Metrópoli


“Quisiera que fuera una pesadilla”

Morita, una perra salchicha de dos años, fue arrojada por un sujeto desde el quinto piso de un edificio en la Narvarte. Su dueña ha aceptado que la ley no la ayudará, porque la justicia no se adecua a este tipo de casos.

“Quisiera que fuera una pesadilla” | La Crónica de Hoy

Morita fue arrojada por un sujeto desde el quinto piso de un edificio en la colonia Narvarte.

Cada vez son más frecuentes los casos de maltrato animal que estallan en redes sociales y que se pierden en el mar de lagunas jurídicas, imposibilitando el acceso a la justicia para quienes se convierten en las nuevas víctimas: los dueños de mascotas.

El caso de Morita, una perrita salchicha de 2 años, es un claro ejemplo; la violencia con la que fue asesinada —un sujeto la arrojó desde el quinto piso de un edificio en la colonia Narvarte— catapultó el hecho en cuestión de minutos en las principales plataformas digitales.

El apoyo surgió de inmediato por parte de miles de personas, organizaciones sociales e incluso áreas del gobierno local como la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales y Protección Urbana de la Procuraduría capitalina.

Sin embargo, Lorena, la dueña de Morita (la integrante más pequeña de la familia), platica a Crónica que nada fue suficiente para alcanzar la justicia; el asesino, Miguel Ángel Martínez Cortés, de 24 años, fue declarado culpable, pero quedó en libertad condicional y le fueron impuestas medidas cautelares.

“Es realmente doloroso, quisiera que fuera una pesadilla. Lamentablemente las leyes no son tan fuertes como para castigar a este tipo de personas, que no deberían estar en las calles. Hasta cuándo seguirán las cosas así, sin castigo para los asesinos de mascotas…No entiendo por qué pasó esto”, son las palabras de una joven que no sabe si siente más tristeza que rabia.

El 8 de octubre, después de recibir el anuncio de que debía desalojar el departamento en el que rentaba un cuarto, Miguel Ángel tomó a la mascota y la lanzó desde el quinto piso en Anaxágoras 446.

Tras el atroz hecho comenzó a guardar sus cosas e incluso trató de escapar en su auto del sitio, pero fue detenido por vecinos hasta que llegaron elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana; estuvo tres días bajo custodia hasta que un juez determinó su culpabilidad.

El juez determinó que el culpable deberá resarcir el daño, pero el pago de cualquier cantidad resultará insuficiente para Lorena, su madre y su hermano. La pérdida de Morita y la forma en las que les fue arrebatada, se quedará siempre.

havh

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