Metrópoli


Se rezagan 20 mil empleos por cierre de gimnasios

Tras la reapertura de al4gunas actividades, como restaurantes —en los que se incluyen bares y antros—, comercios pequeños y grandes, así como cines, museos y albercas, los gimnasios no han sido considerados, pese a que sus usuarios no sociabilizan como sí ocurre en las anteriores, dice el presidente de la Amegyc.

Se rezagan 20 mil empleos por cierre de gimnasios | La Crónica de Hoy

Foto: Cuartoscuro

Más de 20 mil empleados de gimnasios —tanto de destacadas firmas como los llamados de barrio— del área metropolitana están rezagados para regresar a sus fuentes de trabajo por la negativa de las autoridades del gobierno capitalino y del Estado de México para la reapertura de estos espacios que, lejos de ser un foco de infección, son lugares para fomentar la salud, sobre todo en el combate a la obesidad y sobrepeso, comorbilidades que ponen en riesgo la vida de quienes pueden contraer la enfermedad COVID-19, advierte Rodrigo Chávez, presidente de la Asociación Mexicana de Gimnasios y Clubes A.C. (Amegyc).

En entrevista con Crónica, Chávez señala que muchos de esos empleados que no pueden regresar a trabajar a los clubes y los gym están ahora dedicados a la venta de tacos o repartiendo “algo”. En los primeros meses, dice, algunos instructores plantearon actividades a través de Facebook Live, cuando la gente les podía pagar. Sin embargo, la parte más importante es que los usuarios dejaron ya por mucho tiempo sus rutinas, lo que, sin duda —señala el empresario—, impacta en la salud de las personas.

“Hay estudios que arrojan que una persona ha ganado entre 125 y 300 gramos por semana durante esta pandemia. Si todas las personas de oficinas de empresas privadas o de gobierno están trabajando en casa, pues van del sillón a la mesa, y de la mesa al sillón, así todo el día y al final a la cama”, enfatiza Rodrigo Chávez.

Hace una semana, el presidente de la Amegyc fue citado para un segundo encuentro con las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México. Finalmente, no fue recibido por ningún secretario. Señala que sólo se le pidió que entregara documentación que previamente se le había solicitado. Así que “medianamente”, dice, le fue bien.

Y lo explica: “En un primer encuentro con funcionarios nos fue muy bien. Expusimos nuestros argumentos para que ya permitan reabrir los clubes y los gym. Nos pidieron datos de nuestra inversión para las adecuaciones, las que ya hemos hecho para recibir y brindar la mejor atención contra riesgos de contagio por el virus SARS-CoV-2”.

Rodrigo Chávez señala que detrás de esta negativa a abrir los gimnasios, —cuando incluso los bares y antros reconvertidos a restaurantes ya pueden trabajar, siendo que una prioridad debe ser la salud— hay un tema político. “Quisiéramos saber qué fuerza política está permeando en este tema, porque nosotros no lo entendemos”.

El empresario señala que la Ciudad de México se va a ganar el premio en ser la ciudad en el mundo —ya por arriba de las urbes del país— en no reconocer a los gimnasios como un espacio para lograr salud.

“En muchas ciudades del mundo, como Madrid, España, reconocieron que los gimnasios ayudaron a controlar muchas enfermedades. Y una muy importante: a reducir los niveles de estrés, bajarle al sobrepeso y otras situaciones. En España, después de su reapertura y luego otra vez cierre lo que mantuvieron abierto fue el espacio de los gimnasios”, puntualiza el ingeniero Rodrigo Chávez.

A más de un mes de que la Ciudad de México reabrió actividades en el color naranja del semáforo epidemiológico, restaurantes —en los que se incluye bares y antros con horarios determinados—, comercios pequeños y grandes, así como cines, museos y albercas, en esta reapertura no han sido considerados los gimnasios, pese a que sus usuarios no sociabilizan como sí ocurre en las anteriores.

Quienes acuden al gym tienen muy claro a qué van. Y desocupan las áreas apenas concluir con su tiempo de ejercicios.

“Los clientes de estos espacios son de los más disciplinados. De verdad que se cuidan mucho. Pero hay un tema político que no permite la reapertura”, asegura Rodrigo Chávez, quien advierte que lo único que está haciendo la autoridad es criminalizar el ejercicio.

Consultado sobre que ya hay gimnasios de barrio —que no pertenecen a la Amegyc— que se están viendo en la necesidad de abrir en la clandestinidad, señaló:

“Muchos clientes son los que están pidiendo la reapertura. En urbes como Puebla, por citar un ejemplo, se ha dado ya la indicación de abrir esta actividad. O en el caso de San Luis Potosí o Hidalgo, que regresaron al semáforo rojo, pero se mantuvieron en actividades los gimnasios. Sabemos que los usuarios están comprando sus membresías, para ya poder retonar al ejercicio. Además, hay un tema de seguridad para las mujeres, que no se atreven ir a correr de noche, porque no hay las condiciones para protegerlas. En el país, en diversas entidades los gimnasios están abiertos ya. No sabemos por qué la Ciudad de México no, y tampoco cómo conciben a los gimnasios”.

El presidente de la Asociación Mexicana de Clubes y Gimnasios A.C. lamenta no saber en qué momento fueron “satanizados” en la capital del país y en el área metropolitana; mientras, esperará a que le avisen si ya cumplió con los requisitos solicitados por el gobierno para poder abrir, no hasta que haya el cambio a semáforo verde, sino “mucho antes”.

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