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Talibanes crean fuerza de élite para arrebatar el poder al gobierno afgano

Comando. Al amparo de la noche, decenas de francotiradores talibanes fuertemente armados, equipados con aparatos de visión nocturna y armamento moderno como rifles de asalto estadunidense, armas rusas como fusiles AK-47, ametralladoras RPK, RPG y una variante de cañones antiaéreos DSHK, han reforzado su presencia en comunidades como Nangahar, Farah, Zabul y Helmand

Combatientes rebeldes sirios llevan un lanzacohetes antitanque RPG-7
Combatientes rebeldes sirios llevan un lanzacohetes antitanque RPG-7 Combatientes rebeldes sirios llevan un lanzacohetes antitanque RPG-7 (La Crónica de Hoy)

Creado en abril del 2014 como grupo especial de combate para frenar la expansión del yihadista Estado Islámico (EI), que se ha hecho presente en varias regiones de Afganistán y tras el fin de la misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en esta nación en 2015, la “Unidad Roja” o “Sara Khitta” es un comando de élite de la milicia Talibán con al menos mil 100 combatientes fuertemente armados, uniformados y entrenados al nivel de las fuerzas especiales de Rusia y Estados Unidos, que buscan minar las defensas de las tropas del gobierno con asaltos y emboscadas, en un intento más por arrebatarles el poder, destacan el periódico The New York Times, el blog de defensa Long War Journal.org y la publicación estadunidense independiente Military Times.

Al amparo de la noche, decenas de francotiradores talibanes fuertemente armados, equipados con aparatos de visión nocturna y armamento moderno como rifles de asalto estadunidense, armas rusas como fusiles AK-47, ametralladoras RPK, RPG y una variante de cañones antiaéreos DSHK, han reforzado su presencia en comunidades como Nangahar, Farah, Zabul y Helmand.

Se desconoce aún quienes enseñan las estrategias y técnicas militares a esta unidad de operaciones especiales del Talibán, pero según analistas en fuerzas bélicas de la OTAN, detrás de este grupo podrían estar desertores del ejército estadunidense o de Rusia

De acuerdo con reportes del Directorio Nacional de Seguridad afgano (NDS): “La Unidad Roja es responsable de la mayoría de los ataques perpetrados contra fuerzas afganas en los últimos dos años”.

La presencia de la “Unidad Roja”, que según estimaciones del gobierno afgano cuenta con al menos mil 100 integrantes, salió a la luz en 2015, luego de que servicios de inteligencia de la Alianza Atlántica confirmaron a través de un video y fotografías que miembros de este grupo de combatientes talibanes realizaban entrenamientos con su equipo táctico y vestimenta de camuflaje y pasamontañas.

Un reporte de la agencia Associated Press confirmó en julio del 2016 la presencia de este grupo especial, al informar que miembros de un comando armado y camuflado realizó varios ataques contra el ejército afgano en la provincia de Helmand.

Según la publicación Military Times, en noviembre pasado los talibanes difundieron en sus redes de internet otro video de 70 minutos titulado “Caravana de Héroes #13”, en el que aparecen integrantes de este grupo en ejercicios tácticos y en emboscadas y asaltos, que no aclara si se trata de simulaciones o ataques reales contra fuerzas del gobierno.

Aunque aún es un misterio saber quiénes han dotado a este grupo especial del equipo, armas y uniformes, las fuerzas armadas afganas creen que las gafas de visión nocturna al parecer fueron adquiridas por los talibanes en el mercado negro paquistaní o robadas a miembros del ejército afgano que perdieron la vida en combate.

Asimismo, especialistas en temas militares de la OTAN consideran que las armas y equipo táctico de la “Unidad Roja” pudo haber sido proporcionada por mercenarios y desertores del ejército de EU que ahora adiestran a estas fuerzas extremistas.

ORIGEN. El origen de la “Unidad Roja” talibán, según especialistas británicos en conflictos armados en la zona que comprende Afganistán, Pakistán, Siria e Irak, se da por la amenaza del yihadista Estado Islámico a finales del 2014, cuando este grupo terrorista amenazó con extender su califato, alcanzando Afganistán, principalmente en las zonas controladas por los talibanes.

De acuerdo con la cadena británica BBC, los talibanes y el Estado Islámico se declararon la guerra mutuamente en enero de 2015, cuando el EI comunicó que establecería una de sus células en Afganistán y en zonas aledañas de Pakistán, Irán y Asia central.

En una carta abierta en junio de ese año, los talibanes exigieron al líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi, desistiera de “crear un frente yihadista en su territorio” bajo la amenaza de que se verían obligados a “defender la región”.

La respuesta del EI fue contundente e instó a sus combatientes a “no tener misericordia” con aquellos que no “unan a su califato”, lo que desató una guerra entre ambos.

Con su grupo de élite, los talibanes además de mantener en jaque a milicianos del Estado Islámico, a los que han estado expulsando, también han ganado terreno sobre las fuerzas del gobierno afgano.

El Talibán insiste en que su lucha en Afganistán es local. Su meta es liberar a Afganistán de la “ocupación extranjera”, principalmente de Estados Unidos, y lograr el control del país con el inmediato retiro de todas las fuerzas armadas extranjeras.

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