Opinión


¿Y si en vez de tren maya hacemos ruta aérea?

¿Y si en vez de tren maya hacemos ruta aérea? | La Crónica de Hoy

Uno de los principales proyectos de la Cuarta Transformación (4T) es la construcción del Tren Maya, una infraestructura pensada para conectar el sureste a lo largo de 1,500 kilómetros para unir Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.  Se supone que el proyecto considera unos 150 mil millones de dólares y diversas estaciones que conectarán una larguísima vía. Toda una proeza.

Sin afán de polemizar y con ánimo constructivo, sería más sencillo unir  todos los puntos que se incluyen en el proyecto ferroviario a través de aeronaves más o menos pequeñas (22 pasajeros) que permitan tener varias frecuencias diarias.

La idea no es descabellada. En cinco estados del sureste, que incluyen los cuatro ya mencionados (Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas) además de Tabasco, existen 24 aeropuertos o aeródromos de buen tamaño, la mayoría subutilizados. Si le agregamos el aeropuerto de Flores, en Belice, en la zona de Tikal, estaríamos haciendo la perfecta ruta maya con una inversión substancialmente menor que la que requeriría el famoso tren.

Se diría que usar el avión es para ricos, pero lo cierto es que en muchas regiones del país, decenas de campesinos sólo logran conectarse entre sus comunidades a través de avionetas que no tienen por qué ser consideradas un lujo cuando cumplen funciones de conectividad básicas, como ésta, y sobre todo si tomamos en cuenta que crecer el número de asientos puede ser tan simple como aumentar las frecuencias (y darles versatilidad según el número de usuarios demandantes) o bien, en caso de mayor crecimiento, usar aviones más grandes (por ejemplo ATR 42 de 45 plazas).

Desde luego que habría que hacer las corridas financieras, pero lo más caro —es decir, las terminales aéreas— ya existen.  Así, en Yucatán tenemos al menos tres terminales de excelente capacidad y condiciones: Cupul (en Tizimín) que casi no se usa y tiene una pista de 1,792 m; el de Kaua (Chichén-Itzá), que es internacional con una pista de 2,800 m; Mérida, con dos pistas, una de 3,200 m, y otra de 2,300 metros.

En Quintana Roo tenemos ocho terminales aéreas. Desde Cancún, que ya es considerada un hub, con dos pistas, de 3,500 y 2,800 m; dos en Cozumel (uno privado y uno público/militar); Tulum, Playa del Carmen, Chetumal, Carrillo Puerto e Isla Mujeres.  Campeche tiene a su vez, tres infraestructuras: Candelaria, Campeche y Ciudad del Carmen. Chiapas cuenta con siete terminales: San Cristóbal, Tapachula, Palenque, Llano de San Juan, San Cristóbal, Comitán, Tuxtla y la base aérea de Terán. Finalmente, Tabasco posee tres: Macuspana, Villahermosa y Tenosique. Es decir, en un área de 230 mil kilómetros cuadrados tenemos más terminales aéreas que estaciones podría tener el tren de marras.

Esta ruta sí que tendría éxito entre los turistas que visitan la región, sobre todo si se tratara de una empresa seria (apoyada por el Estado con menos recursos de los necesarios para el tren) y esto lograría una enorme captación de divisas. Es cosa de hacer números y una buena planeación y difusión.

 

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables y resarcirle a los trabajadores su patrimonio.

 


raviles_2@prodigy.net.mx
twitter: @charoaviles

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