Opinión


Peña Nieto, Trump, López Obrador, Tijuana, una Ucronía

Peña Nieto, Trump, López Obrador, Tijuana, una Ucronía | La Crónica de Hoy

El 12 de noviembre de 2016, en este mismo espacio, hice un ejercicio de ficción política más cercano al humor que al análisis sesudo de la realidad. Tras el triunfo del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, escribí un artículo falsario en el que imaginé que Hillary Clinton había ganado la elección y revisaba algunas de las “causas” que propiciaron su victoria.

“La noche que ganó Hillary Clinton”, era el título de aquella ucronía, que el diccionario define como una “reconstrucción histórica construida lógicamente, que se basa en hechos posibles pero que no han sucedido realmente”.

Imaginar tramas alternativas a los acontecimientos que ­ocurrieron en la realidad es una manera de voltear el espejo de la historia, y poner de cabeza los hechos históricos para brindarle al pasado un futuro diferente. Es una manera también de revisar la historia entrando por la puerta trasera, para sacar algunas lecciones a partir de este ejercicio que explora en las causas de lo que no fue, pero que pudo haber sido, para comprender las razones y las consecuencias de lo que en realidad ocurrió.

En aquel texto ucrónico analizaba los diversos factores de la victoria de la señora Clinton, luego de un cierre de campaña muy cerrado en el que sólo en los últimos días la candidata demócrata había logrado sacar un par de puntos de ventaja en las encuestas al candidato republicano.

Uno de esos “factores” había sido la gran movilización anti Trump que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, había convocado en Tijuana en la recta final de la campaña presidencial en el país vecino, y sobre todo el discurso memorable que había pronunciado en la frontera, justo frente al muro que se despliega por buena parte de Tijuana. Una pieza de oratoria de una enorme dignidad, intensa, y certera, cargada de simbolismo, que había conmovido al mundo entero y había logrado influir en el electorado de los Estados Unidos. Uno de esos discursos que se escriben mas para la historia que para los allí presentes. 

Las imágenes del presidente de México rodeado de cientos de miles de mexicanos, apostados con banderas a un lado y otro de la frontera, en el cruce entre Tijuana y San Diego, habían circulado por todo el mundo y ocupado las primeras planas de la prensa global.

Esto escribí:

“Y ahí: frente al muro ya construido que divide a la ciudad de Tijuana de San Diego, ante una audiencia que se concentró por decenas de miles a ambos lados de la frontera, el presidente pronunciaría el discurso probablemente más importante de su carrera política. (…)  un presidente en mangas de camisa, profundamente conmovido, ante la atención de los medios de comunicación de todo el mundo, recordó el famoso discurso del presidente John F Kennedy ante el muro de Berlín en 1963”.

“El presidente citó las palabras de Kennedy: “El muro es la más obvia y viva demostración del fracaso (de la política), todo el mundo puede ver que no tenemos ninguna satisfacción en ello, para nosotros es una ofensa no sólo contra la historia, sino también una ofensa contra la humanidad, separando familias, dividiendo maridos y esposas y hermanos y hermanas y dividiendo a la gente que quiere vivir unida”.

“El tiempo —dijo el presidente Peña Nieto en la parte final de su discurso— demostrará que no hay muros, ni aranceles que detengan el curso de la historia: La hazaña de la humanidad, que en el ejercicio de su libertad ha cruzado las fronteras y ha inventado y reinventando civilizaciones,  como la hazaña del libre comercio, es la hazaña también de los Estados Unidos y de México”.

“La historia se encargará, una vez más, de derribar cualquier muro con el que se pretenda interrumpir su curso. Señor Trump, desde aquí le decimos: no habrá otro ladrillo en la pared de la historia”.

La realidad, como siempre, le gana a la imaginación. En la realidad y no en la ficción este sábado veremos cumplirse esa imaginada movilización en Tijuana y, estaremos atentos al discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador. Ojalá recuerde en su mensaje las palabras de Kennedy ante el muro de Berlín. Ojalá que este acto que convoca a la unidad nacional tenga un eco en la Casa Blanca.

Sirva de colofón un célebre poema de Homero Aridjis: “Te amo ahí contra el muro destruido/ contra la ciudad y contra el sol y contra el viento/contra lo otro que yo amo y se ha quedado/ como un guerrero entrampado en los recuerdos. (…) Te amo contra la noche y el verano/ contra el humo invencible de los muertos”.

 


@edbermejo
edbermejo@yahoo.com.mx

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