Opinión


Venezuela: conciertos, videos e intervención

Venezuela: conciertos, videos e intervención | La Crónica de Hoy

La postura del gobierno mexicano en torno a Venezuela, que desde luego no es neutral, ha sido correcta y representa a un elevado porcentaje de la opinión pública que así lo considera. También hay quienes piensan diferente y en algunas de esas opiniones encontramos capacidad argumentativa y matices que ameritan consideración, pero otras de plano son grotescas: ininteligibles, hepáticas u ofrecidas en extrañísimas degustaciones “intelectuales” que más que terror, dan pena ajena.

Y como está de moda el tema de las inmolaciones superdemocráticas, no es posible dejar de lado algunas anécdotas que vale la pena tomar con humor, para bajarle un poco al Pepto Bismol que provocan los extremismos de derecha e izquierda que, coincido con el presidente, se tocan como una serpiente de dos cabezas poco pensantes. Recurramos a esa fuente inagotable de sorpresas que nos ofrece la red.

 

Anécdota 1. Los defensores incómodos de las superdemocracia gringa y muchas latinoamericanas, incluida la de Brasil.

En primer plano aparece un joven venezolano en una tribuna del senado mexicano ofreciendo con vehemencia una cátedra de súperdemocracia. Viste camisa oscura, saco sport y mueve las manitas y el cuerpo con el nerviosismo de esos simpáticos vendedores de ocurrencias motivacionales. En este caso se trata de vender la postura del PAN alineada a Guaidó y se dirige al presidente de México para exigirle que se ponga del “lado correcto de la historia” (como dicen algunos) acorde con las politicas intervencionistas de las superdemocracias que apoyan “desinteresadamente” a Guaidó. Atrás de él se observan algunos integrantes de la bancada panista con cara de: “¿Habra sido bueno traer a este cuate al Congreso? ¡Parece más pirado que Fox!”, sugerían los gestos pensantes del panismo rancio, durante un extraño lapsus de claridad mental. Demasiado tarde, jadeante, Lorent Enrique Gómez Saleh, peroró sobre la importancia de alinearse con la estrategia provocadora y sacó impresiones de fotografías que agitó con el mismo entusiasmo con el qué Ricardo Anaya sacaba sus catulinazos.

Lo cierto es que perseguido político o terrorista contratante de francotiradores; neonazi o mártir de la súperdemocracia, este aliado del PAN y la ultraderecha zavalista, volvió a protagonizar hace unos días un nuevo escándalo tras la filtración de un video en el que se le ve discutiendo con bravucón estilo con la tira colombiana que lo detuvo según lo expresa un comunicado posterior, para solicitarle sus papeles pues ya había sido expulsado del país por causar desmanes. También debo mencionar que en otras noticias se le acusa sin pruebas de tratar de cometer abuso sexual contra mujeres bajo el influjo del alcohol y la droga (como si el primero no entrara en la segunda categoría). Yo simplemente creo que estaba pedo por el entusiasmo que causó en él y la raza el concierto de la súperdemocracia en el que más tarde se darían cita grupos y vocalistas caracterizados por apoyar a superdemócratas del calibre de Augusto Pinochet, como es el caso de Miguel Bosé, promotor del odio y la polarización con tuits de este calibre: “Maduro, pedazo de malnacido, sabíamos que eres incompetente, ignorante, farsante, dictador, marioneta, corrupto, narco, cobarde, criminal, pero ahora ya sabemos que eres el asesino criminal del pueblo venezolano. Que Dios te maldiga y te fulmine. ¡Y pronto!” Tsss. O estas palabras que pronunció en el abominable concierto de marras: “Aprovecho también para decirle a la señora Michelle Bachelet, altísima comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que venga ya de una puñetera vez a ver la cantidad de falta y de lectura [sic] de derechos humanos. Michelle, ven aquí, mueve tus nalgas y haz de una vez con la autoridad que tienes.” Sin comentarios.

 

Anécdota 2. El periodista superdemocrático y el presidente inmaduro

En un video Jorge Ramos reporta que fue retenido por dos horas junto con su equipo, en el palacio de Miraflores, luego de que Nicolás Maduro se alebrestó a los quince minutos de una entrevista “exclusiva” (aunque dio otras ese día) para el periodista de origen mexicano. El motivo de su berrinche: un video que le mostró en el Ipad Jorge Ramos que enfureció a Maduro. Si lo querían provocar lo lograron. Maduro de cualquier forma tiene tache porque tenía frente a sí la oportunidad de mostrar habilidad política de lo que representa para su país el bloqueo y la intentona golpista disfrazada de ayuda humanitaria made in USA. En vez de eso, confiscó el equipo, los celulares y deportó al periodista. En México se le exigió a Ebrard que se pronunciara en contra y así lo hizo.

Si Maduro hubiera visto el video con la cabeza fría, le da la vuelta a la entrevista o pone en jaque a Ramos que también se sale fácilmente de sus casillas, dicho sea de paso. Pero no fue así.

Hay quienes califican al video como un montaje, mientras que Jorge Ramos afirma que pasaba por ahí vio la escena y la filmó. Si es A, tache para Ramos, pero yo creo que es B. Aún así, la verdad es que si uno observa el video con detenimiento no estamos frente a algo que no pase en otras partes del mundo y que desde luego nos habla de las terribles asimetrías que son condenables en Venezuela, en Honduras, Brasil o la mismísima y superdemocrática Colombia.

Lo que yo vi fue tres muchachos en situación de calle rescatando restos de comida de un camión de basura, despotricando contra Maduro de manera menos estúpida a como lo hizo Bosé y solicitándole a Ramos que los hiciera famosos en Youtube e Instagram. También vi a un gordito caminando por la debajo de la banqueta cargando una bolsa del mandado y un refrescote de dos litros, segundos después de que saliera de un estacionamiento, un vehículo blanco menos madreado que el pejemovil. Bueno ¿y? Si con eso Ramos pretendía demostrar la situación del país a Maduro desde luego que tiene tache. Pero tuvo suerte de contar con un interlocutor de mecha corta.

Más allá de las anécdotas; más allá de la naftalinesca moralina de la “dignidad” o incluso de la “indignidad” que siempre dependerán del observador y de su ángulo de mira, la postura actual del gobierno mexicano me parece correcta y pragmática, producto de nuestra relación geopolítica y desigual con el gobierno estadunidense. Avalar la estrategia de la súperdemocracia semiglobal (no todo el mundo ni todos los países estan en ese paquete), no parece sensato. Por el contrario, la postura que actualmente mantenemos con respecto al conflicto, implica una defensa inteligente de nuestra soberanía, como lo ha demostrado el doctor Lorenzo Meyer.

 

Twitter: @dgfuentess
dgfuentes@gmail.com

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