Opinión


PRESIDENTE, PARA CRETINOS ESTOS...

PRESIDENTE, PARA CRETINOS ESTOS... | La Crónica de Hoy

Por un lado son prepotentes y,
por otro, no saben
que no saben, su incapacidad
es enciclopédica y no
hay peor aliado que un aliado incapaz
(en referencia a los colaboradores
de AMLO)

Rafael Álvarez Cordero
Médico y escritor en Excélsior

De sus 23 años caminando,
La Crónica me ha
permitido acompañarla ya por 21,
¡GRACIAS!, con un
espacio semanal siempre libre
y abierto para los
quehaceres, denuncias, defensa
y necesidades de los
animales no humanos.

 

Este sábado, habiendo pasado una eternidad desde el acontecimiento, o sea, ya totalmente sin posibilidad alguna de hacer algo, fui enterada de un hecho que, sin exagerar, me ha quitado el sueño y me mantiene pasando aceite. Es más, tuve que leer la información varias veces antes de compartirla con algunos compañeros conservacionistas, simplemente porque no daba crédito a lo notificado. Al igual que yo, ninguno estaba al tanto e incluso nos llamó la atención que tan delicado como inédito suceso no hubiera detonado con mayor fuerza. Y es que…

Resulta que iniciando este abril, durante un retén de la Policía Federal para revisión aleatoria de un autobús de pasajeros que transitaba por la carretera Tapanatepec-Talismán (territorio chiapaneco), fue detectado un cargamento, obvio, ilegal, de 9 muy jóvenes monitos capuchinos cara blanca y de 5 perezosos (dos, de dos dedos y tres, de tres), también de poca edad, ejemplares trasladados cual vil mercancía en cajas, seguramente para destinarlos al mercado negro de “mascotas exóticas”, pero todos pertenecientes a especies protegidas y clasificadas en diferentes Apéndices de la CITES, Convención que controla internacionalmente el tráfico de fauna y flora silvestres y de la que México es parte, por lo tanto, está obligado a seguir puntualmente sus directrices y/o las resoluciones específicas para casos como el que describo, sin omitir además que a nuestro país no puede entrar ni salir ningún primate, de conformidad al artículo 55 Bis de la Ley General de Vida Silvestre. Hasta aquí, dirán los lectores-lectoras, todo bien. Se detectaron los animales y se aseguraron. Aplauso entonces a la autoridad referida que, según mensaje que lanzó vía twitter, corroboró haber entregado los animales a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, más por no haber sido así, hoy están muertos prematura e injustamente, e indebidamente incinerados sus restos, para peor, en un rastro municipal, ya que de esa forma se dificultará acreditar su real condición por parte de MVZ perito especializado y se entorpecerán la investigación y la acreditación de culpabilidades, porque claro que las hay, si no es que incluso puede pensarse mal y que hubieran sido capaces de disimular así el “aprovechamiento” de los ejemplares, dado su valor comercial por debajo de la mesa. En fin…

Que al menos está abierta una carpeta de investigación a cargo de la Fiscalía Especializada de la Fiscalía General de la República, ya que la decisión de matar a las criaturas sin demostrar que representaban un riesgo sanitario para la biodiversidad NO era competencia única de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, que en tal caso estaba constreñida a consultarlo con las autoridades competentes, inclusive como Autoridades Administrativa y Científica que son la SEMARNAT y CONABIO ante la CITES, peor todavía, basando la fatal determinación en el artículo 23 de la Ley Federal de Sanidad Animal, el cual señala que el “sacrificio humanitario de cualquier animal no destinado al consumo humano, sólo estará justificado si su bienestar está comprometido por el sufrimiento que le cause un accidente, enfermedad, incapacidad física o trastornos seniles…”, lo que no ocurrió con estos hermosos seres, sino incluso al contrario, al no ser portadores de enfermedades sobre las que se les realizaron analíticas cual si se tratara de ganado, y porque insisto, no tocaba ni al ignorante MP ni al trabajador de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural decidir su destino final, resultando claro que no conocen las leyes ni los protocolos respectivos, lo que no los exime de culpa, partiendo además de que a tan corta edad y con apropiado manejo, las criaturitas hubieran librado la “severa depresión” resultado de su truculento traslado o por lo menos hubieran muerto en el intento.

Tamaña torpeza no debe quedar impune, y el castigo debe ser ejemplar para evitar que se repita.

 

producciones_serengueti@yahoo.com
marielenahoyo8@gmail.com

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