Escenario


Sankofa Danzafro presenta La ciudad de los otros, una obra contra el racismo

Cuando era pequeña, la colombiana Andrea Bonilla había encontrado en el bailar, una forma de sentir la vida. Bailó danza folclórica de su país hasta que entró a la universidad donde estudió psicología.

Sankofa Danzafro presenta La ciudad de los otros, una obra contra el racismo | La Crónica de Hoy

Cuando era pequeña, la colombiana Andrea Bonilla había encontrado en el bailar, una forma de sentir la vida. Bailó danza folclórica de su país hasta que entró a la universidad donde estudió psicología. Alternaba sus estudios con la danza, hasta entonces, con un sentimiento extraño: “Hacía danzas en las que sólo me pertenecían algunos papeles donde se fijaban en mi color de piel”, dijo a Crónica la bailarina de piel de noche.

Gracias a una compañera de clases conoció maestros cubanos de danza, decidió viajar a Europa y después conoció a Rafael Palacios, quien le cambió la vida: “Al conocerlo me encontré con una voz”, dijo. Bonilla se integró a la compañía Sankofa Danzafro en el 2005, “es un lugar en el que te sientes acogido, donde hay una consciencia política y social, es una compañía que me dio un espacio libre de estereotipos”, comentó.

Rafael Palacios creó en 1997 la Corporación Cultural Afro Colombiana Sankofa, espacio dedicado a la formación y creación en danza. Sankofa significa “volver a la raíz”. Es una palabra que encarna la filosofía africana sobre la necesidad de conocer el pasado para comprender el presente y dimensionar el futuro.

Una veintena de bailarines afrodescendientes integran la compañía. Los intérpretes vienen de contextos sociales vulnerados y algunos se han tenido que desplazar de su territorio original a causa de la guerra.

“En Colombia hay pobreza para los afrodescendientes e indígenas. Nosotros vemos las consecuencias de eso, porque incluso a alguien de ese sector lo miran mal porque llega a la universidad, hay menos visibilidad de una vida digna, es un sector donde los derechos básicos como personas no se cumplen”, enfatizó la bailarina.

“Debemos entender que el racismo es un sistema que permea lugares sociales, nosotros estamos expuestos al racismo por un sistema que nosotros no construimos. La idea de la compañía es visibilizar eso”, agregó.

Ya en México, en donde la compañía se presenta este fin de semana en el Teatro de la Ciudad, Rafael Palacios compartió más del propósito de su compañía: “Con la danza se transforman y cambian su entorno porque encuentran una ocupación profesional y al mismo tiempo consiguen hablarle al mundo entero, a través de las puestas en escena, de las injusticias que viven día a día”.

Llegan con la puesta en escena La ciudad de los otros, que se ha presentado en China, Brasil y EU, entre otros países. En el 2018 se mantuvo en cartelera en el emblemático y neoyorquino The Joyce Theatre y este viernes dio su primera función en México, para cerrar su visita este sábado con una reflexión que conmemora los 159 años de la abolición de la esclavitud en Colombia.

“Cuando surgió la obra fue para buscar visibilizar el tema de las personas que son víctimas de racismo, queríamos dignificar la esencia de lo que somos (…) Pusimos a la luz lo que nos sucede en la cotidianidad. Nuestro motor es lo que llamamos la digna rabia, porque no es posible que los otros vean como normal la discriminación. Queremos que el arte contribuya a aspirar a una equidad moral; creemos que la rabia trasciende y nos lleva a un lugar de construcción”, destacó Andrea Bonilla.

En esta obra, de una visión tan urbana, se visibiliza el conocimiento tradicional que conservan los bailarines. Esa identidad que forjaron desde pequeños les da fuerza para enfrentarse a una ciudad que les hace sentirse extraños y, a la vez, les permite reconocerse diferentes e importantes para ganarse un espacio digno en ella.

“La música de tambores desde siempre ha sido el vínculo de la diáspora africana con su origen. Brindó felicidad en los momentos más duros de la esclavización y aún lo sigue haciendo. Entonces lo que genera en La Ciudad de los otros es sanación”, explica Rafael Palacios, director, fundador y coreógrafo de Sankofa.

“Es una obra que habla de la lucha existencial de la comunidad negra en Colombia. En este país, la Constitución reconoce a las comunidades negras y afrodescendientes desde 1991, y en México sólo hasta este año. Es una gran lucha, siempre llegan tardías. Sí se logra, pero muy lentamente”, comentó.      

Esta coreografía hace uso de tablones de madera para simbolizar los muros que impone la sociedad a los afrodescendientes. Son paredes y puertas que aparentemente no se abren, pero al final esta población los levanta, los traspasa y manipula convirtiendo así la derrota inicial en victoria.

“Cada integrante evoca el mismo tema según sus propias vivencias. En China la han recibido con asombro y en un futuro se presentará en Burkina Faso. Quiero seguir siendo tan creativo como cuando hice esta coreografía o incluso superar ese nivel. Es la tarea que me corresponde y entusiasma. Es un reto que yo mismo me he impuesto”, comentó.

Finalmente, cabe destacar que para Andrea Bonilla mostrar la obra en México tiene un significado especial: “El colonialismo es una de las cosas que compartimos en toda Latinoamérica, en todos los países hemos sentido como la piel nos hace objeto de sospecha y debemos buscar maneras de mostrar nuestro orgullo por ser quienes somos”, concluyó.

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