Opinión

La caída de la investigación en los Estados Unidos

Dr. Gerardo Gamba: La caída de la investigación en los Estados Unidos
Gerardo Gamba La caída de la investigación en los Estados Unidos

La semana pasada ya fue oficial la salida de los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud. Las consecuencias de la administración actual de nuestro vecino país tendrán un efecto terrible en el futuro de la salud, no solo para ellos, sino en todo el mundo. Uno de los grandes aciertos de los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial fue el desarrollo de la investigación biomédica financiada en todo el país a través del National Institute of Health (NIH), que convirtió a ese país en una potencia mundial en temas de salud.

Un artículo especial de la revista Nature la semana pasada hace un recuento de lo que ha sucedido en un año desde que el nuevo presidente tomó posesión. Durante 2025, alrededor de 7,800 proyectos fueron suspendidos o cancelados, de los cuales 5,844 eran del NIH (uno mío incluido) y 1,996 de la National Science Foundation. De los proyectos cancelados, hubo una proporción particularmente alta de aquellos que tenían que ver con vacunas y enfermedades infecciosas, así como con temas de salud en poblaciones minoritarias. Algunos de los proyectos cancelados fueron estudios internacionales que habían iniciado antes de 2025, por lo que la pérdida económica fue aún mayor, ya que se perdió la continuidad en proyectos iniciados. Aunque la Suprema Corte ordenó que muchos de esos proyectos fueran reinstalados, aún no queda claro en cuántos realmente ha sucedido eso.

Para que el lector se dé una idea, la National Science Foundation otorgaba en la última década alrededor de 12 mil proyectos nuevos cada año y el NIH alrededor de 11 mil por año, números que bajaron a nueve mil y ocho mil, respectivamente. En consecuencia, agencias federales de importancia como la Environmental Protection Energy (EPA), la National Aeronautics Space Administration (NASA) y la Food and Drug Administration (FDA) tuvieron una reducción de entre

el 20 y 25 % de los empleados, lo que se traduce en más de 25 mil investigadores y empleados que tuvieron que cambiar de giro o irse a empresas privadas. Aunado a estos recortes se sumó la política migratoria, lo que resultó en una reducción de nuevos estudiantes internacionales, de los 300 mil que llegaban cada año, a un número de alrededor de 200 mil. Aunque en el Senado aún no se ha decidido el presupuesto final, la administración actual de la Casa Blanca solicitó para 2026 una reducción en el 35 % del presupuesto para investigación.

Quienes entienden bien de medicina saben que el proceso para descubrir mecanismos de enfermedad que permitan el desarrollo de nuevos medicamentos o estrategias terapéuticas requiere de inversión y paciencia. Solo así es que hoy tenemos tantas enfermedades que antes eran fatales o de difícil manejo y que hoy en día se tratan razonablemente bien con medicamentos o intervenciones menores (v.gr. úlcera péptica, hepatitis C, infarto agudo de miocardio, SIDA, varios tipos de cáncer, etc.). Pero todavía hay muchas enfermedades en las que se necesita investigación y la política actual va a retardar el avance en los conocimientos y tratamiento de muchas. En algunos años personas van a morir de una enfermedad que quizá hubiera sido curable si no hubieran votado por quien lo hicieron.

No dejo de pensar que el asunto de la actual administración contra el NIH y la ciencia tiene que ver con el hecho de que en la administración anterior el mal manejo de COVID fue evidenciado por autoridades del NIH y fue en parte lo que costó la reelección, por lo que lo que está sucediendo ahora tiene un tono de venganza. Qué terrible es que el odio y la ideología afectan de esta manera las decisiones de una persona en el poder.

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