Opinión


“En síntesis, no son como yo...”

“En síntesis, no son como yo...” | La Crónica de Hoy

DON EPIGMENIO IBARRA,

PERIODISTA Y PRODUCTOR:

 

+Ser o no ser, he ahí el dilema

William Shakespeare

 

De su pródiga crítica de mil 437 palabras, que ha difundido principalmente a través de redes sociales contra el periodismo de opinión en México, lo único nuevo es que en los últimos años se han agregado varias centenas de supuestos profesionales de ese género, porque obviamente hay quienes les pagan por poner en papel y tinta lo que hacen.

Usted, don Epigmenio, claro que se cuece aparte. No le escribo para dedicarle salmos. Simplemente formo parte de los que reconocen la calidad donde existe y creo que usted maneja con maestría una carga muy pesada y muy variada de esta profesión.

Antes de proseguir reproduzco, para que mis estimados lectores entiendan de qué se trata esto, 620 palabras de su crítica, con lo que ya incurrí en un exceso.

“Les quitaron el bozal y la correa. Dejaron de darles línea. No saben qué hacer, no saben para qué sirve la libertad de expresión de la que ahora gozan, porque siempre han escrito y hablado ante el micrófono o la cámara por consigna, vendiéndose al mejor postor. Eran servidores del poder y se sentían parte de él. Entre los poderosos, a los que veían como iguales, se sentían a sus anchas. A su amparo hacían negocios, colocaban a sus parientes y socios, ganaban influencia, amasaban grandes fortunas; se volvían, más que líderes de opinión, estrellas; eran conductores carismáticos de masas que podían —si el monto era el correcto— elevar hasta las alturas a un político o defenestrarlo según conviniera a los intereses de su patrocinador en turno…

“… Sin salir de sus oficinas o de los estudios de radio y TV, sin jugarse el pellejo como aquellas y aquellos que intentan contar lo que realmente sucede en este país, su santa indignación ante los hechos de violencia era y sigue siendo sólo una mascarada. Nunca les ha silbado un tiro cerca. No comprenden a las víctimas, su dolor, su indignación, su reclamo de verdad y justicia, y se dan el lujo de descalificar su lucha, de emprender incluso campañas de desprestigio en su contra. No han estado con ellas cuando hurgan la tierra en busca de sus seres queridos ni las han acompañado cuando se plantan frente al poder.

“… Los integrantes de la hoy llamada comentocracia, de esa elite periodística que ha servido al poder las últimas dos décadas y que ha mantenido el monopolio de las grandes audiencias controlando los espacios más importantes en canales de TV, estaciones de radio, diarios y revistas, son corresponsables —por acción u omisión— del fraude electoral del 2006 y de la compra de la Presidencia en el 2012 y, por tanto, cómplices de un crimen de lesa democracia.

“… Miles de millones de pesos pasaron del erario a las arcas de los medios y a los bolsillos de los miembros de la comentocracia. Al obsceno, innecesario, criminal gasto en la imagen de Fox, Calderón y Peña se sumaron centenares de millones de pesos gastados por otros funcionarios de manera subrepticia. Del saqueo de la nación, de la corrupción y la impunidad, son también corresponsables quienes cobraron por su voz y su silencio y se enriquecieron contando verdades a medias, deformando la realidad.

“… Basta analizar sus comentarios en la radio y la TV, sus escritos en la prensa, ver la organicidad de sus opiniones, cómo éstas se sincronizan, se acompasan, cómo van adquiriendo la cadencia de un coro que repite, una y otra vez, los mismos argumentos de la guerra sucia y apela a despertar los más primitivos instintos de una sociedad golpeada por la violencia y la desigualdad. Y no se trata sólo de lo que dicen, también sus ademanes, sus silencios, sus puyas —cuyo peso editorial es innegable— van en el mismo sentido. Manipulan, deforman, fomentan, exacerban la incertidumbre. Dicen hacer un llamado al orden y a la cordura cuando, en realidad, lo que buscan es la debacle nacional.

“… En la democracia, la llamada ‘comentocracia’ no tiene cabida; columnistas, presentadores de radio y TV que han vivido del erario lo saben. De ahí su afán de frustrar la voluntad de transformación que 30 millones de mexicanas y mexicanas expresamos en las urnas el 1 de julio de este año que termina. La democracia real exige algo que ellos nunca han sido capaces de hacer: una prensa digna e independiente que se plante frente al poder y que, como dice Carlos Payán, sólo se incline ante una dictadura: la de los hechos.”

Estos párrafos y los que restan son un especie de autorretrato suyo, ¿verdad, don Epigmenio? “Creo que lo valgo…”, podría responder y quizás esté muy cerca de la verdad total, que es su  verdad, confenida en el títlo de este espacio.Pero que no necesariamente es justa. Usted es claro seguidor, de mucho tiempo, del presidente Andrés Manuel López Obrador y está en su derecho de serlo. Durante más de un cuarto de siglo he sido crítico, no del diagnóstico que desde siempre él ha enarbolado y con mucho avala su lucha. Lo que jamás he apoyado y con todo respeto digo hoy que no apoyaré, son las medicinas que él sistemáticamente ha recetado al país y ya estamos viendo lo que ha ocurrido con algunas de  ellas en el primer mes de su ejercicio ejecutivo.

Le agrego para concluir, don Epigmenio, que nunca este espacio ha recibido una refutación sobre sus comentarios en torno a las políticas obradoristas. Le informo que voy a apoyar al Presidente de la República cuantas veces sea lo debido, pero no quitaré el dedo de  mi renglón cuando México esté de por medio…

 

 

Internet,  m760531@hotmail.com

Facebook: Leopoldo Mendívil

Twitter: @Lmendivil2015

Blog: leopoldomendivil.com

 

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -