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¿Por qué Emiliano Zapata no generó tanto interés literario como Pancho Villa?

Figura. El Colegio Nacional realizará la mesa Zapata en el arte, en la que participarán Aurelio González Pérez, José Manuel Mateo Calderón, Rafael Olea Franco y Antonio Saborit. “Será una aproximación colectiva sobre Zapata”, dice Javier Garciadiego

¿Por qué Emiliano Zapata no generó tanto interés literario como Pancho Villa? | La Crónica de Hoy

Otro tema que se abordará en la mesa será el de los corridos revolucionarios, a cargo del filólogo Aurelio González Pérez, añade Javier Garciadiego.

¿Por qué Emiliano Zapata no generó tanto interés literario como Francisco Villa?, ¿en dónde está el guion cinematográfico que escribió José Revueltas sobre Zapata? y ¿por qué este revolucionario sólo es un caudillo a nivel regional?, son preguntas que se responderán este lunes 19 y martes 20 de agosto en El Colegio Nacional bajo la coordinación del historiador Javier Garciadiego.

En el marco del centenario de la muerte y de los 140 años del nacimiento del Caudillo del Sur, Garciadiego explica que el próximo lunes 19 a las 17:00 horas se llevará a cabo la mesa Zapata en el arte, donde participarán los expertos Aurelio González Pérez, José Manuel Mateo Calderón, Rafael Olea Franco y Antonio Saborit.

“Será una aproximación colectiva sobre Zapata y la pregunta fundamental es: ¿por qué Zapata no generó tanto interés literario como sí lo generó Villa?”, cuestiona el miembro de El Colegio Nacional.

Garciadiego detalla que Villa fue atendido por uno de los principales clásicos de México: Martín Luis Guzmán, además de los autores Rafael F. Muñoz y Nellie Campobello. En cambio, a Zapata sólo lo aborda Mauricio Magdaleno en la novela El compadre Mendoza.

El compadre Mendoza, de Mauricio Magdaleno, que al margen de que sea una obra literaria, como historiador puedo asegurar verosímil porque así como lo plasma, hubo relaciones muy complejas con los jefes zapatistas porque los hacendados y capataces les pagaban seguridad, entonces ellos tenían que jugar de manera ambivalente con las fuerzas federales y zapatistas, siempre mostrando lealtad a cada una”, explica.

Otros temas que se abordarán en la mesa, serán los corridos revolucionarios a cargo del filólogo Aurelio González Pérez.

“Aurelio González es un experto en tradición oral, es gran conocedor del romancero español del siglo XIII y XIV, pero ha continuado sus investigaciones hasta el corrido. Entonces nos mostrará cómo fue representado Zapata en los corridos auténticamente populares y los corridos intelectuales”, precisa.

La ponencia del académico José Mateo Calderón versará sobre los detalles del guion cinematográfico que Revueltas hizo sobre Emiliano Zapata, mismo que actualmente se conserva. Después, Javier Garciadiego analizará al revolucionario en la obra de la familia Paz.

“Tanto en el abuelo Irineo, que fue periodista en La Patria donde trató muy mal a Zapata, no lo bajó de bandido; recordemos que Irineo fue un periodista porfirista y luego huertista. Después hablaré de Octavio Paz Solórzano, quien fue zapatista y colaboró con Zapata. Finalmente Octavio Paz, quien hizo un acercamiento a Zapata en el recuerdo más de su padre que de su abuelo desde una perspectiva mítico-poética”, comenta.

El último ponente de la mesa será Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Historia, quien abordará a Emiliano desde el punto de vista plástico.

“Si Villa rebasa a Zapata o lo supera en impacto literario, Zapata lo desbanca en impacto plástico”, agrega Garciadiego.

CAUDILLO REGIONAL. El martes 20 de agosto Javier Garciadiego ofrecerá en El Colegio Nacional la conferencia Zapata en la historia a las 18:00 horas.

“Mi ponencia será diferente. Me distingo de los ponentes que hubo a lo largo del año, con la salvedad de algunos, porque son pocos críticos de Zapata, ven su asesinato como una felonía, una traición desde una perspectiva moral y no analizan la debilidad que tuvo para buscar a Guajardo. Mi ponencia será más crítica”, asevera.

— ¿El ejército zapatista hizo de la escritura una práctica documental?

— No, aunque Zapata sabía leer y escribir, y ésa es una de las razones por las que adquiere el liderazgo del movimiento. Hubo algunos intelectuales que ahora los llaman intelectuales asimilados urbanos que estaban en la Ciudad de México y por diferentes problemas, llámense gobierno de Madero o gobierno de Victoriano Huerta, tuvieron que huir de la capital.

“Entonces los campamentos norteños les quedaban muy lejos, les era muy difícil llegar y lo más fácil para ellos era incorporarse a las montañas pasando el Ajusco”, responde Garciadiego.

Fue de esa manera, añade el también director de la Capilla Alfonsina, que llegaron a los campamentos zapatistas gente como Gildardo Magaña, Antonio Díaz Soto y Gama, Ángel Barrios, Octavio Paz padre y Jenaro Amezcua

“Ellos no sabían luchar, sabían escribir y Zapata a su vez necesitaba tener una articulación mayor que le permitiera trascender el ámbito regional y le permitiera entrar en contacto con otros revolucionarios de otras zonas o atender diferentes temas. Esto fue un beneficio para ambos”, opina.

— ¿Es correcto llamar caudillo a Zapata?

— A nivel regional absolutamente. Fue un caudillo con poca presencia nacional, difícilmente vemos a Zapata fuera de Morelos salvo unos días en la Ciudad de México y viajes recurrentes a las zonas fronterizas, Puebla y Guerrero; pero no tiene una presencia como Villa en Zacatecas o Álvaro Obregón en Celaya. Zapata siempre estuvo pegado a su tierra para bien y para mal.

 

 

►  La mesa Zapata en el arte y la conferencia “Zapata en la historia” se celebrarán en el auditorio de El Colegio Nacional, ubicado en Donceles 104, Centro Histórico de la CDMX.

 

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