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Rehidratación de cuerpos deteriorados ayudará a la medicina y la criminología: Diego Pineda

NUESTROS CIENTÍFICOS: La facultad de Medicina de la UNAM diseñó un método para la rehidratación de cuerpos, que facilitarían la identificación en fosas comunes, panteones ministeriales y agencias del servicio médico forense, añade el investigador.

El doctor Diego Pineda Martínez, especialista en neurología, nos explica la importancia de la detección temprana del Alzheimer.
El doctor Diego Pineda Martínez, especialista en neurología, nos explica la importancia de la detección temprana del Alzheimer. El doctor Diego Pineda Martínez, especialista en neurología, nos explica la importancia de la detección temprana del Alzheimer. (La Crónica de Hoy)

Gracias a investigación y experimentos desarrollados a lo largo de la última década, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) creó un método nuevo de rehidratación de cuerpos o partes de cuerpo humano que fueron dañados al haber permanecido expuestos a la intemperie o enterrados de manera irregular. Esta técnica ha ayudado a recuperar huellas dactilares y otras características que se habían perdido, como explicó Diego Pineda Martínez, líder del grupo que creó este desarrollo y Jefe del Departamento de Innovación en Material Biológico Humano, en la UNAM. 

Este proceso, que sirve para la restauración y rehidratación de piezas anatómicas humanas deterioradas por el tiempo, condiciones ambientales, manipulación o malas técnicas de preservación, utiliza sustancias como agua, agua destilada, sodio y glicerina, entre otras.

Médico Cirujano con Maestría en Administración en Sistemas de Salud y Especialidad en Bioética, Diego Pineda Martínez  es también jefe del Departamento de Anfiteatro en la Facultad de Medicina y responsable del Programa de Donación de Cuerpos, de la misma UNAM. 

El especialista explica que el estado de descomposición de los restos humanos dificulta la toma de muestras genéticas y dactilares que facilitarían la identificación en fosas comunes, panteones ministeriales y agencias del servicio médico forense. De acuerdo con diferentes estimaciones, en México existen entre 30 mil y 35 mil cuerpos sin identificar. 

Hallazgo fortuito. Al narrar el origen de su trabajo en la restauración de cuerpo o partes de cuerpos humano, el doctor Diego Pineda narra que cuando daban tratamiento a piezas que son usadas por la Universidad en clases, se percataron de que había sustancias que rehidratan la piel y los órganos. La observación estimuló que iniciaran una investigación a fondo y que se planteara la posibilidad de utilizar las piezas rehidratadas para la identificación forense, pues con este proceso los cuerpos momificados regresan a su estado original y así se pueden obtener huellas dactilares, rasgos faciales, tatuajes, lesiones y cicatrices.

El académico universitario, quien es miembro de la Asociación Panamericana de Anatomía y miembro fundador de la Academia Panamericana de Historia de la Medicina, aclaró que estas técnicas no son nuevas, pero en la UNAM se han dado a la tarea de experimentar con diferentes combinaciones de sustancias, logrando así una verdadera rehidratación del material biológico humano.

Rehidratación de fetos. Uno de los ejercicios exitosos que ha realizado la UNAM con la técnica de rehidratación cae cuerpo ha sido la restauración del cuerpo de un bebé que murió hace más de 30 años y que se conservaba en la Facultad de Medicina. Gracias a la técnica universitaria, ahora el cuerpo se puede estudiar hidratado, flexible e incorrupto. 

“Esta práctica no sólo puede ser usada en fetos, sino en cadáveres que están momificados o que estén en malas condiciones, lo cual puede ser útil en un instituto de ciencias forenses, o un Servicio Médico Forense de cualquier estado de la república”, dice el doctor Pineda.

El feto rehidratado de una niña, que fue restaurado en la UNAM, se había mantenido 24 años en un frasco con formol y 6 años en estado momificado. Por lo anterior, esos restos humanos presentaban rigidez, coloración oscura, piel acartonada, hongos y pérdida de rasgos físicos.

El proceso de rehidratación y restauración consiste en cinco pasos. La maceración, el desengrasado, el color y la fijación y la conservación. 

La restauración consiste en macerar, es decir, quitar el polvo, en caso de que tenga hongos, los hongos, las bacterias. Luego sigue el desengrasado pues, al trabajar con cuerpos humanos, la grasa cubre el órgano y hace una especie de tela, como si fuera una capa de cera. Es muy importante quitar esa capa para poder observar mejor la pieza.

Los siguientes pasos, asociados al rescate del color, la fijación y la conservación, requieren que el feto se sumerja en tres soluciones diferentes, que son mezclas de agua, alcoholes y ácidos. Cada paso favorece la rehidratación del cuerpo como indica el revisor científico de la octava edición del libro: Anatomía con Orientación Clínica de Moore y del Atlas de Anatomía Humana de Anthony B. Olinger.

Cuando el proceso de rehidratación que practica la UNAM ha concluido, el cuerpo luce blando y con tono natural de piel.

“Me topo con las manos en cuestiones de identificación, con manos que son rígidas y que además son imposibles de que les pueda sacar, por ejemplo, una huella digital, no puedo obtener una huella. Cuando yo empiezo a rehidratar esto va aumentando su volumen, lo que nos permite que sea más flexible y si al principio las manos estaban en esta posición, con la rehidratación ahora las manos vuelven a su posición normal, ahora la pudiera utilizar para identificación humana y tomar huellas dactilares”, dice Pineda. 

La toma de huellas dactilares es crucial para la identificación de un cuerpo, así como los detalles en la piel, ya sean lunares, cicatrices o tatuajes.

El próximo paso es analizar el interior del cuerpo en busca de sangre, ADN, así como la rehidratación de órganos para llevar este proceso a otro nivel de identificación.

El tiempo de rehidratación es de una a dos semanas, aproximadamente, y la técnica se sigue perfeccionando para enseñar a los futuros médicos de la UNAM y a otros especialistas interesados.

Pineda Martínez subrayó que los resultados obtenidos han sido dados a conocer al Instituto de Ciencias Forenses, que ha mostrado su interés en que la técnica sea aplicada por médicos forenses.

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