Opinión


Otra raya más a Mancera

Otra raya más a Mancera | La Crónica de Hoy

Otra raya más a Mancera

Lleva poco más de un mes al frente y la señora Claudia Sheinbaum no deja de encontrarle irregularidades, malos manejos y corruptelas al senador Miguel Ángel Mancera. Ahora, le halló desvíos de recursos y un uso faccioso de programas sociales en la Procuraduría Social. Nos cuentan que durante la administración del señor Mancera, en esa dependencia a cargo de Guillermo Orozco (durante un tiempo) y del ahora morenista Alfredo Hernández Raigosa (que fue el sustituto), se detectaron alteraciones financieras en la asignación de recursos en algunos programas. Dicen que entregaba millones de pesos a unidades habitacionales que ni si quiera eran de interés social, por lo que ahora están metidos en un grave problema. ¿Cuántos casos de estos faltan por descubrirse? Nos dicen que sigue una auditoría a Finanzas. Habrá noticias y seguro no serán buenas para el exjefe de gobierno.

 

Los morenistas siguen norteados

Primero la despiden… y luego la recontratan. Y es que nos cuentan que entre los 77 trabajadores basificados que fueron despedidos por el Congreso de la Ciudad de México a finales de diciembre por presuntas irregularidades, se encontraba Patricia Santín Olvera, quien fungía como intérprete desde hace 11 años en todas las sesiones de este órgano legislativo. Sin embargo, los responsables de pasar la guillotina, al no contar con un suplente para el cargo, tuvieron que recontratar por un día a Santín Olvera, toda vez que el artículo 25 de la ley orgánica del Congreso señala que es obligatorio un intérprete para traducir los temas del pleno a las personas con discapacidad auditiva. Ahora, no saben cuál será el futuro de Santín… o si continúan con sus ocurrencias e ignorancias. ¡Ay, muchachos!

 

Abasto, normalizado.

En la CDMX el abasto de gasolina se normalizó. La psicosis fue pasajera y las filas de autos se achicaron. Desde este espacio se transmite el deseo de que lo ocurrido haya dejado una enseñanza a los capitalinos; la de no ceder a la especulación y no actuar motivados por ésta. La sensatez que mostró una parte de la población, la que optó por los transportes públicos o usar bicicletas para distancias cortas, merece el reconocimiento. En contraste, hubo quienes entraron en pánico y corrieron a llenar el tanque de sus autos e incluso comprar en bidones, por si las dudas; y este comportamiento agravó la situación. Crónica realizó un ejercicio y corroboró lo sucedido. Hoy son menos los que siempre llenan el tanque de su auto; el resto sigue abasteciéndose con cantidades que no superan los 300 pesos, es decir, compran 15 litros o menos, como habitualmente lo hacían. Lo vivido pudo haber sido menor con un poco de madurez colectiva.

 

 

PepeCapitalino@gmail.com
@PepeCapitalino

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