Opinión

CDMX y Mineápolis: ¿somos quienes somos?

Salvador Guerrero Chiprés: CDMX y Mineápolis: ¿somos quienes somos?
Salvador Guerrero Chiprés CDMX y Mineápolis: ¿somos quienes somos?

¿Podrá Javier Aguirre llevar a la selección nacional a cuartos de final? ¿Podría desde el mundo posterior a la vida David Lynch referir el Lost Highway de los Estados Unidos supeditado a la voluntad inmensa y caótica de Donald Trump? ¿Estamos preparados para sumarnos a la defensa de nuestra soberanía más allá de pronunciar verbalmente nuestra incertidumbre o nuestras certezas?

¿Podemos identificarnos con la oposición estadounidense a la autoritaria brutalidad de ICE en Mineápolis más allá de la mera enumeración de nuestros valores declarados, pero militarmente indefendibles ante el hegemón coorganizador del Mundial de Futbol al cual por tercera ocasión damos anfitriona inaugural?

La única respuesta claramente afirmativa es la probable ante la cuarta pregunta. Aunque es de pena propia y ajena la limitada indignación estadounidense y europea ante la impunidad de la acción policial antiinmigrante, es ilustrativa del ánimo global.

Estamos muy atentos a la capacidad verificable del gobierno canadiense de hacer algo respecto de la amenaza de aumento de 100 por ciento en los aranceles contra el país más al norte del continente después de su acercamiento con China, al cual se le menciona mucho más de lo que realmente puede combatírsele comercialmente en nuestro centro, en Sudamérica o desde sus territorios flotantes de generación de mercancías con su propia plataforma esclava y autoritaria.

La seguridad hemisférica atraviesa una de sus paradojas más profundas: mientras la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos alcanza niveles de sofisticación técnica, el tejido social del propio estadounidense muestra signos de fractura. La brecha entre eficacia operativa y legitimidad interna se ensancha, y la tensión amenaza con desbordar los marcos tradicionales de gobernanza en seguridad.

Claudia Sheinbaum encabeza un gobierno con enorme habilidad para entender posibilidades, límites y la indispensable cooperación creativa en materia de seguridad. Trump es una forma de enunciar las vulnerabilidades reales de proteger la soberanía material ante el capricho de un comandante de fuerzas armadas capaces de cualquier tipo de operativo, incluidos los generadores de heridas y rencillas profundas eventualmente presentes entre los riesgos de seguridad atendible antes y durante el Mundial de Futbol. Consecuencia de la tosca depredación de las potestades de las naciones retóricamente soberanas.

Mineápolis es hoy escenario de una protesta sostenida donde la legitimidad misma del aparato estatal es cuestionada… apenas. Una disonancia estructural en la gobernanza estadounidense: la obsesión por blindar la frontera frente al fentanilo y disminuir la migración irregular, conviven con una política interna que, al militarizar el control territorial, erosiona la cohesión social y multiplica los focos de inestabilidad doméstica.

Aquella ciudad es epicentro de la resistencia de políticas xenofóbicas, aunque eventualmente respaldadas por un segmento carente de orgullo y pleno de prepotencia estadounidense sedicentemente mayoritaria.

En este contexto de tensiones binacionales, la Ciudad de México se erige, como otras capitales nacionales, como un bastión de resistencia frente a políticas punitivas. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha señalado que la seguridad urbana no se impone desde el miedo. Se construye desde la proximidad, la cohesión comunitaria y la recuperación del territorio como espacio de derechos. La lógica política de prevenir e integrar antes de aislar o reprimir. Con todo, debemos trabajar en mejorar la percepción de seguridad, recién reportada por el INEGI.

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