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Si vivo 100 años... Los negocios emblemáticos del Centro Histórico

La zona del Centro Histórico resguarda distintos comercios centenarios, los cuales se consolidan como un fragmento de la historia del país

Si vivo 100 años... Los negocios emblemáticos del Centro Histórico | La Crónica de Hoy

Foto: Alberto García

El centro histórico uno de los lugares más simbólicos en la Ciudad de México, esconde cientos de historias entre sus calles y a la vista por la elegancia de su arquitectura. De igual forma, está lleno de comercios icónicos que han atestiguados grandes cambios sociales y que continúan adaptándose para sobrevivir.

Ubicada en el número 27 de la calle de Bolívar está la famosa zapatería El Borceguí, fundada en 1865. Este establecimiento emblemático ha vendido todo tipo de calzado, desde deportivo hasta casual; entre sus clientes distinguidos estuvieron Benito Juárez y Porfirio Díaz, según cuenta Rogelio Martínez gerente de la sucursal. En 1991, la zapatería fundó el Museo del Calzado, aunque ahora no se encuentra abierto por la pandemia, así que será en un futuro aún no especificado cuando se vuelvan a apreciar piezas únicas echas de porcelana, tela, piel y zapatos donados por celebridades.

Sobre esa misma calle, a tan solo a unos metros de distancia, se encuentra la Camisería Bolívar, fundada en 1898. “Aquí se concentra el trabajo de generaciones, personas comprometidas que han hecho posible el éxito de este establecimiento”, expresa Ernesto Hernández, encargado de la camisería.

Comenta que este negocia ha sido siempre familiar y que se ha sabido mantener ante todo tipo de crisis, por lo que no duda que saldrá victorioso de la batalla contra el COVID-19.

Allí hay camisas hechas a la medida y todo tipo de cortes; este lugar cuenta con más de 3 mil prendas diferentes y es un clásico del centro que ha tenido como clientes al eterno galán Mauricio Garcés, a Mario Moreno Cantinflas, entre muchos otros.

El centro de la CDMX cobija, además, restaurantes como el famoso Café de Tacuba. Este se encuentra ubicado en el numero 28 de la calle Tacuba, la decoración deja boquiabierto a todos los turistas. En sus orígenes fue una lechería que elaboraba dulces tradicionales mexicanos. Sus panes, bizcochos y dulces siguen conservando secretos ancestrales.

Al igual que la mayoría de los negocios en la zona, el Tacuba también se ha visto afectado por la pandemia. “Tenemos un legado de más de 100 años, estos muros guardan muchas historias, de artistas y presidentes que forman parte de quienes han conformado nuestra más distinguida clientela”, comenta José Núñez, encargado del popular restaurante.

Las enchiladas Tacuba son el platillo principal de este icónico lugar.

Aun que la CDMX ha cambiado a lo largo de un siglo, los viejos establecimientos de Centro traen recuerdos de aquellos días en donde las personas vivían vidas más tranquilas y menos problemáticas; aunque hoy la ciudad está repleta de autos, esas calles se pensaron originalmente para recorrerse a caballo. La talabartería La Palestina es una de las que abasteció de ajuares a los caballos citadinos.

Una tienda para jinetes. Y es que en 1880 llegó a la capital el norteño Juan Rosales Ortiz con la idea de era crear una tienda con mercancías de piel. Lo consiguió en 1884, cuando abrió en el número 20 de la calle 5 de mayo.

Y fue todo un éxito, pues pronto comenzó a tener clientes de alto calibre. Pasaron por allí Porfirio Díaz, Francisco Villa, Emiliano Zapata y Francisco I. Madero. Los charros acudían para comprar todo el equipo necesario para montar.

“La calidad nuestro oficio es lo que nos ha distinguido para seguir en pie durante décadas, nuestro trabajo de calidad nos respalda”, comenta José Gascon encargado de la tienda

Tarjeteros, portafolios, portachequeras, llaveros, cubiletes, todo lo ofrece la Palestina en este local que ha sobrevivido durante más de 120 y que se ha adaptado a las necesidades de su clientela.

La fachada decorada con caballos de bronce es emblemática, señala José, pues se utilizaba como aparcadero de caballos hace un siglo. La Palestina ha sobrevivido a todo tipo de catástrofes como terremotos, inundaciones y hasta plantones por lo que también piensa mantenerse en pie ante la pandemia causada por el coronavirus.

Otro negocio que nació en 1874 es la Dulcería de Celaya, ubicada actualmente en el número 5 de la calle 5 de Mayo. Originalmente estaba en la calle de Plateros, que hoy es Francisco I. Madero. Sin embargo, a principios del Siglo XX se mudó de local.

En un inicio, traían dulces de distintas partes del país. Pero la demanda era tan alta que empezaron a fabricarlos. Desde entonces, todos sus productos se hacen aquí de manera artesanal; con cazos de cobre, palas de madera y los mejores ingredientes.

Con 147 años de experiencia, ofrecen felicidad en forma de cualquier dulce mexicano que se pueda imaginar. Leche, jamoncillo, cocadas, trufas de nuez, mazapanes de varios sabores, turrones, cachitos…

 

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