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Roberto Sneider: Un director de cine es adicto a crear momentos de magia

El cineasta fue invitado especial en la primera edición del Festival de Cine de San Andrés Cholula, donde presentó una función especial de su aclamado filme Arráncame la vida.

Roberto Sneider: Un director de cine es adicto a crear momentos de magia | La Crónica de Hoy

El realizador trabaja en un nuevo largometraje que hablará de la migración. (Foto: Saúl Castillo)

"No me gusta el cine muy pretencioso, ni de muy difícil acceso para el público en general. Tampoco me gusta que sea obvio y simple. Como cineastas podemos aprender a tener un punto medio", expresó el cineasta Roberto Sneider, reconocido director de películas como Dos crímenes (1994), Frida (2002) y Me estás matando, Susana (2017), en el marco de la primera edición del Festival de Cine de San Andrés Cholula, al que acudió para ofrecer una función especial de  Arráncame la vida (2008).

Sneider explicó que aquel filme de época inspirado en la novela homónima de Ángeles Mastretta fue uno de sus procesos creativos más importantes, ya que además el filme tenía un sentido político importante para cuando se estrenó, “queríamos hacer un filme de época que hablara de lo que sucedía en el presente. Todas las cosas de época son interesantes como metáforas de la actualidad. Cuando sale esa película el contexto político era diferente al de hoy, pero sí eran los finales del PRI en el poder y la película hablaba del PRI en su apogeo”, dijo.

La revisitación de ese filme fue interesante pues en el público, durante la función en Cholula, se cuestionó el tono de humor ácido que se da a través del personaje de Daniel Giménez Cacho que llega a referirse al personaje de Ana Claudia Talancón con frases como “casi eres tan inteligente como un hombre”, en tiempos en los que parece predominar la corrección política.

“A mí me causaba risa y a las mujeres también. Eso era porque nos reíamos de poner en relieve a la cultura machista, no porque nos riéramos de las mujeres. Aunque hoy hay más consciencia sobre el machismo, sigue existiendo, y se tiene que presentar en el cine como ocurre en la realidad; no como un aplauso sino como una crítica”, explicó el cineasta.

“Porque también la película habla de cómo Catalina (el personaje de Talancón), aunque rechaza lo que pasa con su marido, porque quiere autodeterminarse, también se deja seducir y disfruta de los beneficios de la sociedad autoritaria machista patriarcal. Ella vive en una lucha interna, porque no sólo tiene que enfrentar a su pareja sino también a su propia complicidad con el poder”, agregó.

A propósito de personajes femeninos, el realizador explicó que ha sido una de las cosas más complicadas de su carrera, sin embargo, “somos seres humanos y tenemos nuestra manera de vivir, que en el fondo, no es distinta”, y añadió que en su trabajo ha llegado a contar con personajes construidos por otras mujeres.

“En Arráncame la vida el personaje femenino está escrito por una mujer, creo que tomando rasgos de ella misma. Frida es otro personaje fuerte, pero nos basamos en un libro escrito por Hayden Herrera. Pero en el caso de Me estás matando, Susana, que fue escrito por José Agustín supe que él fue quien vivió la oportunidad de ir a otra escuela, y nos dijo que el personaje de Susana es el del mismo José, y creo que es importante porque no importa si lo que él conoce lo puso en una mujer, un viejito o un niño, sino que cada personaje tiene algo esencial de quien lo escribe”, dijo.

Posteriormente regresó a las posibilidades de encontrar una media de hacer filmes que puedan funcionar comercialmente aunque haya limitaciones económicas: “El cine ha cambiado y cada vez se pueden hacer más cosas con menos recursos, y eso te da libertad. Arráncame la vida me costó cuatro millones y medio de dólares, es mucho para México pero es la mitad de lo que cuesta un episodio de televisión promedio en Estados Unidos, es decir, tampoco es tanto”, comentó.

Por fortuna para el realizador, a lo largo de su historia ha llegado a colaborar con algunos de los actores más importantes del cine mexicano contemporáneo aunque explicó que no los ha elegido por fines mercadológicos: “Escojo a los actores por sus capacidades y porque están al servicio del personaje. Nunca los he escogido por su nombre. Por ejemplo, en Dos crímenes, Damián Alcázar jamás había hecho un protagónico; Jesús Ochoa era un señor que hacía teatro en Sonora y a Daniel Giménez Cacho lo tomé cuando estaba viviendo su peor momento; luego está el caso de Gael García quien tenía todo para hacer al personaje. Que sea reconocido no estorba pero no por eso trabajo con ellos”, explicó.

Finalmente, reflexionó sobre su pasión como director de cine: “Lo que aprendí de mi primera película es que mucho de lo que tenía que hacer es ver lo que sucedía objetivamente en la cámara, es decir, olvidarme de lo que soñé y de lo que todo el mundo espera, y concentrarme en lo que pasaba en ese momento”, enfatizó.

“Porque los directores trabajamos concentrados para crear instantes de magia, cuando trabajas por esos momentos y ocurren en el set, se vuelve algo increíble. Como director te vuelves adicto a crear momentos ­inolvidables, en los que reconoces el comportamiento de lo que hacen los actores y me conmueve, o me hace reír o me asusta. Cuando lo generas y lo ves, es adictivo y no paras”, concluyó.

Sin poder dar mayor detalle, Sneider explicó que trabaja en un nuevo largometraje con temática de la migración, con un guion escrito por Luis Cámara, con quien trabajó en la adaptación de Me estás matando, Susana. Además dijo que incursionará en la televisión con un proyecto de serie.

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