Cultura


Pueblo prehispánico registró la explosión de supernova en 393 d.C.

Entrevista: El arqueólogo del INAH, Alfonso Torres Rodríguez, explica que el fenómeno astronómico está grabado en una roca en Xihuingo, Hidalgo, sitio considerado una extensión de la cultura teotihuacana. Es un petroglifo en forma de estrella de cinco puntas con dos círculos concéntricos en su interior que sugieren la representación del estallido de una estrella, añade.

Pueblo prehispánico registró la explosión de supernova en 393 d.C. | La Crónica de Hoy

La representación del solsticio de invierno en una piedra del sitio arqueológico de Xihuingo, Hidalgo.

En el estado de Hidalgo se conserva el primer registro mesoamericano de la explosión de una supernova, ocurrida en el año 393 d.C. La documentación de ese fenómeno astronómico está grabada en una roca de Xihuingo, sitio considerado una extensión de la cultura teotihuacana y en donde abunda la gráfica rupestre.

De acuerdo con Alfonso Torres Rodríguez, arqueólogo del Centro INAH Hidalgo, Xihuingo se ubica a tres kilómetros al norte de la población de Tepeapulco, Hidalgo, a unos 35 kilómetros al noreste de Teotihuacán y fue ocupado desde el Preclásico Tardío (1-200 d.C.) hasta la época de los mexicas, con una interrupción de unos 250 años entre 750 y 1000 d.C.

Ahí, añade el experto, existen 145 monumentos pétreos con cerca de 480 motivos gráficos, los cuales se pueden dividir en cinco categorías temáticas: cruces punteadas, escaleras con pocitos (un círculo que representa el ascenso o descenso del astro solar por las escaleras), figuras geométricas, motivos antropomorfos y signos calendáricos.

Torres Rodríguez detalla que se han localizado pe­tro­gli­fos formados por dos círcu­los concéntricos cru­zados por dos ejes perpen­di­culares en­tre sí a los que se les llama marca­dores punteados (o perforados) y que se asocian con la cultura teotihuacana.

Entre este tipo de gráficos destaca un petroglifo en forma de estrella de cinco puntas con dos círculos concéntricos en su interior que sugieren la representación del estallido de una estrella o supernova.

“Es un efecto astronómico que se relaciona con la explosión de una supernova y lo que se hizo fue revisar qué supernovas a simple vista durante la época prehispánica y la del año 393 d.C. tuvo la luminosidad tan fuerte como hoy es el planeta Júpiter”, señala.

Al buscar datos en los anales astronómicos históricos para corroborar ese fenómeno, el investigador Jesús Galindo Trejo encontró que astrónomos chinos, coreanos y japoneses registraron un objeto con luz brillante entre el 28 de febrero y el 29 de marzo de 393 d.C., mismo que fue confirmado en 1975 por los cosmógrafos Clark y Stephenson.

El fenómeno, añade, es interesante porque aparece dos veces registrado: uno en un estilo temprano zapoteca que se llama el año 13 sol y luego vuelve a aparecer con la fecha 13 sol. “¿Qué significa ese sol? Sabemos que el 13 es el número calendárico más grande del que se tiene noticia y sol no sabemos, pero está relacionado al último día del calendario”.

Esa representación, a su vez, indica Torres Rodríguez, está asociada a otro monumento con fecha calendárica y con la gráfica de un verbo (acción) que se identifica porque hay un brazo tomando una vara.

“Tiene la estructura propia del sur del país: fecha, acción y sujeto. La traducción es que en el día 11 movimiento tomó la vara de mando el señor voz turquesa, pero lo interesante no es la propuesta de lectura sino que el estilo de los glifos son del sur, de la mixteca baja de Oaxaca”, aclara.

En un códice oaxaqueño, Códice Dehesa, —agrega— aparecen los nombres calendáricos de señoras de la mixteca baja y ahí se encuentra la mención de estrella.

— ¿Qué significa el año 13?

— Hay algo que se llama portadores de años que se asocian a un día que inicia o a un año que concluye. En el posclásico y en la cultura nahua, los días portadores de año son el día casa, día conejo, día pedernal o día caña. Pero que en un monumento de mil años antes no aparezca ninguno de esas representaciones, significa que es un sistema diferente al nahua.

“En Xihuingo el glifo portador de año que no está identificado, nosotros proponemos que es cuerpo estelar, estrella o sol. Los glifos ahí representados tienen un estilo de la mixteca baja y en el códice Dehesa hay un nombre calendárico —aunque data de mil años después— asociado a una mujer como día estrella, por lo tanto suponemos que el grupo que estuvo mil años antes en Xihuingo es de Oaxaca”, responde.

— ¿Xihuingo fue un lugar de observación astronómica?

— El motivo de escaleras con pocitos se relaciona con el movimiento solar, entonces todo eso debió impactar en la imaginación del hombre prehispánico y lo plasmó en piedra, le dio un sentido sacro.

“La gente no hacía astronomía ni matemáticas porque les gustaba ver el cielo. Tenían una utilidad agrícola como sucede actualmente con las estrellas, es decir, éstas y las constelaciones son marcadores de tiempo para actividades agrícolas y que las actividades agrícolas sean buenas o malas dependen de una deidad”, indica.

Actualmente, investigadores trabajan en el proyecto Gráfica rupestre en el estado de Hidalgo, “con el cual podremos hacer comparaciones con otros registros gráficos de otras épocas y otros estilos y hasta el momento, vemos que los contextos geométricos en el posclásico tardío aparecen asociados a representaciones nocturnas”.

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