Opinión


Un encuentro con la historia, en un día especial para la autonomía universitaria

Un encuentro con la historia, en un día especial para la autonomía universitaria | La Crónica de Hoy

En el mes de julio de este año de 2019, la autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de México cumplirá 90 años, lo que exige de propios y extraños (aunque hablando de esta casa de estudios ya nadie es ajeno a su existencia y a su legado) honrar la memoria y los actos individuales y colectivos de quienes entregaron su fortaleza, inteligencia y disciplina para hacer de este centro de estudios uno de los mejores en el mundo, no sólo por su extensión, sino por su incansable y siempre impelente trabajo en las tareas sustantivas de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura, lo que a la vez le ha permitido tener un papel protagónico en la conformación y en el desarrollo de nuestro país, tema del que hablaremos en su oportunidad.

No se puede concebir la historia de la autonomía universitaria sin el movimiento estudiantil del 23 de mayo de 1929, por lo que en esta fecha se conmemora en México el Día del Estudiante, aunque en otros países su origen y su data de celebración tienen distintos motivos; algunos por decreto nacional, otros en homenaje a un evento histórico de importancia relacionado con la educación, y algunos otros en honor a personajes destacados en la vida de un país, como en Argentina, que festeja este día el 21 de septiembre con motivo de la repatriación (Paraguay, 1888) de los restos del destacado político, escritor y docente Domingo Faustino Sarmiento (presidente entre 1968 y 1874), reconocido por su labor en la educación pública y por ser el único presidente que amplió la educación básica y media superior al construir más de 800 escuelas, así como por su contribución al progreso científico y cultural de su país.

En otros países el Día del Estudiante se celebra a partir de hechos históricos relevantes en donde el sector estudiantil ha tenido un papel protagónico en las transformaciones no sólo de sus centros educativos, sino en el desarrollo de otros movimientos sociales y políticos de gran trascendencia para la vida democrática, no sólo de una nación sino de la región en que interactúa dinámicamente.

Así, tenemos que en Colombia se conmemora el 8 de junio, con motivo de lo que se considera el primer asesinato de un estudiante en la historia de ese país, ocurrido en el año de 1929 en una manifestación contra la matanza de los trabajadores de la United Fruit Company a manos del gobierno del presidente Miguel Abadía Méndez, y por las exigencias de garantías y libertades para la educación.

En Checoslovaquia se celebra el 17 de noviembre. En este día, pero de 1939, las juventudes estudiantiles checoslovacas, en el contexto del aniversario XXI de la declaración de independencia, llevaron una resistencia contra la ocupación nazi con grandes manifestaciones en Praga, resultando muertos estudiantes que participaron en ellas, lo que extendió más las protestas en centros de educación media superior y en universidades; la respuesta del fascismo no se hizo esperar: 1200 estudiantes fueron enviados al campo de concentración de Sachsenhausen- Oraníeburg. Este hecho, a la distancia sería determinante en la conformación del Consejo Mundial de Estudiantes, realizado en Londres, Inglaterra, en 1941.

El 21 de noviembre, en Venezuela, la celebración del Día del Estudiante también tiene raíces dolorosas. En 1957 los estudiantes de la Universidad Central de Caracas se declaran en huelga contra el plebiscito con el que el dictador Marcos Pérez Jiménez pretendía su reelección, movimiento que se extendió a otros centros educativos como la Universidad Católica Andrés Bello. A pesar del cierre de las universidades y la aprehensión de cientos de estudiantes, la labor propagandística, fundamentalmente, y la tradición de lucha estudiantil que se había generado tres años atrás contra la Décima Conferencia Interamericana de Caracas (dirigida por los Estados Unidos como forma de presión  en contra el gobierno de Jacobo Árbenz), el movimiento estudiantil contribuyó a la caída de la dictadura, favoreciendo los procesos de luchas democráticas.

En nuestro país, como mencionaba al principio, el Día del Estudiante se encuentra profundamente relacionado con el inicio de la autonomía universitaria de nuestra máxima casa de estudios, así de trascendental e imprescindible.

Desde principio de los años veinte, por el contexto social y político de aquellos años, los estudiantes sintieron la necesidad de participar en los asuntos de la vida propia de la universidad y del país, extendiéndose en casi toda la década, encontrándose con revueltas estudiantiles de otros países de América Latina. 

Después de una serie de cambios administrativos y académicos en la Universidad, que se intensificaban con medidas coercitivas hacia los estudiantes, y ante la falta de diálogo con las autoridades, el 23 de mayo de 1929 los universitarios decidieron realizar una huelga general en protesta por los cambios de la nueva política educativa que consistía en un nuevo sistema de evaluación para la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales (principales protagonistas del movimiento) y en reformar el plan de estudio de la Escuela Nacional Preparatoria, aunado esto a la ​reducción del presupuesto y el aumento de las cuotas impuestas a los estudiantes.

Las acciones estudiantiles se intensificaron al grado de producirse enfrentamientos violentos entre la policía y los estudiantes (muriendo varios de ellos) extendiendo el movimiento a la Facultad de Medicina y de la Escuela Nacional Preparatoria, y encontrando apoyo con otros centros educativos. Ante este estado de cosas, el Jefe de Gobierno ordenó el final de la intervención de la policía y sugirió al Presidente de la República otorgar “cierta independencia” a la casa de estudios para que los problemas se arreglaran entre la comunidad universitaria.

Es el 27 de mayo que el Comité de Huelga presentaría una serie de peticiones al presidente en turno, Emilio Portes Gi, quien en una entrevista con los representantes estudiantiles acordaría mandar las propuestas, incluso la de autonomía, a la Cámara de Diputados... 

Aquí comienza la vida de la autonomía universitaria de nuestra máxima casa de estudios, a la que dedicaremos los siguientes artículos, honrando el legado de quienes han intervenido en ella.  

 

 

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