Opinión


Ramona: entre la solidaridad y la estafa

Ramona: entre  la solidaridad y la estafa | La Crónica de Hoy

Ramona, mi perra xoloitzcuintle miniatura, sin pelo, con mohicana gris sigue desaparecida desde el 11 de mayo. Durante estos días he implementado todos los consejos de búsqueda recomendados por asociaciones de animales: poner mantas y letreros cerca de Jilotepec, Estado de México, y sus alrededores, lugar donde desapareció; publicar el letrero de la recompensa en todos los grupos y páginas donde se buscan y adoptan mascotas; grupos específicos de xoloitzcuintles, grupos y páginas informativas y de ventas de Jilotepec; amigos y familiares han compartido también los distintos anuncios y han hecho grupos de búsqueda en las comunidades cercanas; se ha anunciado en televisión, radio y redes sociales de personas con un gran número de seguidores. Seguiré haciendo todo hasta que aparezca.

He recibido muchísimo apoyo de decenas de personas. Muchísimo. Más del que hubiera esperado. Incluso de personas totalmente desconocidas. Muchas me han contado sus propias experiencias, casos de éxito y otros lamentablemente fallidos.

Hay personas que me han recomendado hasta hacer oraciones y rituales para que vuelva Ramona. Mi ateísmo me ha frenado, pero creo que en los próximos días voy a comenzar a hacerlos. Qué  más da. He soñado ya dos veces seguidas que la encuentro y la abrazo tan intensamente que el sentimiento es indescriptible. Me he despertado todavía con esa sensación de taquicardia por felicidad.

Con esperanza y ansiedad tomo mi celular y lo reviso para buscar algún mensaje en algún grupo, alguna pista. Algo que me lleve a encontrarla como en el sueño. Todavía no hay nada. Cada llamada de un número desconocido me pone nerviosa. Yo sé que no puedo comparar la pérdida de un animal de compañía con la de un ser humano. Pero cada vez más pienso en los familiares de desaparecidos y desaparecidas.

No puedo imaginar lo que deben sentir. El miedo, la frustración, la ansiedad, el estrés por no saber dónde está su hija, hijo, esposa, esposo, madre, padre. En México hay más de 40 mil personas desaparecidas. 

Así como he recibido muchísimo apoyo, también me han intentado estafar. La primera fue a través de Facebook y WhatsApp y la segunda por llamada. Ambas con un mecanismo similar. Al parecer ya existe un manual para estafar y lucrar con la pérdida de mascotas.

En el caso de Facebook, primero un sujeto supuestamente llamado Roberto Martínez me contactó por mensaje diciéndome que un tal Fredy Ramírez había ofertado a Ramona en un grupo de WhatsApp donde venden cachorros para “maquila”, es decir para explotarlos y vender sus crías. Que había subido una foto de ella en una jaula, pero que borró la publicación cuando se dio cuenta que mucha gente estaba compartiendo la imagen de la perra en redes sociales. Pero que él lo conocía y podía ayudarme a contactarlo. Me pasó el celular del supuesto comprador. Me arruinaron y me quitaron mi mañana. Tardé más de media hora en darme cuenta que todo era una estafa. Al principio creí que realmente Roberto quería ayudarme. Después de que pedí fotografías y que irónicamente me mandaron la misma foto del anuncio, reaccioné. Nunca quisieron enviarme ninguna fotografía. 

En la llamada me dijeron que la tenían en otro estado y que la habían encontrado (describieron todo lo que yo había escrito en los anuncios y publicaciones de redes sociales).  Tampoco enviaron ninguna imagen. Según ellos no querían pedirme dinero, sólo que les diera para comprar alimento y el veterinario y que ellos me la traían. Ésas son las dos técnicas más comunes. Tratan de ganarse tu confianza y después poco a poco van pidiéndote dinero. Pero nunca te entregan ninguna fotografía o algo que realmente verifique que tienen a tu mascota.

A veces la desesperación hace caer a muchísimas personas. Tienen discursos tan estructurados que parecen ser ciertos.

*  Todas las personas que han perdido una mascota deben estar alertas.


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

 

 

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