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Rodrigo Medellín también protege tiburones

El investigador y conservacionista logró el ingreso del tiburón mako a la lista de la CITES. Muchas más especies en el país y el mundo requieren esa protección, dice el batman mexicano.

Rodrigo Medellín también protege tiburones | La Crónica de Hoy

Rodrigo Medellín lideró la propuesta del tiburón mako en la más reciente reunión de CITES, en agosto. (Foto: CITES)

Si hoy se detuviera por completo la pesca del tiburón mako, en alrededor de medio siglo sus poblaciones en el mundo podrían recuperarse. La sobrepesca de este animal lo ha puesto en peligro y, con ello, se comprometen a su vez los ecosistemas marinos.

En este escenario, investigadores mexicanos, encabezados por Rodrigo Medellín, lograron insertar al tiburón mako dentro del apéndice 2 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en ingles).

En entrevista, el investigador del Instituto de Ecología, reconocido por sus trabajos en la protección del jaguar y el murciélago, entre otros, señala que no ha habido una propuesta que recibiera tanto apoyo como ésta y añadió que en México muchas especies más requieren ser inscritas en dicha convención.

El tiburón mako (Isurus oxyrinchus) es el animal más rápido del océano —hasta más de 120 kilómetros por hora—; es a su vez, de los vertebrados con una de las más lentas tasas de reproducción: una hembra gesta entre cuatro y 20 escualos cada tres años, durante un periodo de año y medio, explica Medellín, también  explorador de National Geographic.

Los tiburones son esenciales en la cadena trófica de los mares, puesto que son los depredadores tope de la cadena alimenticia. Su papel en la ecología es fundamental, puntualiza el investigador. “Los tiburones regulan a otros peces debajo de ellos en la cadena alimenticia; cuando esas comunidades marinas no están en balance suceden cosas extrañas. Por ejemplo, actualmente en el Mar de Cortés su excesiva pesca ha generado la proliferación de calamares de Humboldt, que comen de todo, lo que provoca una caída en la diversidad de otras especies, como sardinas, atunes, huachinangos, meros, róbalos… Es por ello que necesitamos su presencia”. 

El tiburón mako se encuentra en aguas tropicales y subtropicales del mundo, en México se pueden hallar desde el Mar de Cortés hasta el Caribe. La especie es pescada de forma intensiva en el Atlántico Norte y el Pacífico, apunta Medellín. Los datos recabados para la propuesta ante CITES señalan que en el mar Mediterráneo las poblaciones se redujeron 96 por ciento, en tanto que en el Atlántico Norte, 66 por ciento y en el Atlántico Sur, 40 por ciento.

“Sus aletas y su carne son muy preciadas en el comercio internacional, principalmente en Asia, por lo que se han reducido sus poblaciones en las últimas tres décadas. Si detuviéramos por completo su pesca, sus poblaciones tardarían 50 años en recuperarse, por lo que, si queremos mantenerlo como un elemento importante de los ecosistemas, debemos regular y reglamentar su pesca”.

El proyecto liderado por México, refiere el científico, recibió un apoyo sin precedente en la historia de la CITES, donde países de Europa, Asia, África y Latinoamérica coincidieron en que la especie necesita protección. La propuesta se votó en agosto en la pasada reunión de CITES, en Ginebra (Suiza), y entrará en vigor en noviembre. 

“El Apéndice 2 de CITES es regulatorio, no prohibitivo, es decir, de ahora en adelante sólo se podrán obtener permisos de pesca a través de un dictamen de extracción no perjudicial”. Esto significa que los países que quieran pescar makos tendrán que presentar estudios poblacionales y comprobar que su extracción no evita su recuperación.

PROTECCIÓN. Lograr que una especie esté suscrita en la convención CITES es esencial para su conservación, puesto que es un mecanismo efectivo que ha probado la recuperación de diversas especies en el mundo.

“De las convenciones de Naciones Unidas es la única que tiene ‘dientes’: si te portas mal y no cumples tiene derecho a, incluso, cancelar tu comercio con otros países. Por ejemplo, si sigues extrayendo makos y no compruebas el impacto que tendrá, te prohibirá su exportación; si continúan, sucederá lo mismo con todo tipo de tiburón; si sigues se te prohibirá comerciar toda especie marina o hasta toda especie en la lista de CITES”.   

La CITES, apunta, ha sido un mecanismo útil para la conservación y México es uno de los países que se han beneficiado. Recientemente, añade, se han logrado recuperar las poblaciones de cocodrilos de pantano y de río, a través de procesos de explotación sustentable. Medellín mismo fue artífice de la recuperación del borrego cimarrón, que estaba casi extinta de nuestro territorio.

“Muchísimas especies más requieren este tipo de protección. Recientemente propusimos a la iguana negra (Ctenosaura pectinata), porque México es centro de origen y son muy buscadas por colectores de reptiles, quienes sacaban cientos de ellas del país”.

En la reciente reunión de CITES, agrega, se incluyeron a las iguanas del género Ctenosaura al Apéndice 2, pero también han trabajado en otras propuestas, como en maderas preciosas —como palo de rosa, caoba, cedro—, orquídeas —que en su totalidad se encuentran en el Apéndice 1 o 2—, entre otras. “Pero muchas especies más en todo el mundo requieren protección de la CITES y México con otros países lideran las propuestas para su conservación”.

UN MUNDO SUSTENTABLE. El mako y las otras especies referidas por Medellín son sólo un puñado de la enorme cantidad de animales y vegetales en peligro frente a la nueva extinción masiva, a la que se ha referido recientemente la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Los seres humanos, queramos o no, dependemos de la naturaleza, somos un elemento más. Nos gusta pensar que somos los reyes de la creación e independientes, eso es una falacia”.

El conservacionista añade que todos nuestros recursos, desde los alimentos hasta las fibras con las que nos vestimos y medicamentos que consumimos, provienen de la biodiversidad y si la perdemos, nos extinguiremos con ellas. “Hoy sabemos que los seres humanos y otras especies, como el ganado, representamos más del 80 por ciento de la biomasa —de los seres vivos en todo el mundo— y esto atrae grandes problemas y tragedias en todo el mundo”.

Hay países que han descuidado su biodiversidad y se han vuelto tragedias mundiales, como Haití o Somalia, que se refleja en su bajo nivel de desarrollo, educación, salud, desnutrición…“Si no tenemos cuidado, los mexicanos corremos  con la misma suerte. No podemos permitir que eso suceda”.

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