vulnerables, las probabilidades de sobrevivir el proceso son bajas, de un 20 por ciento en el más optimista de los escenarios.

El implante percutáneo de válvula aórtica ha sido la mejor, prácticamente la única, opción para la población con este problema. En México ya se ha practicado en instituciones como el IMSS y después de éstos primeros cuatro pacientes en el ISSSTE, operados en 2015, se programarían otras 25 intervenciones, el número de pacientes que se estima podría atender en el hospital Ignacio Zaragoza. A inicios del 2016, la institución registró el primer abordaje médico exitoso en Veracruz.

“Después de la operación me he sentido de maravilla y más aún viendo a los señores (Adolfo, Lidia y Rogelio), mayores que yo”, expresa Arturo, de 74 años. “A pesar de que me operaron hace un mes me siento muy bien, como nuevo, después de los padecimientos que tenía. Les agradezco a los doctores que me animaron a hacerme esta operación, para entonces pensé ‘prefiero que me den seis meses de vida a que me operen a corazón abierto’. Fue una opción milagrosa y se los agradezco”.

En la sala de hemodinámia —donde se practican este tipo de intervenciones— del hospital al oriente de la ciudad, el médico Rafael Yáñez me explica cómo se hace el implante de la válvula sustituta y detalles de su composición. Está hecha de pericardio (la capa externa del corazón) porcino y es fabricada de manera artesanal, puesto que es cocida a mano sobre una malla metálica de aleación níquel-titanio.

La válvula, plegada, se instala en un sistema de liberación, un dispositivo médico realizado para esta acción específica que entra a través de una incisión femoral (ingle) para depositarla. Una vez dentro del organismo, los médicos y especialistas manipulan el dispositivo que van observando en pantallas de la sala; la superponen donde se encontraba la válvula nativa para desplazarla, replegándola en las paredes de la aorta. La abren, cierran y liberan finalmente. “Ahí termina el procedimiento de mínima invasión y el paciente se va a su casa en cinco días caminando. Este tipo de abordaje reduce costos de hospitalización y es menos agresivo para el paciente”, añade el doctor.

De estos tres abordajes, refiere el médico especialista, sólo Arturo padeció una complicación la cual es una de las reacciones esperadas. Se irritó el sistema de conducción cardiaco y se bloqueó, por lo que debieron implantar un marcapasos definitivo una semana después de la válvula aórtica. “Pero tampoco siente marcapasos”, añade.

El doctor Yáñez explica que en las operaciones a corazón abierto ordinarias se implanta una válvula mecánica, la cual al abrir y cerrar hace un click que el paciente escucha toda la vida, principalmente en las noches. “Pero con este tipo de válvula no es así, porque es de origen biológico”. Otra ventaja es que la única cicatriz que portan en su cuerpo es de casi un centímetro resultado de la incisión por donde se realizó el abordaje.

Arturo no considera la válvula como un cuerpo extraño: “ya es parte de mí y siento como si fuera lo que me da nueva vida y espero conservarlo hasta el fin de mis días”.

De acuerdo con el jefe de Cardiología del hospital Ignacio Zaragoza no hay estudios a largo plazo sobre la duración de este tipo de válvulas, pero se estima que lo suficiente para acompañar al paciente el resto de su vida. “Se tiene registro de pacientes que la han portado hasta 10 años y sigue funcionando. Aunque en algunos de ellos ha degenerado el tejido, se puede poner una segunda válvula con el mismo procedimiento”.

Para este tipo de abordaje, agrega, se requiere de un equipo multidisciplinario con cardiólogos de diversas áreas, enfermería calificada y técnicos especializados. Doce personas especialistas asisten a la sala.

Este tipo de operaciones se encuentran dentro del área de cardiología intervencionista de mínima invasión, explica el médico y se espera que desplace a la cirugía cardiaca en el futuro. “Estas técnicas llegaron para quedarse y evitan cada vez más operaciones a corazón abierto en todo el mundo. En el implante de válvula aórtica los pacientes no sólo libran la muerte súbita, sino además mejoran su expectativa y calidad de vida”.

En otros países, enfatiza, ya se preparan a los pacientes en salas de hemodinámia y en México ya se puede brindar esa atención. “Este es el tipo de intervención clínica actual”. 

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