Opinión

Más de un mandatario intenta trucos de genuflexión para satisfacer al personaje que cada vez se comporta más como un autócrata

Desmesura

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Amenaza imperialista Manifestación multitudinaria en Nuuk, capital de Groenlandia, para decir a Trump que la isla no está en venta (EFE)

Cerramos el año pasado con una colaboración sobre el Simplismo peligroso, planteamiento que procuraba advertir sobre los planteamientos de la presidencia estadounidense de dominio económico y fortaleza militar para justificar la estrategia de seguridad nacional del llamado coloso del norte, con la desmesura de que con ello se restaurará su poderío, supuestamente perdido, y traerá paz y estabilidad al mundo.

A partir de los delirantes objetivos contenidos en ese documento de noviembre de 2025, de apenas veintinueve páginas, de estructura básica y fundamentación simplista, el gobierno norteamericano le ha obsequiado al mundo como regalo de año nuevo, la desmesura de sus acciones en menos de un mes en 2026.

Desde la agresión militar a Venezuela, luego de reiterados ataques a supuestas narco lanchas en el océano a lo largo de varios meses, hasta la captura del mandatario venezolano junto con su esposa, para presentarlo en una corte de Nueva York y ser juzgado bajo muy dudosos cargos de tráfico ilícito de drogas y posesión de armas, la desmesura no ha parado ahí. Ha amenazado con intervenir militarmente en Colombia, Cuba, México y otros países.

También la opinión pública ha visto con perplejidad al mandatario estadounidense declararse presidente en funciones de Venezuela, denigrar a sus aliados europeos occidentales, refrendar su intención de apropiarse de Groenlandia, escribirle al premier noruego para reprocharle que, como su gobierno no le entregó el premio Nobel de la Paz, la paz le importará mucho menos frente a los intereses de su país. Es de sobra sabido que dicho premio no lo entrega el gobierno, sino un comité integrado expresamente para ese propósito.

Cabe decir que no es el único que peca de ignorancia o desdén hacia los procedimientos establecidos, ya que la señora Machado, ganadora del premio Nobel de la Paz en 2025, a pesar de explicación clara del comité señalado sobre la imposibilidad de transferir o entregar su premio a otra persona, que por lo demás ella misma no lo merece, se empeñó en visitar la capital norteamericana para darlo en regalo al presidente de Estados Unidos, quien lo aceptó gustoso sin ofrecerle nada concreto a tan dadivosa persona. Ni el presidente de la FIFA fue tan indigno entregando un ficticio premio de la paz al mandatario estadounidense en la ceremonia del sorteo de grupos para la copa mundial que tendrá lugar este mismo año en ese país, Canadá y México.

La incontinencia, la desmesura y las amenazas continuaron acto seguido en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, en el que insistió en su interés de quedarse con Groenlandia, criticó acremente a la OTAN y señaló que los países europeos en realidad nunca han hecho gran cosa por Estados Unidos, incluyendo haberse quedado atrás del frente de batalla en Afganistán.

Como parte de su road show suizo, anunció el establecimiento de la junta de paz para Gaza, sin palestinos, pero con invitados especiales a razón de mil millones de dólares la membresía para validar su derecho a participar, y en la que será presidente vitalicio con derecho de veto, sancionada por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -otra desmesura, ésta no de él, sino de todos aquellos que están dispuestos, como la premio Nobel de la Paz, a ser dadivosos y lisonjeros para intentar granjearse la simpatía y la no agresión del presidente de mundo.

De acuerdo con encuestas recientes sobre las prioridades y acciones del primer año de gobierno del presidente estadounidense, solamente su propuesta de hacerse de Groenlandia es más impopular que el tema de los archivos de Epstein, lo cual es ya mucho decir. (cnnespanol.cnn.com)

Bajo la idea de paz a través de la fuerza, el mundo parece sumido en el caos y la confusión, los analistas hablan del fin del orden liberal internacional y más de un mandatario intenta diversos trucos de genuflexión para mantener satisfecho al personaje que cada vez se comporta más como un autócrata dentro y fuera de su país. Los comediantes de sátira política llaman ahora a su secretario de la defensa, secretario de la guerra con el mundo, y a la secretaria de seguridad interior, secretaria de la guerra con los estadounidenses.

Esta estrategia de seguridad nacional y este proceder podrían parecer ridículos sino preocupara por cuanto refleja la mentalidad de quienes la diseñaron y sus intenciones. Probablemente la mayor desmesura, es que en esas mentes y en las de sus incondicionales parece existir el convencimiento de que están en el camino correcto de contribuir decididamente a la paz mundial.

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