
En esta época de la humanidad llena de ofertas educativas como nunca antes había existido, aun persiste un problema estructural que rara vez se nombra a pesar de ser demasiado cotidiano: la distancia entre la formación educativa y las capacidades que realmente exige la vida productiva de la sociedad contemporánea.
De acuerdo con datos oficiales del INEGI y de la OCDE, más de 55% de la población ocupada se encuentra en condiciones de subempleo o informalidad, y más del 40% de quienes cuentan con estudios de nivel superior trabajan en actividades que no corresponden a su nivel de formación. Al mismo tiempo, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestra que más de 60% de la fuerza laboral mexicana no ha recibido ningún proceso de capacitación o actualización formal en los últimos cinco años. La consecuencia es directa, baja productividad, desajuste entre oferta educativa y demanda laboral, y una estructura de empleo vulnerable frente a la automatización, la digitalización y los cambios tecnológicos.
Este problema se agrava por otro reto, también estructural. El modelo educativo sigue organizado como un ciclo cerrado. Es decir: se estudia, se egresa, se certifica y se da por concluido el proceso formativo, como si la actualización y la mejora continua sucedieran automáticamente. Los propios indicadores de organismos multinacionales muestran que el conocimiento pierde vigencia en lapsos cada vez más cortos. El Foro Económico Mundial estima que más del 5 % de las habilidades laborales actuales quedarán obsoletas antes de 2030, y la OCDE ha advertido que los sistemas educativos que no incorporen esquemas de actualización permanente profundizarán las desigualdades sociales y productivas. En ese contexto, la educación además de ser un problema pedagógico, se convierte en un problema de desarrollo nacional.
En este escenario ha llegado de manera silenciosa, pero con un enorme potencial para responder a la situación, la plataforma SaberesMX. Impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y coordinada por la Secretaría de Educación Pública, SaberesMX se construye como una plataforma nacional gratuita de aprendizaje permanente, orientada a extender el derecho a la educación más allá de la escolarización formal y a integrar la actualización continua de competencias como parte del funcionamiento normal de la vida social y productiva.
Su diseño articula cursos, microcredenciales y trayectorias formativas en áreas estratégicas como inteligencia artificial, ciberseguridad, economía, lenguas, tecnología, salud, cultura, bienestar y desarrollo de software, bajo estructuras pedagógicas complejas que incluyen actividades interactivas, análisis de casos, ejercicios prácticos, foros, evaluaciones y contenidos multiformato, con más de setenta actividades pedagógicas por curso. Esto desplaza el modelo pasivo de consumo de información hacia procesos formativos estructurados y continuos.
Por su parte, la inteligencia artificial incorporada a la plataforma cumple una función organizadora del sistema educativo: motores de búsqueda inteligentes, sistemas de recomendación personalizados, evaluación automatizada con retroalimentación inmediata, seguimiento de trayectorias formativas y asistentes virtuales de apoyo al aprendizaje. Entonces, SaberesMX e inteligencia artificial conjuntan una infraestructura de gestión educativa que permite orientar procesos de formación permanente a la más grande escala, en un contexto de obsolescencia acelerada del conocimiento. También, articula a instituciones públicas como la UNAM, el IPN, la UnADM, el Tecnológico Nacional de México, la UABC, la Universidad Nacional Rosario Castellanos y un conjunto creciente de universidades y tecnológicos que se incorporan al sistema, logrando trascender la fragmentación histórica del sistema de educación superior mexicano, caracterizado por compartimentos institucionales aislados y baja coordinación estructural; construyendo un ecosistema común de formación continua.
Además, el sistema de certificaciones oficiales con validez nacional, junto con microcredenciales acumulables emitidas por universidades públicas e instituciones acreditadas, reconfigura el sentido de la certificación, ya que se integra como parte de trayectorias educativas dinámicas, longitudinales y acumulativas. Entonces el conocimiento ahora se organiza como proceso permanente de actualización y no como capital formativo estático.
El curso inaugural, “SanaMente LibreMente: jóvenes por la paz y contra las adicciones”, desarrollado por más de setenta especialistas en psicología, educación y prevención, con una duración de dieciséis horas, introduce un mensaje político relevante: la formación superior no se reduce a empleabilidad, se vincula con salud mental, bienestar emocional, cohesión social y construcción de entornos comunitarios estables. La educación se conecta así con la salud pública y con la estabilidad social, no solo con la productividad económica.
SaberesMX no resuelve por sí sola la crisis estructural entre educación y desarrollo, pero introduce una arquitectura distinta: coloca la actualización permanente de competencias en el centro de la política educativa nacional, integra a las instituciones públicas en un sistema coordinado y transforma la educación superior en una infraestructura estratégica del desarrollo. En un país con informalidad, baja productividad y desajuste entre formación y empleo, esa reconfiguración deja de ser un proyecto educativo y se convierte en una decisión de política pública de largo alcance.
La educación representa el pilar fundamental para el desarrollo sostenible de México. Aprovechar las oportunidades que ofrecen la tecnología y la inteligencia artificial, como hace esta iniciativa presidencial, permitirá construir un sistema educativo más innovador, inclusivo y de excelencia, capaz de formar ciudadanos preparados para enfrentar los retos del presente y del porvenir.